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Cuarenta vueltas al Sol

viernes, 30 de marzo de 2012

Trataré de encontrar las palabras para describir lo que el otro día algunos de mis mejores amigos hicieron por mí. Sé que va a ser difícil, porque ocurre como con esas fotos de paisajes, en las que ves un enorme valle y montañas en el horizonte. Nunca podrá transmitir las mismas sensaciones que sentiste cuando la tomaste, pero al menos permite intuir cuáles fueron.

Si acaso el corazón tiene fondo, mis amigos lo alcanzaron, instalaron allí una plataforma de extracción, y taladraron y taladraron hasta que descubrieron un yacimiento de emociones que no dio petróleo sino lágrimas, sentidas. Todavía sigue produciendo barriles a buen ritmo. Desde noviembre, removieron Kenia, Alemania, Roma y Santiago para rodearme de los míos: a los que pudieron ir, a los que fueron sacrificando su tiempo por el mío, y a los que no pudieron. Todos, da igual a qué distancia estaban, se encontraban a mi lado.

Recuerdos encuadernadosLlegaron a ese fondo con un libro. Al principio pensé que era un libro común, fabricado en papel, Estaba muy equivocado. Entre todos habían recogido recuerdos (otros ojos habrían dicho que eran fotografías), buscaron la conexión de esos momentos especiales, y los completaron con palabras que estaban escritas en castellano, pero que hablaban el lenguaje del corazón.

Así fue como llegaron.

No hay Banco Central en este mundo, ni en ninguno conocido, que pueda ayudarme a devolver la inmensa deuda que he contraído con ellos, una deuda de gratitud eterna. Cualquier cosa que se me ocurra, cualquier cosa que quiera hacer, sólo conseguirá restar cero.

Pero por algo hay que empezar. Desde el corazón, desde lo más profundo, desde el yacimiento que descubristeis, gracias. Como os dije entonces, el regalo sois vosotros.

un amigo es un tesoro , ,

Treinta y ocho

martes, 16 de marzo de 2010

Si miro atrás y veo todo lo que ha ocurrido desde la última vez que celebré mi vuelta al Sol, sólo me queda concluir que, por todo lo bueno y a pesar de lo malo, siento que he avanzado por mí mismo unas cuantas casillas en el juego de la Vida. No han sido muchas, pero algunas sí han sido muy importantes. Mi idea no es ir rápido sino disfrutar del juego. Y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Me preguntó qué haré que ocurra de aquí a una nueva vuelta al sol…

Quiero aprovechar para dar las gracias a toda la gente que me ha felicitado, ¡y a los que quedan por hacerlo! 😉 Suelo decir que mi cumple es como san Valentín en El Corte Inglés: es un día, pero dura toda una semana, así que tenéis tiempo de sobra 😛

También me he dado cuenta de que en todas estas vueltas, hay una persona conocida de todos que no me ha felicitado ninguno de mis cumpleaños, y eso no puede ser. Soy yo. Así que…

treinta_y_ocho_castañas

Miguel: ¡Feliz cumpleaños!

familia, un amigo es un tesoro , , ,

El primer día de trabajo

lunes, 20 de julio de 2009

En estos días que han pasado, desde que llegamos el pasado jueves por la mañana, nos hemos ido haciendo con el lugar, la gente y el ritmo de aquí. Han sido cuatro días muy intensos, tan intensos que parece que llevamos aquí ya un mes, y todavía nos quedan casi dos.

Ya hemos conocido a muchos de los que trabajan aquí, y como no, a los niños. Con la excepción de algún chavalín, que parece tener una apariencia de chico serio, todos los demás gastan una tremenda sonrisa todo el día. Los hay volcánicos, terremóticos, y de todo, pero todos muy cariñosos. Ayer pasaron un mal rato, porque los voluntarios estadounidenses que andaban por aquí se volvían a Estados Unidos, y hubo algunos pequeños dramas. Pero bueno, saben que volverán el año que viene, así que ahí quedó todo.

Pero parece que el periodo de adaptación ha terminado, y hoy por fin hemos empezado a trabajar. El ritmo es estricto. Nos levantamos alrededor de las seis y media para tomar el desayuno a las siete (té o café, con alguna rebanada de pan o una especie de pestiños pero más blandos), tenemos la reunión de empleados a las ocho, en la que se organiza (creo) un poco el trabajo que se va a desarrollar (creo porque a la de hoy hemos llegado tarde, ¡oops!), y realizamos nuestras tareas hasta la una, en la que se sirve la comida. El trabajo empieza de nuevo a las tres, y termina a las cinco. De cinco a siete preparamos las lecciones que daremos durante el programa de verano (que empieza el próximo 1 de agosto y termina el 6 de septiembre.

Hoy sin embargo ha habido algunas excepciones. La primera de ellas es que nos hemos ido con Pasqual (el administrador de la red, algún día os hablaré de él, porque es mi jefe) a Nairobi, para comprar algunos componentes. La segunda ha sido una celebración. Por la tarde, a las cuatro, hemos celebrado los cumpleaños del personal. Estos cumpleaños se celebran una vez cada mes, para todas las personas que cumplen en él. La tarta riquísima y ¡tadá! helado de vainilla, toda una sorpresa.

A las siete cenamos (a esta hora, aquí en Kenia, es ya noche cerrada). Hoy nos ha tocado una especie de guiso de patatas con chapati, unas tortas de maíz, un tanto gruesas, que utilizan de manera parecida a los mexicanos. Luego, hemos estado repartidos por ahí en las casas de los chavales, echándoles una mano a ellos y a su mummy con sus deberes. En mi caso, me ha tocado lección de inglés (leer y eso). Algunos chavales leen relativamente bien y rápido. A otros les cuesta más y hay que echarles una mano.

Así que ahora, en cuanto termine esto, voy a caer en la cama como un saco de patatas, porque además mañana nos levantaremos a las 5:30 (ocho horitas, vamos) para despedir a los chicos en su salida al colegio.

¡Tatuoanana!

nyumbani , , ,