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La permanencia de las ideas

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nuestros pensamientos determinan nuestra manera de actuar.

—¿Qué tal por Kenia?— me preguntan.

—Pues muy bien, la verdad, la experiencia ha sido genial— les contesto, de forma algo general, pero ¿cómo explicar dos meses en 10 segundos?.

—Mucha pobreza, ¿no?— me preguntan con cara de pena enlatada.

—Hombre, sí, la verdad, pero allí no todo el mundo es pobre. Es verdad que se asocia la idea de blanco con la de rico, y es cierto que sueles ver muchos blancos e indios entre las clases pudientes, pero también hay negros que tienen una posición económica cercana a una clase media-alta o alta. La pobreza sí es muy evidente en todas partes, pero no se puede decir de todos los kenianos que sean pobres. Además, allí el nivel de la vida no es como aquí, así que lo que para nosotros sería un sueldo bajo allí es todo un dineral. El problema allí es la corrupción que invade al gobierno, y evita que empresarios extranjeros tengan confianza para invertir allí. El país tiene recursos, pero quizá les falte cierta eficiencia en sus…

—O sea, que mucha pobreza, ¿no?— concluyen.

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Lea Toto

domingo, 9 de agosto de 2009
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Rose tiene veinte años. Desde que se casó, con trece años, su marido y ella han tenido tres hijos. Sophie, la más pequeña, tendrá unos tres años. Es una niña seria, que mira atenta todo cuanto le rodea, con unos enormes ojos negros, sobre todo si lo que le rodea son tres wazungus.

El marido de Rose trabaja fabricando muebles pequeños, estanterías y cosas así. Su trabajo supone el único ingreso de la familia. Desgraciadamente, ahora se encuentra en el hospital, porque tiene tuberculosis y neumonía, y le acaban de detectar una infección urinaria que hace que orine sangre. Cada vez con menos dinero, Rose ve cada día que pasa que será más difícil pagar el agua, la luz, y el alquiler de la chabola que tiene en Kibera, el barrio de chabolas (o slum, en inglés) más grande de toda África. El alquiler de la chabola, algo que me dejo tremendamente sorprendido, les supone mil chelines al mes, unos diez euros.

Kibera En Kibera viven cerca de un millón de personas, según las últimas estimaciones, lo que representa algo más del veinticinco por ciento de toda la población de Nairobi. La densidad de población también es espectacular, dos mil personas por hectárea. En casa de Rose viven siete personas en alrededor de ocho metros cuadrados. Aunque dadas las circunstancias, las casas están tremendamente limpias comparado con lo que te puedes encontrar por las calles. Ellos mismos van lo más limpios que pueden.

CalleDeKibera Andar por las calles es una experiencia contradictoria. Como es de suponer, las calles son de tierra, pero a los lados se acumula la basura, y ella misma va formando parte del terreno. Para deshacerse de ella, la acumulan y la queman, lo que da a todo Kibera un olor muy particular, que se mezcla con el del agua estancada, el pescado seco o la carne expuesta, cruda, en algunos de los puestos que te encuentras. Y hemos tenido suerte visitando el slum en la época seca. No quiero ni pensar cómo debe ser la vida allí con la dificultad añadida de encontrarse todas las calles embarradas, y el agua contaminada recorriéndolas.

En esta situación sanitaria, es normal que la gente enferme muy a menudo, a pesar de que sus habitantes hacen todo lo posible para mantener limpias sus casas y mantenerse limpios ellos mismos. Durante nuestra visita, vimos muchísima ropa tendida, y muchísima mujer lavando, a mano por supuesto. Pero eso no evita que las gallinas picoteen entre la basura, o beban el agua sucia que circula por entre las casas. También es posible que te encuentres a un niño jugando con ella. Es por todo ello que las enfermedades más habituales son la tuberculosis, la hepatitis, y como no, el VIH y su síndrome, el sida.

DSC02342 Para ayudar en lo posible a toda esta gente, la COGRI (Children of God Relief Institute), la organización de la que dependen el orfanato en el que trabajo, elaboró y llevó a cabo un proyecto denominado Lea Toto (Criar Un Niño, en swahili). Dicho proyecto es una extensión de las ideas que dieron origen a Nyumbani Home, pero con un modelo distinto. En vez de recoger niños y acogerlos, el proyecto está basado en un modelo de atención basada en el hogar (o HBC, Home-Based Care), según el cual cuidadores más o menos formados visitan a las familias para estudiar sus necesidades y atenderlas con los recursos disponibles. Las necesidades atendidas son de carácter médico-sanitario, alimenticio, psicológico y emocional. El personal del proyecto, médicos, enfermeros, trabajadores sociales, visitadores (o caregivers), etc., trabajan en distintos slums, en unas instalaciones conocidas como stations. A dichas estaciones, de las que hay seis o siete (Kibera, Kawangware, Kangemi, Kariobangi, Dandora…), acuden las personas que lo necesitan en busca de medicinas (fundamentalmente, antirretrovirales para el VIH), alimentos (maíz, aceite…) o consejo. Jorge, uno de los miembros del Spanish Team, está realizando una investigación de campo para conocer más sobre una de las tareas que sirven para ayudar económicamente a las familias, la fabricación y venta de artesanía (de la que ya habéis visto una pequeñísima muestra), de forma que sea posible elaborar una especie de plan financiero con el que dar salida a dichos productos. Por su parte, Idoia realiza visitas diarias a las distintas chabolas, y es la primera caregiver española. Toda una responsabilidad.

Podéis ver el resto de las fotos de nuestra visita a Kibera en este álbum de Flickr (no todas son agradables, pero es la realidad que ellos viven cada día).

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