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Cruce de caminos

martes, 17 de abril de 2012

Cruce de viasComo cualquier otro día laborable, y en particular, como cualquier otro viernes, había tomado el metro para ir a mi trabajo. Nada especial aquel día, en apariencia. Las mismas caras anónimas de mis compañeros de viaje, las mismas prisas… Si acaso era el tema que tocaba el violinista, uno de los conciertos para violín de Bach, lo único que hasta ese momento me había hecho ver que ese viernes no era el día de la marmota.

Cuando llegué a mi estación de destino, me detuve un momento para revestirme y preparar mi salida al mundo exterior, así que poco a poco la gente fue abandonando el andén hasta que quedarme solo. Bueno, casi solo. Una señora se había quedado rezagada, y se mostraba un tanto perdida, sin saber muy bien si continuar andando hacia la salida del fondo, o por el contrario salir hacia la que tenía frente a ella. Sus ojos se movían aquí y allá buscando una respuesta, hasta que se encontraron con los míos.

Me preguntó cuál era la salida más cercana a la oficina de la Tesorería y, aunque al principio no sabía a qué oficina se refería, caí en la cuenta de que estaba hablando de la que está justo al lado de mi trabajo. Le indiqué la salida, le dije cómo podía llegar hasta su destino, y me ofrecí a señalarle donde estaba, dado que yo trabajaba muy cerca y probablemente seguiría el mismo camino. Inconscientemente imaginé el camino, yo a un lado, ella al otro, sin hablar, hasta el momento en que se rompiera el silencio con un “y ahora debe usted bajar por esa calle”. No fue así. No recuerdo exactamente quién empezó, pero sí recuerdo que la conversación surgió fluida, apoyándose unas palabras en otras, agradable, y profundamente personal para mi sorpresa. Y así, sé que Susana (pues así se llama) lleva dos años en España y viene de Venezuela, y que su hijo lleva aquí siete años. Que la situación allí es peligrosa y que por fin consiguió que aquí le homologaran su título de odontóloga. Que quería darse de alta para poder establecer su negocio, y que su hija pequeña no estaba para entrar en la Universidad, pero que quizá llegado el momento, yo podría echarle una mano aportándole información. Ya en el momento en que nuestros caminos se separaban, intercambiamos nombres y tarjetas. “Ha sido un placer, Miguel”, “Encantado de conocerla, Susana”, “Ya nos veremos”, “Claro que sí”, “Adiós”, “Adiós”.

El encuentro tuvo un efecto que no esperaba en absoluto cuando nos encontramos en la estación. Súbitamente, me sentí alegre, feliz. No sabría explicar muy bien por qué. Quizá fue consecuencia de la sorpresa por haber trabado cierta confianza con una total desconocida, y de haber compartido unos pocos minutos durante los cuales cada uno se asomó a la vida, a las ilusiones, a los proyectos del otro. Quizá fue que el encuentro me recordó e hizo patente que el ser humano está hecho para comunicarse, para realizarse en los demás, para compartir. Quizá esté buscando una explicación más allá del simple hecho de haber cruzado unas pocas palabras.

Ignoro la causa, me quedo con el efecto.

El cruce de caminos es obra de Iván Rumata.

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Feliz Tormenta Nueva 2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

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A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes  hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta. […]

Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

Kafka en la orilla
Haruki Murakami

No os voy a decir que no habrá tormentas este año nuevo que viene. Además de mentira, sería imposible. Tampoco os las deseo. Lo que sí deseo para vosotros es que de aquellas que encontréis salgáis renovados, reconstruidos, mejores en definitiva. Que, asombrados y aún desorientados y confusos tras haberlas pasado, y una vez que os hayáis sacudido la arena de ojos y oídos, encontréis que las tormentas merecieron la pena. Después de todo, el Sol siempre sigue detrás de ellas.

 

Feliz Tormenta Nueva 2011

 

La fotografía del sol tras la tormenta es de Eric González.

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Treinta y ocho

martes, 16 de marzo de 2010

Si miro atrás y veo todo lo que ha ocurrido desde la última vez que celebré mi vuelta al Sol, sólo me queda concluir que, por todo lo bueno y a pesar de lo malo, siento que he avanzado por mí mismo unas cuantas casillas en el juego de la Vida. No han sido muchas, pero algunas sí han sido muy importantes. Mi idea no es ir rápido sino disfrutar del juego. Y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Me preguntó qué haré que ocurra de aquí a una nueva vuelta al sol…

Quiero aprovechar para dar las gracias a toda la gente que me ha felicitado, ¡y a los que quedan por hacerlo! 😉 Suelo decir que mi cumple es como san Valentín en El Corte Inglés: es un día, pero dura toda una semana, así que tenéis tiempo de sobra 😛

También me he dado cuenta de que en todas estas vueltas, hay una persona conocida de todos que no me ha felicitado ninguno de mis cumpleaños, y eso no puede ser. Soy yo. Así que…

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Miguel: ¡Feliz cumpleaños!

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Proyecto Norman

miércoles, 27 de enero de 2010

Llevo casi veinte años dedicado a la informática profesionalmente, aunque dedicado a la informática, así sin más, llevo algunos años más. Casi podría decir que toda mi vida he estado rodeado en mayor o menor medida de ordenadores.

Cuando estudié el bachillerato, me decidí por la rama científica. Tenía claro que fuera lo que fuera a estudiar sería por la rama técnica, aunque esos curiosos seres determinísticos y binarios ya habían inyectado en mí el gusanillo de la informática. Aún recuerdo lo mal que lo pasé en esos días entre el final de la selectividad y la respuesta de la Politécnica, comunicándome en qué estudios me admitían. Como primera opción elegí evidentemente Informática, y como segunda opción Arquitectura, por tradición familiar. No recuerdo qué puse en la tercera. Sé que me la jugué, porque llegué a conocer gente a la que le concedieron el acceso a estudios… en su duodécima opción. Se me cayó el mundo (o casi) cuando mi padre me dijo aquello de “enhorabuena, futuro arquitecto”, y se erigió de nuevo cuando vi que era una broma y que me habían aceptado en la Facultad. Soy consciente de que hubiera sido capaz de estudiar Arquitectura y ser un buen profesional, pero creo que no le hubiera puesto tanta pasión.

Sin embargo, llevaba tiempo pensando en darle una vuelta a esa tendencia, a explorar otro campo que también me ha interesado mucho desde hace años (los que desayunan conmigo saben a qué me refiero 🙂 ). Era momento de cambiar, y ahora he tenido la posibilidad de hacerlo.

Hoy por fin está todo arreglado, así que puedo hacerlo público. El viernes pasado fui admitido en el Master in Business Administration (Executive) por la Universidad Pontificia Comillas y hoy mismo me he matriculado. Queda por delante algo más de un año que dedicaré a aprender temas relacionados con dirección estratégica, dirección financiera, o dirección de recursos humanos. Estoy muy ilusionado, y espero sacarle mucho provecho. Era un máster que llevaba tiempo con ganas de estudiar y hacerlo me permitirá equilibrar un poco mi formación técnica con una formación más empresarial. Por experiencia sé que entrar en un campo de conocimiento totalmente distinto al que estás acostumbrado ayuda a “abrir la mente” y a mantener el cerebro despierto, y es algo que quiero sentir. Qué duda cabe, eso abrirá mi abanico de posibilidades laborales, pero a día de hoy mi principal objetivo es únicamente formarme en esta nueva área.

Salvando las distancias, me siento un poco como Norman Phiffier empezando en su nuevo trabajo en unos grandes almacenes 🙂 Por eso, y en su honor, he decidido cambiar el nombre del proyecto Taylor (como se llamaba hasta ahora) a proyecto Norman.

– So, you agree to start your great climb to success? Your climb to the very top?
– I’m ready to climb! (¡me encanta cómo dice esto! :)
– By starting at the very bottom?
– Right down below the depth of the bottom deep lowest place where I am I’ll start.

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Regalo iluminado

lunes, 11 de enero de 2010

Durante mi última visita al EBE, hace un mes y medio dos meses más o menos, las circunstancias permitieron que pudiera desvirtualizar a Nesta y a Antonio. ¡Qué demonios! Desvirtualizar no, que suena a quitar algo, en realidad nos conocimos en persona, que es añadir más a lo ya conocido.

De la amena conversación que tuvimos, en la que me di cuenta de que sabían más de mí que yo de ellos (espero que me perdonen por eso, con mi promesa de enmendar la falta), ni mi memoria ni yo recordamos muy bien por qué salió a colación el libro de “Todo está iluminado” de Jonathan Safran Foer.

De todos es sabido que el tema de los regalos no lo llevo muy bien, quiero decir, esos regalos que llamo yo “regalos porque sí”. No es mi cumpleaños, no es mi santo, no es el aniversario de nada. Es el regalo que sale de dentro, espontáneamente. Es algo que honra al que lo recibe (y es ahí donde está mi problema) y cómo no, al que lo entrega.

Hace un par de días llamaron a mi puerta para decirme que venían a entregarme un paquete. Era uno de esos sobres marrones, con acolchado interior y mi dirección en uno de los lados. En el otro, una anotación: “Lo prometido es deuda. Antonio”.

Dentro, un libro.

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Resulta que los tres reyes magos son dos, y se llama Antonio. Muchas gracias 🙂

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Postaleros 2010

viernes, 8 de enero de 2010

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Ainhoa, Ana Belén, Antonio, Banyú, Elena, Meli, Miriam, Sonsoles: muchas gracias.

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El fantasma de las carreras pasadas

lunes, 19 de octubre de 2009

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—Odio este trabajo. Ojalá hubiera terminado la carrera.
—¡Soy el fantasma de las carreras pasadas! ¡Estoy aquí para mostrarte qué hubiera sido de tu vida con un título universitario!
— …
—No hemos ido a ningún sitio.
—Ya.

Visto en el fotolog de pisito. y originario de amazing superpowers.

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Va de comida

martes, 1 de septiembre de 2009

Sí ayer comentaba los desayunos que tenemos por aquí, hoy toca contar la primera de dos experiencias culinarias de primer orden.

Ocurrió el sábado pasado, en un viaje en furgoneta que realizamos. Tuvimos la desgracia de caer en la pegajosa tela de un atasco monumental, en la que estuvimos atrapados cerca de una hora, hasta las tres más o menos. Con la furgoneta parada no corría ni una brizna de aire y con un sol de justicia sobre nuestras cabezas lo menos que podríamos esperar era convertirnos en estofado de mzungu. Por fin, el hambre hizo acto de presencia tras perseguirnos cada vez más insistentemente durante unas dos horas, desde la una de la tarde, que es la hora a la que comemos habitualmente por aquí. La situación era desesperada, necesitábamos encontrar algo de comida.

Hay que ser precavidos a la hora de comprar alimentos directamente en la calle. No debemos olvidar la regla de “cocinado, pelado, o no tomado”. O bien lo que compras está cocinado o bien puedes pelarlo, pero si no es así es mejor que no lo comas. En nuestro caso fue una elección fácil. Los atascos son el lugar indicado para vender gorras, mecheros, planisferios (¡lo juro!), cojines (¡idem!), triángulos para señalizar accidentes, y cómo no, fruta. La solución a todos nuestros problemas vino de mano de una vendedora ambulante, con nueve bananas en la mano. Lillian, que es la trabajadora social del village y venía con nosotros, nos dijo que mejor las compraba ella porque le darían precio local y no precio mzungu. Vimos como se acercaba la vendedora, intercambiaba unas palabras con Lillian, vimos las nueve bananas, y luego vimos… ¡que la vendedora se iba!

— Es que eran muy caros, 10 shillings cada una… [10 céntimos de euro]
— ¡Pero si hubiéramos pagado 100 shillings por cada banana!

Por suerte, encontramos otra vendedora al cabo de algunos minutos que parecieron horas. ¡En mi vida una banana me ha sabido taaaaan rica! Había que inmortalizar el momento, así que aquí va la prueba:

Hmmmmm!! Banana, peel, peel banana!

¡Tatuonana!

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Beryll

jueves, 27 de agosto de 2009

Sé que es un tópico, pero por ello no deja de ser verdad, es una verdad que está ahí delante para el que quiera verla. La diferencia entre vivir y morir se halla, entre otras cosas, en disponer de alimentos. Sé que suena a perogrullada, sé que todo el mundo pensará que no descubro nada nuevo, que todo el mundo lo sabe. Y es cierto, todo el mundo lo sabe pero pocos lo sentimos. No pretendo convertir este blog es un reality show 2.0. Con lo que voy a contar no quiero levantar pena o compasión, simplemente recalcar un aspecto importantísimo que solemos dar por hecho: si no comemos, morimos.

Berryll, una semana después de llegar al orfanato: ya se encontraba mejor.Beryll llegó al orfanato hace unos 20 días, con evidentes síntomas de malnutrición. Desesperada, su madre pidió por favor que la atendieran aquí ya que a ella le resultaba imposible hacerlo. Los recursos del  orfanato son limitados, por lo que las condiciones que debe cumplir un niño para ser admitido deben ser estrictas: sólo niños huérfanos, o con familia que no puede hacerse cargo de ellos, y que han dado positivo en el test de VIH. De hecho, a los niños se les realiza un segundo test un año después, y sin dan negativo se les busca casas de acogida, que fue lo que le ocurrió hace muy poco a Unice, una niña regordeta y hermosa que era la delicia de todo el mundo. Sin embargo, si las circunstancias lo permiten o la situación es muy grave, el orfanato acoge niños que no cumplen con esas condiciones. Beryll es uno de esos casos.

Aunque Beryll tenía dos años cuando llegó aquí, no podía andar de lo débil que se encontraba. No hablaba, no interactuaba con los demás, y lo que más preocupaba a Mum Christine: no reía. Tan sólo miraba fijamente lo que se encontraba frente a ella. Tras los primeros análisis médicos, se comprobó que tenía algún tipo de sordera crónica en el oído derecho y que necesitaba una dieta adecuada (sólo pillé que le daban complejos multi-vitamínicos). Eso fue hace 20 días.

Berryll, tras su segundo nacimiento.Durante esos veinte días, Beryll ha ido mejorando lentamente, muy poco a poco. Pero en los últimos días, y sobre todo después de que volviéramos de viaje el domingo pasado hemos asistido felices al nacimiento de una nueva Beryll, dos años después de su primer nacimiento.

No olvidaré nunca la niña que vi en el cumpleaños de Rose Mary, hace ahora cinco días, y la alegría que sentí cuando la vi sentada con Rachel, otra de las niñas que viven en su cottage. Se movía, quería empezar a andar (aunque todavía tiene unas piernecillas demasiado débiles para ello), hacía por balbucear y comunicarse, intentaba con cierta habilidad abrir ella sola los caramelos del cumpleaños, hacía caso de la gente, y pedía que la cogieras en brazos. Pero lo mejor de todo es que había empezado a reír.

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Otro de esos días caleidoscópicos

martes, 25 de agosto de 2009

Me encantan los días caleidoscópicos. Son esos días en los que parece que todo encaja a la perfección, son días completos en forma y contenido.

Entrada al Museo Nacional de Nairobi

Aunque hoy era fiesta nacional porque la gente del censo se dedicaba a contar habitantes y hacerles interesantes preguntas sobre si tenían o no televisión, nos hemos levantado temprano porque queríamos bajar a Nairobi a visitar algunos sitios. El primero era el Museo Nacional de Nairobi. El plan continuaba con una comida en un restaurante indio que nos habían recomendado, y terminaba con una visita a una tiendacalle comercial en la que, según otra recomendación, encontraríamos buenos precios. No todo ha salido como esperábamos, pero bueno, pole pole 🙂

Aquí, mi primo...La opción del Museo sí que cuajó. Como abren desde las 9:30 y a pesar de que cierran a las 18:00, llegamos temprano por la mañana para entrar los primeros y no encontrar demasiada gente. Cómo no, la entrada tenía precio mzwngu, es decir 800 chelines o unos 8 euros, ocho veces el precio que paga un residente. El precio no incluye la visita al Snake Park, que cuesta lo mismo que el museo, pero tuvimos la oportunidad de sacarle fotos a tres cocodrilos a los que se llega a través del Jardín Botánico.

El museo no es muy grande pero tiene piezas muy interesantes relacionadas con la prehistoria de Kenia, su cultura, su riqueza natural o sus pueblos. Es un museo antropológico, etnológico, de historial natural y artístico al mismo tiempo. Al final no hubo tanta gente a pesar de la fiesta, lo que hizo el recorrido bastante cómodo, pero tuvimos la mala suerte de contratar un guía con prisa, y nos llevó a matacaballo. Pero la visita mereció la pena.

Había oído que el museo albergaba ciertas piezas paleontológicas de gran valor, pero no imaginé que eran de un valor tan grande. Amigos, he visto con estos mis ojos que se ha de comer la tierra al Niño de Turkana. Soy feliz.

Turkana Boy, o el Niño de Turkana

Como era fiesta, al final se nos chafaron los planes de comer en el restaurante indio y visitar la calle comercial. Todo estaba cerrado, excepto un “restaurante” que Jorge e Idoia conocían de otro día. Hay varios parecidos, pero este estaba relativamente vacío y sabíamos que era barato. Comí medio pollo, patatas fritas, y un Sprite por 300 shillings, o sea 3 euros. Genial 🙂

Visto que no había manera de hacer nada más en Nairobi, decidimos coger un Citi Hoppa para acercarnos al Dormans (una especie de pequeño Starbucks) cerca del Nakumatt de Karen (lo que viene a ser un Alcampo) y tomarnos allí un café que al final resultó ser un batido de chocolate. Aunque estaba muy bueno, el batido fue lo de menos realmente, y lo de más fue la charla que tuvimos acerca de la amistad. Buena gente esta con la que estoy…

En fin, que Jorge e Idoia se iban para su casa, y Belén y yo nos volvimos a Nyumbani a punto para cenar… ugali y sukuma wiki, pero de nuevo fue lo menos importante. En la cena nos acompañó Nicholas, el coordinador del Nyumbani Village, y más tarde se unió Sister July. Entre Letty, Belén, Nicholas y Sister July arreglamos el mundo hablando de “agroforest”, de Obama, de Paulo Coelho, del uso ético de la tecnologías de la información, de ética, de familia, de inmigración y de un millón de cosas más…

Y de postre, un post.

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