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Dos mil diez

jueves, 30 de diciembre de 2010

Caeré en el tópico.

Y eso a pesar de que un fin de año no es más relevante a efectos prácticos que cualquier otra fecha del año. Podríamos evaluar qué tal nos fue desde el último comienzo de curso académico, o desde el último equinoccio. Desde nuestro cumpleaños, o desde el último día para entregar la declaración del IRPF. También podríamos evaluarnos cada tres meses, o cada cuatro. O cada dos años. O cada 300 días exactos. Cualquier fecha es buena. Por eso precisamente caigo en el tópico.

Lo que es indiscutible es que es una buena estrategia ésta de revisar qué hemos hecho (y no hemos hecho). No con el ánimo de fustigarnos, o elevarnos a los altares, sino de hacer una revisión crítica de nuestra última vuelta al Sol. De mirar hacia atrás, es decir, de irnos a las primeras páginas de nuestro diario o agenda y de contrastar qué tal nos fue en nuestros objetivos, hasta qué punto hemos cumplido con nosotros mismos. Aquí va lo mío…

El principal de mis objetivos, y al que por desgracia o fortuna, todos los demás han quedado relegados, ha sido el proyecto Norman. Este objetivo está siendo más o menos fácil de conseguir, porque el plan de estudios, las prácticas, y las fechas vienen todas dadas, así que lo único que hay que hacer es esforzarse en estudiar, y cumplir con las fechas. Lo terminaré el próximo marzo, y eso planteará nuevos objetivos y miras que aún estoy dilucidando.

Respecto al proyecto Albión, darle tralla a la lengua de Shakespeare, he de decir que aunque se ha avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer. Me lo he pasado pipa con Ted Robin, Lily y Marshall y Barney (mi favorito), viendo How I met your mother, me vi algún que otro capítulo de Futurama, comprobé lo complicado que es comprender a la gente de Bones, y salté de aquí a allá con Fringe, Warehouse 13 y algunas otras. Pero lo más relevante en ese sentido es haber conocido a Iain, mi partner en estos temas de intercambio cultural. Fue gracias a Miriam que vio una oportunidad de compartir conmigo la suerte que tuvo de trabajar con él. Iain es una persona increíble, de los que te cruzas muy de vez en cuando. Aunque nos encontramos sólo unas pocas veces, ha dejado marca, y en el fondo le echo de menos. Espero que le vaya muy bien allí en Edimburgo, con Claire y su bebé.

El proyecto Newton, el que tiene que ver con la fuerza con la que la Tierra y yo nos atraemos mutuamente, ha sido un completo fracaso (aunque siempre podría haber ido a peor), algo que el burndown chart que me hice al efecto me echa en cara, burlón, todos los días. Pero mira, entre él y yo, ganaré yo.

El resto de los objetivos, de menos envergadura, han sido cumplidos en menor o mayor medida, aunque por su naturaleza deben extenderse aún unos pocos meses en el año que viene. Formarán parte del cuadro de objetivos del año que viene, pero sabiendo que les queda poco de vida. De cuáles son y de cómo han ido se dará cumplida cuenta en su momento 🙂

El tiempo en 35mm ¿Y ya en concreto y fantaseando un poco a lo Big Fish sobre las cosas que ocurrieron este año? Pues veréis: arranqué el año rebautizado como psicólogo de programas, algo que me encanta, y bajo una hermosa frase tuiteada por Lola. Recibí el regalo iluminado de Antonio. Pateé Madrid buscando su luz rodeado de amigos. Me recetaron comida africana, con la promesa de compartirlas con aquellos que me lo recetaron. Decidí apuntar al cerebro en un Gimnasio para la Mente. Aprendí a ver la vida en 35mm a través de una nueva lente, respiré el aire sevillano en primavera, me permití robar parte de la ilusión que una veintena de personas tenían puesta en lugares tan distantes como Karen e Ilo, y me ayudaron a recordar gratas experiencias pasadas.

Me confirmaron en mi idea de regresar, por cierto.

Me lancé en rápel, y descubrí al querer hacerlo que mi aversión al riesgo había bajado puntos. Me escapé de una cárcel de cuerdas con la ayuda de mis compañeros, y con ellas hicimos un cuadrado a ciegas. Felicité por primera vez a un viejo amigo casi olvidado. Perdí al que fue la raíz de mi nombre, deseando con todas mis fuerzas que los hombres buenos no murieran nunca. Volví a vivir África en el escenario de África Vive, con mis compis de Amigos de Nyumbani, rodeados de batiks y percusiones. Navegué mares de papel con la compañía imprescindible de Miriam, Arol, Ernesto y Alma. Sobrevolé el cielo de Madrid desde la azotea del Círculo, protegido por Palas Atenea. Volví a rasgar las cuerdas de mi raqueta, imitando a Mark en aquella bendición que es Alchemy. Volé a lomos de un A380 en construcción, y fui testigo del (casi) nacimiento de un Eurofighter. Me vestí de nuevo con la bata de profesor chiflado para proyectar una mudanza con Project 2007. Pisé de nuevo el Auditorio. Desvirtualicé a Diego y un poco más tarde a Olga. Desvirtualicé a Alejandra (en América), una mujer excepcional sin duda. Conocí en persona al Chico de la Bolsa, y a la legendaria Angie. También cayeron en la red de la realidad, Sylvia, José Luis, Claudia y Mario, en la primera blipada a la que acudí.

Inside music Compartieron conmigo una de las 11870 ideas que esta gente crea al año. Me sentí orgulloso (nunca vanidoso) y honrado por haber ganado un premio pequeño pero con mucho significado para mí. Me puse en la piel del quinto Beatle de la mano de Jorge y Susan, y en compañía de Miri, Arol, Ernesto, Alma, el ya no tan pequeño Dani, Luisete, Laura y el pequeño Eric, lo que ayudó a rebajar el impacto que el maligno doctor Retired le propinó al Batmóvil. Recordé de nuevo lo que es trabajar con un buen equipo, y lograr cosas más allá de uno mismo, gracias al Equipo 2 (la vez anterior fue gracias al equipo que hizo posible PlanDoc). Espié el aterrizaje de aviones en mi primer planespotting (que yo rebauticé como plainspotting, quién sabe por qué). Fui a Zaragoza para reencontrarme con Óscar, Arantxa, Hugo y la pequeña Luna, tan pequeña que no había nacido aún. Llevé a la Virgen de Belén y me escapé unas horas a mi querida Sevilla. Y subí a Santurtzi para saldar una cuenta en números rojos desde hacía tiempo con Indye, a la que agradezco de nuevo los días que me regaló para conocer mejor aquella ciudad en su compañía. Glorioso el Maloka 😉

Al final casamos a Raquel y a Diego, en un día en el que me poseyó el Espíritu de la Risa. Me regalaron dos abrazos inesperados, uno de un volcán asturiano y otro de un amigo que regresó con la intención de irse a Kenia a vivir, de lo que me siento en parte culpable y responsable. Gestioné durante unos pocos días el almacén de una bodega, y estudié la estructura de costes de algunas empresas. Buceé en la cuenca de Santos para encontrar que economía, política, recursos naturales y finanzas están mucho más vinculadas de lo que puede deducirse de un titular, y me atreví a contárselo a Mipedro. Descubrí que paraqué es mucho más útil que porqué, y el mundo de las soft skills me hizo verlo todo “con pelotitas”. El que pregunta dirige. Descubrí que los astronautas también hacen huelga (o motín, mejor), que los tributos y los convenios laborales son leyes, que Kelsen ideó una pirámide, y que el IRPF es más fácil de lo que parece si te lo explica alguien tan apasionado como Antonio. Gracias.

Descubrí a Lori Meyers, a Lusine, a Pixies y a Metronomy. A The xx, y a Crystal Castles, me traje a Nikolai del pasado, y me (re)encontré con Crystal Method. Digitalism, Hybrid, Tastexperience, Aphex Twin, Magnetic Man, Sascha Funke, Booka Shade y tantos otros también se unieron a la fiesta, en un año más bien prolífico por lo promiscuo que ha sido musicalmente hablando.

Y tantas otras cosas, unas ocultas en mi memoria, otras detrás de todo lo que ha dado el año de sí, tantas cosas que no he escrito en esta entrada, pero que forman ya parte de mí. Sentimientos y emociones nuevos y reencontrados, y una sensación de haber profundizado un poco más en mí, en los demás, y en el mundo que me rodea. Quizá no tanto como en otras ocasiones, pero los pasos llevan lo que llevan. Ni más ni menos.

Siento que es casi obligado acabar todo esto que os he contado con un resumen, algo que cierre lo expuesto, el epílogo del 2010. Se me viene una única palabra. Gracias.

Gracias.

a la caza de la luz, en busca de mis valores, es bueno echarse unas risas, familia, mens sana, nyumbani, ocio, Secretos del corazón, un amigo es un tesoro, what is the matrix ,