Archivo

Entradas Etiquetadas ‘libros’

Regalo iluminado

Lunes, 11 de Enero de 2010

Durante mi última visita al EBE, hace un mes y medio dos meses más o menos, las circunstancias permitieron que pudiera desvirtualizar a Nesta y a Antonio. ¡Qué demonios! Desvirtualizar no, que suena a quitar algo, en realidad nos conocimos en persona, que es añadir más a lo ya conocido.

De la amena conversación que tuvimos, en la que me di cuenta de que sabían más de mí que yo de ellos (espero que me perdonen por eso, con mi promesa de enmendar la falta), ni mi memoria ni yo recordamos muy bien por qué salió a colación el libro de “Todo está iluminado” de Jonathan Safran Foer.

De todos es sabido que el tema de los regalos no lo llevo muy bien, quiero decir, esos regalos que llamo yo “regalos porque sí”. No es mi cumpleaños, no es mi santo, no es el aniversario de nada. Es el regalo que sale de dentro, espontáneamente. Es algo que honra al que lo recibe (y es ahí donde está mi problema) y cómo no, al que lo entrega.

Hace un par de días llamaron a mi puerta para decirme que venían a entregarme un paquete. Era uno de esos sobres marrones, con acolchado interior y mi dirección en uno de los lados. En el otro, una anotación: “Lo prometido es deuda. Antonio”.

Dentro, un libro.

DSC03135

Resulta que los tres reyes magos son dos, y se llama Antonio. Muchas gracias 🙂

what is the matrix , , , , , , , , , ,

África

Lunes, 21 de Septiembre de 2009

«CaraDeAfricaThroughout recorded history, Africa has been woefully misunderstood and misused by the rest of the world. Humanity simply does not recognize its debts and obligations to Africa. In western imagery, Africa is the “dark continent.” A synonym perhaps, but also the potent symbol of a persistent inclination to set Africa and its inhabitants apart from the rest of humanity. The double meaning of the phrase is clear. The “dark continent” does not refer only to the depths of Africa’s equatorial forest, to the density of its tropical shadows, to the blackness of African skin, or even to a widespread lack of knowledge concerning the continent. Above all, the phrase tacitly labels Africa as the place where a very particular form of darkness is found —the darkness of humanity. In this context, Africa is where the people do terrible things, not because the aptitude for such behaviour is a characteristic of all humanity, but because Africa is believed to be inherently more barbaric and less civilized than the rest of the world.

«That people have behaved barbarically in Africa is undeniable but, as events in other parts of the world have demonstrated time and again, this is not an exclusively African tendency. Indeed, civilization —as an expression of cultured behaviour— is a very transitory feature in human story. Civilization is not a predetermined consequence of human progress, as the Victorians believed, with white Anglo-Saxons leading the way, the rest of the world following in their wake, and the Africans straggling several centuries behind. On the contrary, civilization is more like a protective skin of enlightened self-interest that all societies develop as they learn to regulate their interactions with the environment, and with other people, to the long-term benefit of all parties

Africa. A Biography of the Continent.
John Reader

Que traducido de forma libre e informal por este su servidor, sería algo así (todas las negritas son mías):

A lo largo del registro histórico, África ha sido malinterpretada y ha sufrido el abuso del resto del mundo. Sencillamente, la humanidad no reconoce las deudas y obligaciones que tiene para con África. En el imaginario occidental, África es el “continente negro”. Quizá sea un sinónimo, pero también el poderoso símbolo de la persistente tendencia a considerar a África y a sus habitantes aparte del resto de la humanidad. El doble sentido de la frase es claro. El “continente negro” no se refiere únicamente a la oscuridad de los bosques ecuatoriales africanos, a la densidad de sus sombras tropicales, a la negrura de la piel africana, ni incluso a la extendida falta de conocimiento relativo al continente. Sobre todo, la frase etiqueta tácitamente a África como el lugar donde puede encontrarse una forma muy particular de oscuridad –la oscuridad de la humanidad. En este contexto, África es el lugar donde la gente comete cosas terribles, no porque la aptitud para ese comportamiento sea característico de toda la humanidad, sino porque se cree que África es inherentemente más brutal y menos civilizada que el resto del mundo.

Que la gente se ha comportado de forma brutal en África no puede negarse pero, como otros eventos en otras partes del mundo han demostrado una y otra vez, no es una tendencia exclusivamente africana. De hecho, la civilización –como expresión de un comportamiento culturizado- es una característica fugaz en la historia humana. La civilización no es una consecuencia predeterminada del progreso humano, como se creía en la época victoriana, con los anglosajones blancos liderando el camino, el resto del mundo siguiendo su estela, y los africanos rezagados varios siglos por detrás. Al contrario, la civilización es más una piel protectora de interés progresista que todas las sociedades desarrollan a medida que aprenden a regular sus interacciones con el entorno y con otras personas, para el beneficio a largo plazo de todas las partes.

La imagen es sólo una cara de África.

nyumbani , ,

Qué le vamos a hacer

Sábado, 8 de Agosto de 2009
Comentarios desactivados en Qué le vamos a hacer

Árboles en el jardín de Karen Blixen Y ahora,
con el alma vacía como tantas
veces,
contemplo el lento paso de los días
que me empujan no sé hacia qué destino
oscuro, presentido
ya sin curiosidad. Es aburrido
saber y no saber, equivocarse
y acertar. También estar seguro
es tan insoportable en muchos casos
como dudar, como ceder, como desmoronarse.

Seguro, a salvo, ahora
que ya pasó el dolor,
observo la zozobra lo mismo que una estela
fundida a mis espaldas
con el espeso limo
de los sucesos cotidianos, dados
-antes de ser recuerdos- al olvido.
La indiferencia ante la propia suerte
no es mejor compañera que la angustia,
ni mi sonrisa
(cuando el azar nos pone,
                                          viejo amor,
                                                             frente a frente)
representa otra cosa que la ausencia
de algún gesto más justo
para significar la seca, dolorosa,
irreparable pérdida del llanto.

Qué le vamos a hacer
Tratado de Urbanismo (1967)
Ángel González

En esta fría y lluviosa mañana, mientras leía una antología de poemas de Ángel González, no he podido evitar compartir con vosotros estos desgarradores versos, que han arrancado más de una reflexión. Esos pensamientos, si me lo permitís, quedarán en mi blog interior.

nyumbani, poesía ,

Enredos del clima

Lunes, 6 de Julio de 2009

En la línea del último cuento corto que posteé, traigo a la palestra este otro, que mezcla a partes iguales humor y drama personal.

La nieve lo es ya todo, incesante torrente silencioso de partículas que consigue darle a la noche una claridad triste. De vez en cuando hago mover el limpiaparabrisas para apartarla del cristal, y no veo otra cosa que ese menudo y nutrido confeti cayendo sin fin. Al principio, la gente salía de sus coches, intentaba saber si el atasco se resolvía o no, y la nieve seguía creciendo alrededor nuestro, cubriendo la carretera y la ladera. También al principio pasaron algunos guardias en moto, subieron y bajaron, y entre la gente se corrió el rumor de que las máquinas quitanieves estaban ya trabajando.

3250954735_4f176d2fae La tarde se oscureció en un parpadeo, vino la noche, y ahora estoy aquí dentro, escribiéndote, Felisa, Rosita, escribiendo a una de las dos, o a las dos, en el reverso de un parte de accidente, un mensaje que no enviaré, sin saber muy bien a quién de las dos escribo ni tampoco siquiera por qué lo hago, por matar el tiempo, por aplacar la rabia que me da estar aquí inmovilizado, sin cobertura para el teléfono móvil, perdido para todos, entre el frío.

Una travesura, Felisa, te lo juro, una maldita travesura que nunca conocerás, yo pensaba pasar la noche con la familia, como siempre, contigo y con las niñas, con tu hermano y su mujer, con tus sobrinos, con tu tío, pero después de comer, mientras tu madre y tú empezabais los preparativos, añadir el tablero a la mesa del comedor, escoger los manteles, ir cociendo los langostinos, y organizando las demás cosas de la cena, pensé en que apenas me llevaría dos horas, de cuatro a seis, una visita fugaz a Rosita.

Rosita, Felisa sabe lo eficaz que eres como ayudante mía en el despacho, y hasta te ha comprado un regalo de Reyes, un detalle. Ir y volver, darte un besito en la misma puerta de casa de tus padres, desearte una feliz navidad, y por eso te llamé y te dije "voy a verte y a robarte un beso, amor", un besito furtivo mientras tu propia familia, dentro de la casa, prepara también la fiesta nocturna.

Total, que me metí en estos vericuetos de la sierra y empezó a nevar, a nevar, a nevar, y aquí estoy yo, intentando imaginar qué te voy a decir, Felisa, y Rosita pensando si me habré matado, cómo te voy a explicar mi ausencia mientras tu madre me observa con esos ojos suyos de lechuza, si es que por fin consiguen liberarnos y podemos regresas a nuestras casas.

José María Merino

 

La imagen del atasco es de Muddy LaBoue

ocio ,

El valor de las cosas

Martes, 23 de Junio de 2009

Bueno, pues ahí estás tú, liberado de todas las obligaciones inmediatas, sentado en un sillón cómodo, con la luz y temperatura adecuadas, y quizá saboreando un té o un café. Recoges de la mesilla a tu lado un libro no muy grande. Como quien se encuentra a punto de abrir el cofre de la Isla del Tesoro, parece que algo te impida pasar la primera página inmediatamente, así que te detienes mientras estudias con ojos bien abiertos la tapa, la fotografía que la ilustra, el título del libro, su autor… Mientras, el aroma de sus páginas empieza a llegar a ti y hace que por fin te decidas a seguir adelante.

Ya en la primera página te detienes nuevamente, disfrutando de cada mancha de tinta, leyendo por primera vez sus primeras palabras, que no te proporcionan nada nuevo excepto la confirmación de que el libro que te anunciaba la tapa es efectivamente el que comienzas a leer. Ojeas el índice con el ánimo de captar la esencia del libro de un vistazo, de aprender su estructura, en lo que parece ser un mirar hacia el horizonte para buscar el final de tu lectura. Saltas con más o menos detenimiento entre los nombres que aparecen en los agradecimientos de los que quizá alguno te traiga algo a la memoria, y “sin cuya inestimable ayuda este libro no hubiera sido posible”.

Aterrizas por fin en la introducción. La impaciencia hace que te tiemble la mano, así que respiras dos, tres, cuatro veces. Y empiezas a leer. Y ¡oh, dios mío! Lees esto:

2317065892_cb6ae77764 Gestionar el tiempo es fácil. Todo lo que tiene que hacer es reorganizar su manera de trabajar y utilizar el tiempo ahorrado de forma más eficaz. Eso es todo.

¿Eso es todo? ¿Eso es todo? Desde luego que eso no es todo, y desde luego, no es fácil. Ese texto de ahí arriba es hermano de toda una caterva de párrafos similares que te invitan a pensar que lo que estás a punto de leer no te costará aprenderlo, y mucho menos llevarlo a la práctica. Albergo en mí la terrible sospecha de que en su momento Albert Einstein hubiera podido leer algo parecido a esto:

Desarrollar la teoría de la relatividad es fácil. Todo lo que tiene que hacer es considerar el espacio-tiempo como una variedad tetradimensional y resolver a continuación el tensor de energía-impulso. Eso es todo.

¡Anímate! Estoy seguro de que puedes llegar a formular tus propias e increíbles invocaciones a lo sencillo, en las que pongas lo que pongas, todo será fácil. Todo lo que tienes que hacer es sustituir por lo que sea lo que he dejado sin negritas. Eso es todo. 🙂

Así es que ya desde el principio desconfío de esos libros en los que tienden un plano y liso (¿y aburrido?) camino por el que llegar a aquello que ansías conseguir. Ellos son a las bibliotecas como las sitcom son a la vida real. Por eso, al contrario de lo que me ha sucedido con este libro, leer las primeras páginas de uno de mis libros “de autoayuda” favoritos hizo que me enamorara inmediatamente de él:

coveyObviamente, [cambiar sus hábitos] no es un proceso rápido. Pero le aseguro que experimentará beneficios y obtendrá resultados inmediatos que le resultarán alentadores. Según decía Thomas Paine: “Lo que conseguimos con demasiada facilidad nunca es objeto de gran estimación. Sólo lo que nos cuesta obtener otorga valor a las cosas. El cielo sabe poner un precio adecuado a sus bienes”.

Prevenir de que el camino será arduo es para mí una buena señal de un buen libro. Y “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, de Stephen R. Covey lo es.

¿Qué opináis vosotros?

en busca de mis valores, ocio , , ,

Carrusel aéreo

Viernes, 15 de Mayo de 2009

Ignoro si mantendrán una costumbre tan culturalmente saludable como esta que os vengo a contar e ilustrar, pero hace tiempo los Hoteles NH obsequiaban a sus inquilinos, nuevos nómadas, con un librito en el que recogían pequeños relatos, en proporción a la que suele ser la duración de su estancia. Textos, cuentos, historias diminutas que cabían en los pocos minutos que anteceden al sueño (o por qué no, que acompañan a un despertar perezoso cuando uno se descubre en la mañana abrazado cálidamente por las sábanas…

hotelroom Esos pequeños libros se llamaban o se llaman “Noche de relatos”, y son una delicia para tener junto a la cama y darle esquinazo al insomnio, aunque estoy seguro de que son igualmente útiles en cualquier circunstancia en la que uno no disponga de mucho tiempo, o no desee embarcarse en viajes literarios más largos. A mi desde luego, cada vez me gustan más los pequeños relatos.

No me distraigo más. Os transcribo uno de esos pequeños cuentos con el que me he divertido mucho. Siempre que termino un cuento así, me invade una agradable sensación de diminuta felicidad, como su extensión, pero a la vez una tremenda envidia (sana, cómo no 😉 ) porque me gustaría saber escribir cuentos así de bien acabados. Os dejo con “Carrusel aéreo”, de José María Merino.

Carrusel aéreo

¿De modo que también han retrasado su vuelo? Pues entonces tenemos tiempo de sobra. Ya le dije que yo he sufrido muchas de estas huelgas. Había pasado varias cuando en una de ellas, esperando la oportunidad de la salida en el aeropuerto de Pamplona, conocí a Judith, una barcelonesa que trabaja en asuntos parecidos a los míos. Nos caímos bien y fuimos intimando, nos hicimos lo que se pudiera llamar novios, y el puente aéreo nos unía los fines de semana. Después de un tiempo, cuando parecía claro que estábamos hechos el uno para el otro, una de estas huelgas retrasó nuestra cita durante más de un día. Tuve que pasar demasiadas horas solo en el aeropuerto, pero allí estaba Milagros, una malagueña profesora de francés. Simpatizamos, y conocerla me hizo reflexionar sobre mi proyectado matrimonio con Judith. Después del verano, ya salía con Milagros. También nos veíamos sólo de vez en cuando, pero esos amores tienen siempre mucho incentivo para vivirlos. La cosa había cuajado entre nosotros, y yo preparaba mi viaje para conocer a su familia, cuando otra huelga me retuvo en Barajas. Entonces conocí a Alma, una jovencísima bióloga sueca. ¿Usted ha oído hablar del flechazo? Fue eso, exactamente. Me encontraba con Alma mucho menos de lo que lo había hecho con las otras, pero lo nuestro sí que era pasión, sobre todo en vacaciones. Precisamente unas vacaciones interrumpió un encuentro con Alma una de esas dichosas huelgas, y ella debió de conocer a alguien más interesante que yo mientras esperaba, el caso es que cuando nos vimos me dijo que lo nuestro quedaba cancelado. Estuve sin novia una temporada, pero otra huelga me hizo pasar unas cuantas horas en el bar con una gallega de nombre Margariña. Mi corazón se enamoró otra vez, qué quiere que le diga, y mi viaje de hoy es para buscar piso, porque estoy pensando en trasladarme a Pontevedra y casarme con ella. Antes eran los dioses, hoy son esos pilotos. Cambia la cara, pero siguen siendo las manos del destino. Menos mal que la espera se hace muy agradable, y hasta se agradece, cuando uno tiene la suerte de conocer a una mujer tan guapa y tan simpática como usted.

José María Merino

La habitación la fotografió elinar.

ocio , , , , ,

¿Quién es?

Lunes, 23 de Febrero de 2009

quien_soy_yo El amante llamó a la puerta de su amada.

—¿Quién es?— preguntó la amada desde dentro.

—Soy yo—, dijo el amante.

—Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo.

El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando durante meses, considerando las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta.

—¿Quién es?

—Soy tú.

Y la puerta se abrió inmediatamente.

Altar de Neishapur

La puerta abierta es de tanakawho.

en busca de mis valores , , ,

El pequeño Kyō

Lunes, 2 de Febrero de 2009

En ocasiones me ha resultado útil, y por eso quiero compartirlo con vosotros.

Luego oyó la voz de Hahao como un susurro.

—¿Queréis que os explique cómo logré yo superar esa sensación de desamparo?

Kyō volvió a asentir.

dream_of_samurai—Se trata —empezó a explicar Hahao— de una especie de ejercicio que descubrí un buen día poco después de tener mi propio hijo. Consisten en lo siguiente. Permaneced con los ojos cerrados y recordad por un momento al pequeño Kyō de ocho años en la época en que sucedió aquel trágico episodio. Es un niño lleno de vida, pero está triste, muy triste. Y solo. Se ha quedado sin aquello que más amaba y necesitaba: el amor primordial de sus padres, especialmente de su madre. ¿Lo tenéis?

Un río de lágrimas resbalaron entonces por las mejillas de Kyō, que no dejaba de asentir.

—Ahora, sin dejar de imaginar al pequeño Kyō, pensad en el Kyō adulto, en vos, un joven fuerte y valeroso, capaz de derrotar a cualquier enemigo con vuestra inteligencia y con la fuerza de vuestra inagotable voluntad. Y también capaz, como habéis descubierto hace poco, de abrazar a un bebé y darle el calor que necesita para sentirse seguro. Dibujad en vuestra mente la imagen de este Kyō que sois hoy, un adulto responsable, compasivo y generoso. ¿Ya está?

Más lágrimas y más asentimientos, y un fuerte estremecimiento y un calor indescriptible en la palma de la mano en contacto con la de Hahao.

—Ya estamos llegando, aguantad. Y preparaos para un momento muy emocionante, para una sensación de paz infinita. Imaginad ahora que el Kyō adulto que sois hoy abraza fuerte y consuela al Kyō pequeño que seguís siendo. Y que le susurra palabras suaves al oído y le acaricia el pelo y le dice que ya nunca, jamás de los jamases, estará solo en el mundo.

Entonces, como si soñara con la idea misma del consuelo, Kyō sonrió confiado y noto una confortable sensación de seguridad.

Y acudió a su mente la idea de que nada ni nadie podría romper en el futuro aquel lazo de confianza que acababa de establecer con su niño interior.

Y pensó también que protegería la vida del pequeño Kyō con todas sus fuerzas y con todo el arrojo que, en el pasado, había empleado para evitar su recuerdo.

El valor del samurai
Josep López Romero

en busca de mis valores, filosofía, mens sana , , ,

A la una, a las dos, y a las…

Jueves, 29 de Enero de 2009

Ayer fue un día especial (imagino que para compensar el de hoy, nublado por un desgraciado enfrentamiento laboral)… Hubo tres cosas que consiguieron hacerlo tal:

El Servicio de Actividades Culturales de mi trabajo ofrece una película a la semana en su Cinefórum. Gracias a él conocí dos películas que me gustaron tanto, que han acabado en mi filmoteca. Las películas son La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck, y la última que he visto en  el ciclo sobre Ingmar Bergman: El séptimo sello. Algún día haré una reseña sobre cada una, pero antes quiero verlas de nuevo 🙂 Las dos son tremendas, cada una en su ámbito.

DSC02191

Si no recuerdo mal, fue en la Feria del Libro del año pasado de donde llegué a casa con una tonelada de marcapáginas, entre los que se encontraba uno, que desde entonces ha sido mi marcapáginas de referencia, y que anunciaba una página web en particular, que visité más adelante. Cuando vi lo que ofrecían, me enamoré enseguida y adquirí uno hace unos días (me costó decidirme, pero al final, caí): ayer llegó a casa por correo postal mi ex libris personal. Y tengo que decirlo: el trabajo y el trato de Bela, la persona que os atenderá si os decidís, son fantásticos: desde aquí, gracias.

¡…y a las tres! ¿A que no os imagináis de quién recibí una postal?

DSC02185

¿Desde Zürich, os estaréis preguntando? ¡Entonces es de Miriam, que estaba por allí! Frío, frío… ¡De Lusika! Frío, frío… Veo que os rendís: ¡de las dos! 😀 Muchas gracias por el detalle, de verdad. ¡Un besote para las dos!

ocio, un amigo es un tesoro , , ,