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¿Me ayudas a hacer unas fotos?

jueves, 16 de febrero de 2012

Bueno, a hacerlas yo no, pero sí ayudar a hacerlas. Déjame que te cuente.

¿Esto de qué va?

Hoy me he enterado de que Amigos de Nyumbani ha puesto en marcha junto con Proyecto Infancia un taller de fotografía para los niños de Nyumbani Home. Es una idea genialmente estupenda, porque como dicen en el blog, es una actividad que les permitirá acercarse a la fotografía, desarrollará en ellos el sentido artístico, hará que muevan las rueditas de su imaginación y su creatividad… Pero va mucho más allá de eso. Por medio de este taller, los niños de Nyumbani aprenderán a ver su entorno de otra forma y a entenderlo mejor. Y lo que ya me parece la caña: podrán compartirlo con otros niños en diferentes lugares del mundo y conocer el de ellos, por medio del intercambio de sus fotografías (puedes ver sus fotos en area zinc, y haciendo luego clic en “Entrar”).

¿Cómo lo van a hacer?

Pues les van a dar una cámara, y les van a enseñar a utilizarla, y luego les darán libertad para que fotografíen cualquier cosa que les llame la atención, en su día a día. ¡Es un auténtico photowalk en toda regla en plena África subsahariana!

¿Y yo qué tengo que ver con todo esto?

Fotografía tomada por uno de los niños durante el taller en India

Fotografía tomada por uno de los niños durante el taller en India

Pues mira, puedes ayudar de muchas formas. Te cuento:

1. Puedes hacer más visible el proyecto en tus redes sociales, yendo a la página de Amigos de Nyumbani y compartiendo el post en que cuentan todo este proyecto en tu cuenta de twitter, o en tu facebook o donde sea. ¿Tienes un blog? ¡Ya estás tardando en escribir el tuyo y enlazar!

2. No tienes twitter ni facebook ni nada… ¿Pero tendrás amigos, no? Puedes contárselo a ellos, y extender la noticia. ¿Conoces amigos que además sean fotógrafos? ¡Díselo y pregúntales qué les parece! Y si ya colaboran, pues imagínate…

3. ¿Qué vas a hacer con esa cámara que tienes en casa? ¡Dónala, y ayuda a que un niño del orfanato disfrute como tú has disfrutado haciendo fotos! Lo mejor es que luego podrás ver las fotos que han hecho con tu cámara. Eso sí, antes infórmate de qué material es donable y cuál no (aquí mis amigos de Amigos de Nyumbani saben mucho sobre el tema).

4. Te sugiero una idea. ¿Qué tal si en vez de irte al cine a ver esa peli mala mala, destinas ese dinero a este proyecto? Y quien dice cine dice cena, que suena casi igual. Y venga, para que no digas, colaborar económicamente tiene premio.

5. Vale, nada de lo anterior… Bueno, pues mira: te sugiero que te des una vuelta por el blog de AdN y conozcas mejor qué son, quiénes son y qué hacen para ayudar a esos niños.

No será porque no te doy opciones… 🙂 Ahora te toca a ti.

Mueven blancas.

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Magical Kenya 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Que ando liado con muchas (¿demasiadas?) cosas no es secreto para los que tienen que aguantar mis salidas de tono. Intento mantener la calma, pero a veces, estallo. Necesito tiempo para mí, y estas próximas vacaciones de Navidad me van a venir genial. Que me falta ese tiempo también se trasluce en una inmensa lista de tareas/cosas que quiero hacer, y que van saliendo muy poco a poco.

Hoy me he decidido a cerrar una de esas tareas.

A mediados de octubre, Jorge Blass, a quién conoceréis por los programas Nada X Aquí y Magiatrix, e incluso en algún que otro anuncio de Telefónica), de la mano de Amigos de Nyumbani, la Fundación Abradacabra y Groupama Seguros, viajó a Kenia para ofrecer su magia a muchos niños en hospitales y otros centros, haciendo patente que la magia y la ilusión también son buenas medicinas. Ver el vídeo me ha traído muchos y muy buenos recuerdos (¡sale el abuelo simpático del Village en el segundo 57!), y me ha hecho volver a vivir durante unos instantes lo sentido allí.

En el blog de Jorge podéis seguir sus andanzas durante esos días, aunque yo os adelanto por aquí dos vídeos que encontraréis en esas entradas. El primero es uno cortito que transmite perfectamente bien el ambiente que se respiraba allí:

En este otro vídeo encontraréis un resumen de sus andanzas.

:_)

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Nyumbani Village

sábado, 29 de agosto de 2009

Nyumbani es la realización de una idea concebida por el padre Angelo D’Agostino, sacerdote jesuita, y estadounidense para más señas. La idea era sencilla: los niños debían recibir los cuidados necesarios durante el tiempo que siguieran con vida, o por decirlo de alguna manera, asegurarse de que tuvieran una vida digna hasta el momento de su muerte. Nyumbani (que en swahili significa hogar) nació en la forma de un orfanato.

El éxito del orfanato es un hecho. Ahora los casi ciento diez niños, entre pocos meses y 21 años, no sólo tienen una vida digna, sino que además gracias a los antirretrovirales y otra medicación, conviven con una enfermedad que ahora les es crónica y no mortal. De hecho, el principal problema que se plantean ahora es cómo preparar a los chavales del high school (que siempre han vivido aquí) para que puedan llevar una vida normal fuera del orfanato. Necesitan aprender a manejar dinero o a buscar un trabajo. Evidentemente muchos no quieren abandonarlo, y de hecho, algunos incluso suspenden a posta para seguir aquí. Pero se podía hacer más.

Lea Toto (en swahili, Criar un niño) es el segundo proyecto, del que ya he hablado con anterioridad, y que extiende esa idea a más niños siguiendo un modelo HBC (Home-Based Care).

El tercero de las criaturas es el Nyumbani Village, y es también una extensión de la idea original. Ahora toma la forma de un macro-orfanato autosostenible, es decir, que es capaz (o al menos se pretende que sea capaz) de abastecerse en lo básico, sin depender apenas nada del mundo exterior. El village cuenta con una población de unos 500 niños al cuidado de abuelas o shushus (no es una palabra swahili, sino kikamba, la lengua de la tribu kamba), y viven en casas organizadas en grupos de cuatro, o clusters.

Una de las casas en Nyumbani Village

¿Cómo de autosostenible es el village? Para que os hagáis una idea, ellos elaboran sus propios ladrillos para luego construir las casas que necesitan. Los ladrillos se fabrican de forma que no necesitan cemento para adherirlos, porque su forma hace que queden unidos casi como las piezas de un puzzle. Están empezando a plantar árboles de forma sistemática para poder disponer de madera para los fuegos y para la escuela de carpintería que tienen allí.

El politécnico (carpintería, soldadura...)

Dicha escuela fabrica todos los muebles que necesita el village, tanto de las casas como de las oficinas o la escuela de primaria, a la que acuden niños del propio pueblo y de pueblos de alrededor. También están construyendo otra para los niños de secundaria. Los uniformes del colegio (aquí en Kenia es obligatorio) también los elaboran ellos, en la escuela de confección.

Los peques de primaria, posando en una de las clases.

Tienen vacas, cabras, gallinas y hasta una incubadora para sus huevos. Aquí no se desaprovecha nada, así que las heces se utilizan para abonar los cultivos que rodean al village. Tanto animales como humanos por supuesto, dado que las nuestras son más ricas en nitrógeno que las de aquellos.

A la derecha, dos cabritillos del village. Abajo, la incubadora, y arriba, otro cabritillo y yo.

¿Te preguntas que hacen con la orina? Es una excelente forma de combatir a las termitas 🙂

Un "hormiguero" de termitas

El agua queda un poco lejos, pero han instalado un sistema de bombeo para transportarla agua desde allí al poblado. Para que las bombas funcionen, éstas disponen de placas solares. La idea es que no entre nada en el poblado que pueda depender del exterior de alguna forma, así que, por ejemplo, disponer de un horno eléctrico está mal visto y en su lugar se están intentando introducir hornos solares. Los habitantes, más fieles a sus costumbres que a las innovaciones tecnológicas que les ofrecen, todavía no lo tienen claro y siguen cocinando a fuego.

Cocinando en el village

Parte del dinero que entra en el village proviene de la venta de cestas elaboradas por las propias shushus y en menor medida de los muebles y las prendas elaboradas en el Politécnico, que es como llaman al conjunto de las escuelas de formación profesional, aunque la idea es potenciar dichas ventas también. Quedan muchísimas cosas por hacer, y muchas de las cosas están a medias. Pero se hace mucho, y se fomenta el que la gente aporte ideas para mejorar de forma sostenible la vida allí. Quién sabe si el año que viene no me decantaré por el village… 😉

María intentando encontrar una cesta típica en la "tienda del village" ;)

Actualización 23/junio/2010: Amplío un tanto la información sobre el Village, con los datos que me ha ofrecido la presidenta de Amigos de Nyumbani en España:

Sister Mary estuvo desde que se fundo Nyumbani con Father Angelo. Formaban un curioso támdem en el que Father D’Ag era el visionario y tenía los contactos para que Nyumbani fuese una realidad, y Sister Mary aportaba el lado pragmático y se encargaba de que las ideas de Father D’Ag se llevasen a la práctica. A mi entender Sister Mary decidió trabajar a la sombra de Father D’Ag pero llevó a cabo una gran tarea. A la muerte de Father D’Ag el 21 de noviembre de 2006, Sister Mary se hizo cargo de los tres proyectos como directora de la organización y desde entonces ella ha conseguido el desarrollo de Nyumbani Village hasta ahora. Su implicación en el Village empezó desde la fundación de la aldea y participó en todos los  pasos, pero no como directora hasta que murió Father D’Ag. A él se le atribuye el mérito pues la idea fue suya y se encargó de recaudar fondos (el sello de los niños y el SIDA en África, medio millón de euros, una donación de la región de Lavia en Italia que le dio un millón de euros y el gobierno keniata que le cediós el terreno) mientras que Sister Mary entiendo que se encargó de la gestión de estos fondos y ha ido recaudando más a lo largo de estos años.

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Summer Holiday Program

miércoles, 26 de agosto de 2009

Desde que llegamos a Nyumbani, la idea era asignarnos determinadas tareas para que nos fuéramos haciendo al lugar, la gente, el horario y esas cosas. En un principio, el periodo de adaptación sería de dos semanas, es decir, hasta el final de julio. A partir del primero de agosto empezaríamos el Summer Holiday Program.

Mi tarea fundamental durante el periodo de adaptación fue ayudar a Pascal, el ingeniero informático que se encarga del mantenimiento de toda la infraestructura tecnológica de Nyumbani, tanto del Home, como el Village o Lea Toto. Quizá la tarea más importante fue preparar el aula de ordenadores para las clases de informática que impartiríamos a los niños entre él y yo. Otras, menos destacadas, pasaron por instalar drivers de tarjetas de sonido, reinstalar antivirus o resolver problemas de conectividad entre los ordenadores del Laboratorio de Diagnóstico. Yo siempre me he decantado más por temas de programación, así que he aprendido un montón sobre redes, routers, switchers y Ubuntu. Aprovecho para decir que lo primero que haré cuando llegué a Madrid será reinstalar mi portátil con XP y Ubuntu. Kiss my Vista goodbye!

En realidad el periodo de adaptación ha durado casi cuatro semanas. El motivo es que los colegios kenianos terminaban el curso académico más tarde de lo habitual, por algún motivo que desconozco. Además, el programa no terminará el día siete como pensábamos, sino el día cuatro. El caso es que, al final, el Summer Holiday Program empezó el pasado 11 de agosto, a las ocho y media de la mañana.

El programa consiste básicamente en tener ocupados a los chavales con algo que hacer para que, palabras textuales de Sister July, they don’t get into trouble. Durante todo el día, tienen perfectamente planificada su asistencia al arts & crafts club (manualidades), reading club (en la biblioteca), sports club, y cleaning club (lo de club era para darle cierta sensación de diversión). El mío es el computer club, como no podría ser de otra forma. Todos los días tenemos a todos los chavales, desde los mayores del High School, hasta los pequeños de primaria (creo que el más pequeño tiene unos siete años o así). Algunos son muy apañados para los temas informáticos, así que han creado un club aparte en el que durante dos horas los sábados se dedican a algo más avanzado.

Pascal, en una de las clases a los chicos del High School Son sólo cuatro horas y media al día, pero os aseguro que cansa un montón. Ahora entiendo mejor a los profesores profesionales, que tienen que hacer esto durante más horas y un año tras otro. Lo más difícil con diferencia es ganarse la autoridad y el respeto, pero la verdad es que en general se portan bien. Los hay que trabajan muy duro todos los días, como Liz, los hay guasones y estudiosos a la vez como John, los hay que cantan mientras trabajan como es el caso de Kevin, y otros trabajan en la sombra como Ann. También están los inteligentes pero vagos, los inteligentes que se quieren hacer los tontos, los perezosos, y también aquellos que por más que lo intentan, no llegan a pesar de tus esfuerzos. Imagino que como en cualquier otra clase del mundo.

Lo que no se suele decir tanto sobre los profesores es que también aprenden de y con sus alumnos. En mi caso, estoy aprendiendo a tratar a los más peques, a mantener cierto orden, a buscarme las vueltas para explicar en inglés lo que explicaría más fácilmente en español… ¡Y también aprendo swahili! Cuando quiero que se acerquen para empezar la clase, tengo que decir “cuja hapa”, que significa “venid aquí”. Si hay mucho ruido y necesito algo de silencio, tengo que gritar “Wewe, kelele, kelele” que significa “¡Vosotros! ¡Ruido, ruido!”. Quién sabe qué cosas más me tocará aprender en la semana y media que todavía queda para terminar el programa…

¡Tatuonana!

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Primer dia en Nairobi

jueves, 16 de julio de 2009

Pues ya esta, ya hemos llegado. Nos ha llevado casi un dia llegar aqui, pero al final aterrizamos sanos y salvos.

Tengo un sue/o tremendo, y estoy muy cansado, porque apenas hemos dormido, asi que no se que post me va a salir.

Comparto con vosotros lo primero que me ha chocado al llegar aqui. No todo es tan distinto, pero igualmente que no todo es tan parecido. El atasco que nos comimos para salir de la ciudad y dirigirnos a Karen, porque las 7 es hora punta aqui, pertenece al lado de lo parecido. Todo el mundo va camino de sus trabajos, todo el mundo intenta ganar un par de sitios en carretera… Que no se oyera apenas un claxon pertenece al lado de las diferencias. La gente se lo toma con mucha calma y hace cierta la expresion hakuna matata, que ya hemos escuchado varias veces desde que hemos llegado. Eso y que la gente cruza por en medio de la carretera, con coches, camiones y matatus a 90 kilometros por hora… Probad a hacerlo en la M-30 [los matatus son peque/as furgonetas que hacen la funcion de autobuses, y que forman una red de transporte que te permite llegar de forma relativamente comoda a cualquier punto, bien dentro de Nairobi, o entre las distintas ciudades cercanas].

Poco mas puedo decir por ahora, que estoy muerto de sue/o, que no tengo la letra entr la n y la o como ya habreis comprobado, y que aqui la gente es amabilisima y dispuesta a echarte una mano en cualquier cosa que necesites. Y que estoy deseando que mi cerebro haga el clic necesario para adaptarme a todo lo distinto que voy encontrando: idioma, cultura, costumbres…

Ojos abiertos, mente abierta.

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T menos cuatro días

sábado, 11 de julio de 2009

Me habréis notado desconectado del mundo 2.0. En realidad, no me habréis notado. Los motivos han sido fundamentalmente dos. De uno de ellos se hablará en su momento, que tampoco es plan de adelantar acontecimientos (aunque algunos ya estáis al tanto). El otro es mi viaje a Kenia.

Y es que ya no queda apenas nada. El próximo miércoles despegamos hacia Nairobi, haciendo una escala en Ámsterdam cuya duración (unas 8 horas) creemos que nos permitirá dar una vuelta por la ciudad, si no hay retrasos.

420022371_c96503d6b9 Y no os voy a mentir: estoy nervioso. Hace poco me decía una amiga que eso era síntoma de que soy una persona que necesita mantener el control sobre todas las cosas. No le falta parte de razón, pero creo que no tiene tanto que ver con eso como con que no sé exactamente qué me encontraré: no quiero controlarlo, quiero saber qué es. El que normalmente no lleve bien las novedades también contribuye a ello.

Pero tampoco quiero aventurar nada sobre lo que viviré con esta experiencia. Ir preparado sí, pero tratar de imaginarme cómo será el día a día, o qué dificultades tendré, no. Quiero que aquella realidad me golpee directamente sin ningún escudo de prejuicios o pensamientos preconcebidos, tener la mente abierta, no tener miedo a que aniden en mí ideas distintas. Lo que debía saber, ya lo sé. Lo que no, lo aprenderé allí.

Por lo que respecta al tema de la comunicación, no sé de qué medios 2.0 dispondré allí para comunicarme. Por lo visto hay posibilidad de acceder a internet, pero no todo el tiempo ni con el ancho de banda que disfrutamos aquí en España. Aun así, intentaré alimentar este blog y el de la asociación, y si es posible, iré transmitiendo lo que voy haciendo en twitter.

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Sobre la memoria

jueves, 4 de junio de 2009

Hace unos minutos he llamado a un amigo con el que hacía mucho tiempo que no hablaba, y algo más que no le veía. Hoy es su cumpleaños, así que le he felicitado, y nos hemos puesto un poco al día (¡también se va a meter en temas de Scrum y metodologías ágiles!). También hemos quedado en que nos llamaremos a principios de la semana que viene, para decidir un día en el que quedar para comer. Sé que vamos en serio porque la charla no ha acabado con ese manido y difuso “pues venga, nos llamamos a ver si quedamos un día”, frase tan inútil como vacía. Puestos a ser prácticos y evitar subterfugios, es mejor despedirse con un “a ver si el destino vuelve a cruzar nuestros caminos”. Que además, en mi opinión resulta más elegante y evocadora.

Cuando ha descolgado, lo primero que ha dicho ha sido algo así como: “No me lo puedo creer, después de tanto tiempo, mira que el blutuz conectado con la agenda sincronizada con el ordenador hace milagros, ¿eh?”, porque sabía muy bien que, si fuera por mi mismo, no me habría acordado de su cumpleaños. Eso no significa que no me sepa ninguno, es simplemente que no puedo recordarlos todos (o no quiero o no me apetece o prefiero ocupar el espacio con otro recuerdo, no sé bien, la verdad). No sé qué haría sin mi memoria artificial. O quizá sí, pero eso es tema para otro post (si me acuerdo).

El tema es que si quieres recordar algo, y tienes memoria de pez como la mía, lo mejor es utilizar algún medio para poder registrarlo. En unos pocos días, ya apenas nada, parto para un viaje del que querré guardar muchas cosas en la memoria. Muchas, las más llamativas, las más discordantes si acaso, permanecerán por sí mismas y se harán indelebles en ella, como escribir en una vileda sin rotuladores vileda. Otras, por inadvertidas, apenas llegarán a estar unos pocos segundos, quedando relegadas a la nada de los recuerdos sin seguro oponer resistencia. Me preocupan más aquellas que, acomodadas en el salón de los recuerdos, vayan mutando y cambiando, disfrazándose de otros recuerdos y otras impresiones, convirtiéndose en leves fantasmas de lo que fueron, en atisbos de su antigua concreción, en meras trazas de lo que antes fueron profundos surcos en el camino. Para ellos dispongo de dos medios. Uno, si la infraestructura tecnológica y el tiempo lo permiten, será este mismo blog, aunque me temo que será difícil. El otro vino de sorpresa y es este que os muestro:

DiarioViajeNyumbani

Es un cuaderno de viaje, me lo ha regalado Madame Tafetán, y me lo entregó en el pasado Twittmad, donde por fin nos desvirtualizamos. Lo ha encuadernado ella misma, y está inspirado en diseños africanos. Él será el que me acompañe de acá para allá, haciendo de memoria externa y de muleta de la mía. Madame: desde aquí, gracias.

Y si lo miras, creo que es mejor que un ordenador. ¿No? Mirad: aunque no os lo creáis, no necesita pilas ni cargadores, es inalámbrico, va con marcapáginas, como los navegadores y admite un montón de tipos de letra y de diseños distintos 😀 ¡Genial!

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Los quince del patíbulo

martes, 19 de mayo de 2009

DirtyDozen2 Hemos escapado de la cárcel de dos árboles atados por una cuerda por encima de la cabeza, quince personas o así. Nos hemos subido todos en dos sillas, buscando la mejor manera de equilibrarnos y no caer. Hemos tendido una red de sueños con un ovillo de lana, y la hemos destejido a fuerza de dar ideas para conseguirlos. Hemos dirigido filas de ciegos con las guías de dos manos. Hemos hecho de marionetas y de ventrílocuos, y hemos compuesto un poema en silencio. Hemos comprado y vendido nombres propios con sencillas monedas hechas de pinzas. Hemos aprendido nuestros nombres a base de duelos incruentos con pistolas hechas de manos y dedo. Hemos peleado a cuatro patas, hemos luchado en batallas de monólogos simultáneos. Y hemos escrito una carta a nuestro yo del futuro.

Por más surrealista que pueda parecer, después de este entrenamiento ya estamos listos para ir. El último inconveniente serio ya ha sido salvado.

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Las personas del proyecto Kenia

martes, 31 de marzo de 2009

bani_aerialAcabo de llegar de conocer a mis compis de proyecto. Hoy nos hemos reunido con el responsable del proyecto todos los que formamos ya parte del que voy a llamar Equipo Kenia, que suena muy bien, para tomar unas cañas, empezar a conocernos y hablar un poco de temas de organización.

Lo que más me ha llamado la atención es que somos un grupo muy muy heterogéneo. En edades nos movemos entre los veintipocos y los cuarenta y pocos. En el ámbito estudiantil/laboral me he encontrado con informáticos, economistas y profesores de universidad, que ayudarán en la educación de los chavales, trabajadores sociales y enfermeras destinados a los barrios de chabolas… Incluso tenemos una experta en educación medioambiental, que aportará un montón en la aldea auto-sostenible. Las experiencias en voluntariado van desde el cero absoluto hasta el 10 en la escala de Voluntariado. La gente es supermaja, aunque al ser el primer día hemos estado todos más o menos cortados. Sin embargo, ya nos han avisado de que eso no será así en la próxima reunión… 🙂

En esa reunión, que tendremos el próximo 18 de abril, y que será la primera de las dos intensivas que están planificadas, estudiaremos más en concreto aspectos logísticos: vuelos, alojamiento, vacunas, día a día en cada una de las actuaciones de la Organización (de las que  el orfanato es una de ellas), y realizaremos dinámicas de grupo para ir haciendo equipo. Será chulísimo y tengo muchas ganas de ir conociendo a los que serán mis compis de trabajo. A medida que se van disipando las dudas, y el proyecto va tomando forma, estoy más ilusionado (no llevo muy bien lo desconocido, toda la verdad sea dicha). Por cierto, que ya sé más o menos dónde voy a estar.

Pero bueno, por el momento hay que resolver muchas cosas hasta que nos volvamos a reunir, así que ya tengo las dos próximas semanas con un montón de tareas. ¿La más difícil? Negociar con mi jefe cómo haremos para que pueda salir el día 15 de julio (mis vacaciones laborales empiezan oficialmente el 1 de agosto) 🙂

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Proyecto Kenia

jueves, 12 de marzo de 2009

El lunes o martes de la semana pasada, no recuerdo exactamente el día, me crucé con Juan Carlos (Juanqui para los amigos), un compañero de trabajo que me comentó que el Servicio de Compromiso Solidario andaba buscando gente para un proyecto. Ignoro que hizo clic en mi cerebro, pero le dije que hablaría con el responsable.

El jueves pasado hablé con Carlos Ballesteros, uno de los implicados, y me explicó las tres áreas de actuación del proyecto, y algunos otros detalles, sobre todo los aspectos básicos de manutención, seguridad, o higiene, por ejemplo. Cuando terminamos de hablar, me sugirió que hablara con Carlos Prieto, el director del Servicio. Lo que hice este lunes pasado. Le planteé las dudas y las dificultades que veía sobre el proyecto, y quedamos en que le daría una contestación definitiva en esta semana.

Hoy le he dicho que .

El proyecto Kenia es el nombre que le he dado a la colaboración que inicio con la ONG Amigos de Nyumbani. El objetivo es ayudar durante un periodo que espero sea de seis semanas en el orfanato que la organización gestiona en Nairobi (nyumbani en swahili significa hogar), y que fue fundado por el padre jesuita Angelo D’Agostino. En este momento, el orfanato acoge a 107 niños, desde 0 a 23 años (la más pequeña, Mary, no llega a los dos meses). Muchos de los pequeños han sido abandonados ante el temor de que desarrollen el VIH transmitido por sus madres. Esto sólo ocurre en el 25% de los casos, mientras que el 75% de los niños nunca llegará a desarrollar la enfermedad. y dan falsos positivos en las pruebas porque portan los anticuerpos de sus madres.

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El padre D'Agostino, con algunos de los niños más jóvenes

El Children’s Home cuida a estos niños hasta que pueden ofrecer un diagnóstico definitivo. Si el resultado es positivo en VIH, les proporcionan cuidados nutricionales, médicos (tratamientos anti-retrovirales, anti-retroviral treatment o ART), o académicos entre otros, hasta que son capaces de valerse por sí mismos. A los niños que finalmente no desarrollan la enfermedad les ayudan a encontrar un nuevo hogar de adopción.

Mi labor aún no está clara, pero se barajan varias alternativas. Una sería el apoyo, durante sus vacaciones escolares, de clases de refuerzo, sobre todo en matemáticas (por lo visto, los niños con la enfermedad tienen dificultades para aprender, y en particular, en esa asignatura). Otra sería el desarrollo de una base de datos que permita mantener información actualizada sobre el tratamiento seguido por los niños. En los barrios marginales de Nairobi (los slums, de los cuales el de Kibera es el más grande) es muy habitual que los niños y sus familias se desplacen de una chabola a otra o incluso entre distintos barrios, lo que dificulta conocer qué tratamiento han seguido en cada uno de ellos. Pero como os digo todavía no está claro, habrá que esperar un poco hasta que se concrete mi labor concreta.

Ahora dependo de que la organización en Kenia valide el perfil de la ayuda que puedo aportar, además de algunas entrevistas, cursos, charlas… En fin, que hay proyecto Kenia para rato. ¡Ya os contaré!

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