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¿Me ayudas a hacer unas fotos?

jueves, 16 de febrero de 2012

Bueno, a hacerlas yo no, pero sí ayudar a hacerlas. Déjame que te cuente.

¿Esto de qué va?

Hoy me he enterado de que Amigos de Nyumbani ha puesto en marcha junto con Proyecto Infancia un taller de fotografía para los niños de Nyumbani Home. Es una idea genialmente estupenda, porque como dicen en el blog, es una actividad que les permitirá acercarse a la fotografía, desarrollará en ellos el sentido artístico, hará que muevan las rueditas de su imaginación y su creatividad… Pero va mucho más allá de eso. Por medio de este taller, los niños de Nyumbani aprenderán a ver su entorno de otra forma y a entenderlo mejor. Y lo que ya me parece la caña: podrán compartirlo con otros niños en diferentes lugares del mundo y conocer el de ellos, por medio del intercambio de sus fotografías (puedes ver sus fotos en area zinc, y haciendo luego clic en “Entrar”).

¿Cómo lo van a hacer?

Pues les van a dar una cámara, y les van a enseñar a utilizarla, y luego les darán libertad para que fotografíen cualquier cosa que les llame la atención, en su día a día. ¡Es un auténtico photowalk en toda regla en plena África subsahariana!

¿Y yo qué tengo que ver con todo esto?

Fotografía tomada por uno de los niños durante el taller en India

Fotografía tomada por uno de los niños durante el taller en India

Pues mira, puedes ayudar de muchas formas. Te cuento:

1. Puedes hacer más visible el proyecto en tus redes sociales, yendo a la página de Amigos de Nyumbani y compartiendo el post en que cuentan todo este proyecto en tu cuenta de twitter, o en tu facebook o donde sea. ¿Tienes un blog? ¡Ya estás tardando en escribir el tuyo y enlazar!

2. No tienes twitter ni facebook ni nada… ¿Pero tendrás amigos, no? Puedes contárselo a ellos, y extender la noticia. ¿Conoces amigos que además sean fotógrafos? ¡Díselo y pregúntales qué les parece! Y si ya colaboran, pues imagínate…

3. ¿Qué vas a hacer con esa cámara que tienes en casa? ¡Dónala, y ayuda a que un niño del orfanato disfrute como tú has disfrutado haciendo fotos! Lo mejor es que luego podrás ver las fotos que han hecho con tu cámara. Eso sí, antes infórmate de qué material es donable y cuál no (aquí mis amigos de Amigos de Nyumbani saben mucho sobre el tema).

4. Te sugiero una idea. ¿Qué tal si en vez de irte al cine a ver esa peli mala mala, destinas ese dinero a este proyecto? Y quien dice cine dice cena, que suena casi igual. Y venga, para que no digas, colaborar económicamente tiene premio.

5. Vale, nada de lo anterior… Bueno, pues mira: te sugiero que te des una vuelta por el blog de AdN y conozcas mejor qué son, quiénes son y qué hacen para ayudar a esos niños.

No será porque no te doy opciones… 🙂 Ahora te toca a ti.

Mueven blancas.

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Dos mil diez

jueves, 30 de diciembre de 2010

Caeré en el tópico.

Y eso a pesar de que un fin de año no es más relevante a efectos prácticos que cualquier otra fecha del año. Podríamos evaluar qué tal nos fue desde el último comienzo de curso académico, o desde el último equinoccio. Desde nuestro cumpleaños, o desde el último día para entregar la declaración del IRPF. También podríamos evaluarnos cada tres meses, o cada cuatro. O cada dos años. O cada 300 días exactos. Cualquier fecha es buena. Por eso precisamente caigo en el tópico.

Lo que es indiscutible es que es una buena estrategia ésta de revisar qué hemos hecho (y no hemos hecho). No con el ánimo de fustigarnos, o elevarnos a los altares, sino de hacer una revisión crítica de nuestra última vuelta al Sol. De mirar hacia atrás, es decir, de irnos a las primeras páginas de nuestro diario o agenda y de contrastar qué tal nos fue en nuestros objetivos, hasta qué punto hemos cumplido con nosotros mismos. Aquí va lo mío…

El principal de mis objetivos, y al que por desgracia o fortuna, todos los demás han quedado relegados, ha sido el proyecto Norman. Este objetivo está siendo más o menos fácil de conseguir, porque el plan de estudios, las prácticas, y las fechas vienen todas dadas, así que lo único que hay que hacer es esforzarse en estudiar, y cumplir con las fechas. Lo terminaré el próximo marzo, y eso planteará nuevos objetivos y miras que aún estoy dilucidando.

Respecto al proyecto Albión, darle tralla a la lengua de Shakespeare, he de decir que aunque se ha avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer. Me lo he pasado pipa con Ted Robin, Lily y Marshall y Barney (mi favorito), viendo How I met your mother, me vi algún que otro capítulo de Futurama, comprobé lo complicado que es comprender a la gente de Bones, y salté de aquí a allá con Fringe, Warehouse 13 y algunas otras. Pero lo más relevante en ese sentido es haber conocido a Iain, mi partner en estos temas de intercambio cultural. Fue gracias a Miriam que vio una oportunidad de compartir conmigo la suerte que tuvo de trabajar con él. Iain es una persona increíble, de los que te cruzas muy de vez en cuando. Aunque nos encontramos sólo unas pocas veces, ha dejado marca, y en el fondo le echo de menos. Espero que le vaya muy bien allí en Edimburgo, con Claire y su bebé.

El proyecto Newton, el que tiene que ver con la fuerza con la que la Tierra y yo nos atraemos mutuamente, ha sido un completo fracaso (aunque siempre podría haber ido a peor), algo que el burndown chart que me hice al efecto me echa en cara, burlón, todos los días. Pero mira, entre él y yo, ganaré yo.

El resto de los objetivos, de menos envergadura, han sido cumplidos en menor o mayor medida, aunque por su naturaleza deben extenderse aún unos pocos meses en el año que viene. Formarán parte del cuadro de objetivos del año que viene, pero sabiendo que les queda poco de vida. De cuáles son y de cómo han ido se dará cumplida cuenta en su momento 🙂

El tiempo en 35mm ¿Y ya en concreto y fantaseando un poco a lo Big Fish sobre las cosas que ocurrieron este año? Pues veréis: arranqué el año rebautizado como psicólogo de programas, algo que me encanta, y bajo una hermosa frase tuiteada por Lola. Recibí el regalo iluminado de Antonio. Pateé Madrid buscando su luz rodeado de amigos. Me recetaron comida africana, con la promesa de compartirlas con aquellos que me lo recetaron. Decidí apuntar al cerebro en un Gimnasio para la Mente. Aprendí a ver la vida en 35mm a través de una nueva lente, respiré el aire sevillano en primavera, me permití robar parte de la ilusión que una veintena de personas tenían puesta en lugares tan distantes como Karen e Ilo, y me ayudaron a recordar gratas experiencias pasadas.

Me confirmaron en mi idea de regresar, por cierto.

Me lancé en rápel, y descubrí al querer hacerlo que mi aversión al riesgo había bajado puntos. Me escapé de una cárcel de cuerdas con la ayuda de mis compañeros, y con ellas hicimos un cuadrado a ciegas. Felicité por primera vez a un viejo amigo casi olvidado. Perdí al que fue la raíz de mi nombre, deseando con todas mis fuerzas que los hombres buenos no murieran nunca. Volví a vivir África en el escenario de África Vive, con mis compis de Amigos de Nyumbani, rodeados de batiks y percusiones. Navegué mares de papel con la compañía imprescindible de Miriam, Arol, Ernesto y Alma. Sobrevolé el cielo de Madrid desde la azotea del Círculo, protegido por Palas Atenea. Volví a rasgar las cuerdas de mi raqueta, imitando a Mark en aquella bendición que es Alchemy. Volé a lomos de un A380 en construcción, y fui testigo del (casi) nacimiento de un Eurofighter. Me vestí de nuevo con la bata de profesor chiflado para proyectar una mudanza con Project 2007. Pisé de nuevo el Auditorio. Desvirtualicé a Diego y un poco más tarde a Olga. Desvirtualicé a Alejandra (en América), una mujer excepcional sin duda. Conocí en persona al Chico de la Bolsa, y a la legendaria Angie. También cayeron en la red de la realidad, Sylvia, José Luis, Claudia y Mario, en la primera blipada a la que acudí.

Inside music Compartieron conmigo una de las 11870 ideas que esta gente crea al año. Me sentí orgulloso (nunca vanidoso) y honrado por haber ganado un premio pequeño pero con mucho significado para mí. Me puse en la piel del quinto Beatle de la mano de Jorge y Susan, y en compañía de Miri, Arol, Ernesto, Alma, el ya no tan pequeño Dani, Luisete, Laura y el pequeño Eric, lo que ayudó a rebajar el impacto que el maligno doctor Retired le propinó al Batmóvil. Recordé de nuevo lo que es trabajar con un buen equipo, y lograr cosas más allá de uno mismo, gracias al Equipo 2 (la vez anterior fue gracias al equipo que hizo posible PlanDoc). Espié el aterrizaje de aviones en mi primer planespotting (que yo rebauticé como plainspotting, quién sabe por qué). Fui a Zaragoza para reencontrarme con Óscar, Arantxa, Hugo y la pequeña Luna, tan pequeña que no había nacido aún. Llevé a la Virgen de Belén y me escapé unas horas a mi querida Sevilla. Y subí a Santurtzi para saldar una cuenta en números rojos desde hacía tiempo con Indye, a la que agradezco de nuevo los días que me regaló para conocer mejor aquella ciudad en su compañía. Glorioso el Maloka 😉

Al final casamos a Raquel y a Diego, en un día en el que me poseyó el Espíritu de la Risa. Me regalaron dos abrazos inesperados, uno de un volcán asturiano y otro de un amigo que regresó con la intención de irse a Kenia a vivir, de lo que me siento en parte culpable y responsable. Gestioné durante unos pocos días el almacén de una bodega, y estudié la estructura de costes de algunas empresas. Buceé en la cuenca de Santos para encontrar que economía, política, recursos naturales y finanzas están mucho más vinculadas de lo que puede deducirse de un titular, y me atreví a contárselo a Mipedro. Descubrí que paraqué es mucho más útil que porqué, y el mundo de las soft skills me hizo verlo todo “con pelotitas”. El que pregunta dirige. Descubrí que los astronautas también hacen huelga (o motín, mejor), que los tributos y los convenios laborales son leyes, que Kelsen ideó una pirámide, y que el IRPF es más fácil de lo que parece si te lo explica alguien tan apasionado como Antonio. Gracias.

Descubrí a Lori Meyers, a Lusine, a Pixies y a Metronomy. A The xx, y a Crystal Castles, me traje a Nikolai del pasado, y me (re)encontré con Crystal Method. Digitalism, Hybrid, Tastexperience, Aphex Twin, Magnetic Man, Sascha Funke, Booka Shade y tantos otros también se unieron a la fiesta, en un año más bien prolífico por lo promiscuo que ha sido musicalmente hablando.

Y tantas otras cosas, unas ocultas en mi memoria, otras detrás de todo lo que ha dado el año de sí, tantas cosas que no he escrito en esta entrada, pero que forman ya parte de mí. Sentimientos y emociones nuevos y reencontrados, y una sensación de haber profundizado un poco más en mí, en los demás, y en el mundo que me rodea. Quizá no tanto como en otras ocasiones, pero los pasos llevan lo que llevan. Ni más ni menos.

Siento que es casi obligado acabar todo esto que os he contado con un resumen, algo que cierre lo expuesto, el epílogo del 2010. Se me viene una única palabra. Gracias.

Gracias.

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Hace un año ya

jueves, 15 de julio de 2010

Tal día como hoy, de hace un año, trescientos sesenta y cinco días atrás, iniciaba una aventura de la que todavía no era muy consciente. En aquellos días, inmerso en el desconcierto que surge de ir conociendo poco a poco, pero rápidamente, lo que se ignora, el presente me parecía tan difuso como el futuro. Todo era nuevo y distinto. Inexplicablemente, mi aversión al riesgo había disminuido, pero mi instinto, ese gran olvidado durante mucho tiempo pero en esos días recuperado, me indicaba claramente hacia dónde debía dirigirme. Debía coger ese avión, y debía viajar a Kenia, y debía vivir la experiencia que allí se me ofrecía. Debía conocer a sus gentes, y su cultura, y su forma de vivir. Lamentablemente, también su forma de morir.

chico de massai masa Hoy, tras el fijo devenir del tiempo, que cumple a rajatabla su avance de un día cada día, miro atrás, y aquel pasado me envía el regalo de los recuerdos, envueltos en papel de nostalgia. Hoy, que puedo comparar aquello con esto, soy más consciente que nunca de la profunda a la vez que inesperada huella que aquella experiencia me dejó. No es esa la experiencia del iluminado que condena el consumismo de una sociedad que ignora a otras que apenas tienen que consumir, porque es un argumento que no es cierto, o al menos lleno de matices contradictorios. Ni es la satisfacción de haber ayudado a tus semejantes, una satisfacción que por otra parte podemos disfrutar en cualquier momento que queramos, siempre y cuando tengamos a un semejante cerca. No es ninguna de esas. Es una experiencia que se resume en un único calificativo: personal.

Personal porque me ayudaron a comprenderme, personal porque descubrí rincones de mí que desconocía, porque me ayudaron a dar algo más de luz y pluma al mapa del tipo que soy, y cuya extensión real aún desconozco. Personal porque me llevé de allí mucho más de lo que dejé. Personal porque tuve la extraña sensación de que aquella parte del mundo, en aquellas montañas, en aquellos valles, con aquellas personas, estaba paradójicamente más cerca de mi hogar.

No sé si existe esa famosa llamada de África, y si existe, no sé si resonará por igual en cada uno. Lo que sí sé es que en mi caso es un susurro amable, una voz que parece de ensoñación, un recordatorio subliminal de que si una vez salimos de allí, es lógico en cierta manera que debamos regresar más tarde o más temprano. Este año no ha podido ser. Pero hay algo cierto: volveré.

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El vídeo de Nacho

jueves, 7 de enero de 2010

Nacho nos ha regalado un vídeo, enhebrando fotos de aquí y de allá, de unos y otros, y ha tejido un hermoso recuerdo del tiempo que estuvimos en Nyumbani, y que nos ha emocionado a más de uno de los que compartimos aquella aventura.

Es un poco largo, y entiendo que a vosotros no os diga nada, pero creo que se merece la “publicidad” 🙂

(Las distintas rutas que veréis hacia el final del vídeo se corresponden con las que seguimos para nuestros distintos regresos 😉 )

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Dos mil nueve

jueves, 31 de diciembre de 2009

Hay explicaciones para todos los gustos: que es cosa de la edad, de la rutina, del modo de vida… Lo que está claro es que a veces el tiempo parece pasar tan rápido que cuando termina un año, te da la sensación de que nada ha sucedido, o si acaso, un par de cosas importantes. A mí eso me preocupó, porque no quería sentir que el tiempo había pasado en vano. Así que hace unos dos años tomé una decisión. Entonces pedí por Reyes una agenda moleskine, de a día vista. En ella apuntaría las cosas más importantes del día, siguiendo una variante del juego aquel de “lo bueno y lo malo”, que yo he transformado, por arte de birblibirloque, en “lo bueno y lo mejor”. Esas agendas vienen con un calendario pequeñín, con una fila por día, en la que resumo cada día con lo más destacado. ¡No os podéis imaginar la de cosas que pueden suceder en sólo 365 días! A continuación, un resumen de lo que ha dado de sí este año para mí. Seguro que faltan cosas, pero no lo puedo poner todo 🙂

En este año he desvirtualizado a Almudena, a Eva, a Elena, a Cere, a Jorge, a Antonio, a Nesta, a Ana Belén, a Millán, a César, a Pedro y a Vicky. Descubrí el cine Doré y el Lolina. Cené con mis amigos postaleros, y seguí la pista de vacas de colores acompañando a Miriam y Cere.

Perdí la oportunidad de una batcueva bien cerca del trabajo, pero al final estrené una, cerca de mi antiguo colegio, aunque algo más lejos del trabajo. Encontré la entrega de dos amigos que me ayudaron en la batmudanza. Conduje por primera vez una furgoneta de esas grandes.

Salí a hacer fotos con la gente de Ojo Digital. Disfruté con amigos de una de mis ciudades favoritas: Salamanca. Perdí un hermano. Celebré mi cumpleaños con los míos (incluso con los que no estaban), y tomé un último café. Me lié la manta a la cabeza y dije sí a enfrentarme a mis miedos. Di el primer paso para terminar uno de mis proyectos vitales más importantes.

Estrené batmóvil. Me saqué, por primera vez en mi vida, mi pasaporte. Regalé magia. Caí en la red del ADSL de Telefónica. Escapé de una cárcel hecha con dos árboles y una cuerda, y conocí así a mis compañeros de aventura. Tejí una red de sueños. Escribí una carta a mi yo del futuro. Me vacuné de fiebre amarilla, fiebre tifoidea, hepatitis A, hepatitis B, tétanos, difteria y cólera.

2009Tuve la satisfacción de ver una vez más a Abe Rábade, acompañado de un buen amigo, Ernesto. Jugué el partido de fútbol más divertido que recuerdo, con dos niños: Yago y Jorge. Y aprendí mucho. El Estado me confirmó que no tiene nada malo apuntado de mí en sus registros. Pisé por primera vez territorio keniano sin salir de España. Se me cayó el mundo cuando vi que la grúa se había llevado el batmóvil gracias a las Elecciones Europeas, y se erigió de nuevo cuando me dijeron que no tenía que pagar nada para retirarlo.

Despegué de Barajas para llegar a Ámsterdam, desde donde partimos a nuestro destino final. Vi con mis propios ojos la Cruz del Sur por primera vez en mi vida. Conocí a Pascal. Reaprendí el padrenuestro en inglés. Me vi rodeado por decenas de niños, que me enseñaron a recordar lo importante que son los pequeños detalles. Me enfadé en inglés. Visité Kibera. Vi el trabajo inmenso e increíble que hacen en Lea Toto. Visité un orfanato de elefantes, toqué una jirafa, vi una cebra albina, y el sueño de un cocodrilo. Acaricié un guepardo. Aprendí que el arte también es una terapia, y visité la plantación de té cerca de Limuru. Viajé en matatu de noche, por las afueras de Nairobi. Aprendí a decir gracias, quétalestás, y venidaquí en swahili. Aprendí dos palabras en massai, y dos en kikamba. Visité la casa de Karen, y comprobé que el agua más allá del ecuador gira al revés. Conversé sobre mil temas bajo el cielo keniano, y forjé amistades en acero con mis hermanos. Aprendí a regatear, pero me timaron igual. Me vi cara a cara con el Niño de Turkana. Lloré y reí como un niño. Aprendí que amar no es sólo decir sí. Comí maíz por 0,05 euros, asado en un pequeño puesto cerca del Nakumatt de Karen. “You’re the best!”. Vi una familia de elefantes, uno de los animales con el que más me identifico, y desde luego uno de mis favoritos. Conocí un nuevo océano, y vi el amanecer de una hermosa luna naranja, bajo el cielo estrellado del sur.

kenia Tuve mi momento warholiano, en un ámbito restringido pero importante. Me estrellé contra la realidad de Madrid, y me recuperé trece días después. Saqué conclusiones en el Ajenjo, y redefiní objetivos en el San Julián. Escribí un libro, mi primer libro. Sobresaliente. Recibí una mala noticia, y acompañé al amigo que la sufrió. Cerré un capítulo (en realidad, doce), lo celebré en un restaurante con mi apellido, y me invitaron a charlar con la gente de 11870.com. Aprendí a programar controles de usuario en ASP.NET (todavía sigo con ello), y finalicé con un equipo de personas increíble el proyecto del que me siento más orgulloso, haciendo de scrum master. Aprendí lo que son los pomodoros y la manera en la que te ayudan a trabajar. Me traicionaron, pero aprendí. Aprendí nuevas palabras, e hice daño. Se atrevieron con lo más sagrado, y sufrieron la consecuencia.

Me encontraron una pequeña caries y la cerraron. Disfrute de dos twittcroquetadas y me hice switcher. También soy ubuntiano, y cada vez menos ventanero. Volví a Sevilla, y asistí al EBE 2009 donde me reencontré con buenos amigos. Disfruté con la charla de Alfonso Alcántara. En el batmóvil desplumamos a más de uno a la vuelta, tuvimos un montón de ideas, charlamos sobre todo, y nos lo pasamos genial. “Señor Wilsssoonnnnn!”. Y me tocó ser el Conde Draco. Ya en el curro, me llegó a la consulta una query y la hice adelgazar de 59 segundos a 9, devolviendo el mismo número de filas: cinco mil quinientas. Dormí cerca de quince horas. Hacía años que no lo conseguía.

2009_2 Visité de nuevo Córdoba, y disfruté de las tierras portuguesas del sur (¡gracias, Nacho!). Me dieron un susto tremendo cuando me dijeron que un amigo sufrió un amago de infarto que por fortuna se quedó en pericarditis sin lesiones. Llegué al Finisterre de verdad. Di las clases más cercanas a la auténtica docencia que he dado nunca, sobre técnicas de presentación. Y me gustó. Escribí, envié y recibí felicitaciones de Navidad. Cociné por primera vez dos piernas de cordero. ¿Y sabéis qué? Salieron tan bien que…

Hoy me toca cocinar otras dos 🙂

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Magical Kenya 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Que ando liado con muchas (¿demasiadas?) cosas no es secreto para los que tienen que aguantar mis salidas de tono. Intento mantener la calma, pero a veces, estallo. Necesito tiempo para mí, y estas próximas vacaciones de Navidad me van a venir genial. Que me falta ese tiempo también se trasluce en una inmensa lista de tareas/cosas que quiero hacer, y que van saliendo muy poco a poco.

Hoy me he decidido a cerrar una de esas tareas.

A mediados de octubre, Jorge Blass, a quién conoceréis por los programas Nada X Aquí y Magiatrix, e incluso en algún que otro anuncio de Telefónica), de la mano de Amigos de Nyumbani, la Fundación Abradacabra y Groupama Seguros, viajó a Kenia para ofrecer su magia a muchos niños en hospitales y otros centros, haciendo patente que la magia y la ilusión también son buenas medicinas. Ver el vídeo me ha traído muchos y muy buenos recuerdos (¡sale el abuelo simpático del Village en el segundo 57!), y me ha hecho volver a vivir durante unos instantes lo sentido allí.

En el blog de Jorge podéis seguir sus andanzas durante esos días, aunque yo os adelanto por aquí dos vídeos que encontraréis en esas entradas. El primero es uno cortito que transmite perfectamente bien el ambiente que se respiraba allí:

En este otro vídeo encontraréis un resumen de sus andanzas.

:_)

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La permanencia de las ideas

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nuestros pensamientos determinan nuestra manera de actuar.

—¿Qué tal por Kenia?— me preguntan.

—Pues muy bien, la verdad, la experiencia ha sido genial— les contesto, de forma algo general, pero ¿cómo explicar dos meses en 10 segundos?.

—Mucha pobreza, ¿no?— me preguntan con cara de pena enlatada.

—Hombre, sí, la verdad, pero allí no todo el mundo es pobre. Es verdad que se asocia la idea de blanco con la de rico, y es cierto que sueles ver muchos blancos e indios entre las clases pudientes, pero también hay negros que tienen una posición económica cercana a una clase media-alta o alta. La pobreza sí es muy evidente en todas partes, pero no se puede decir de todos los kenianos que sean pobres. Además, allí el nivel de la vida no es como aquí, así que lo que para nosotros sería un sueldo bajo allí es todo un dineral. El problema allí es la corrupción que invade al gobierno, y evita que empresarios extranjeros tengan confianza para invertir allí. El país tiene recursos, pero quizá les falte cierta eficiencia en sus…

—O sea, que mucha pobreza, ¿no?— concluyen.

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El continente rojo

martes, 22 de septiembre de 2009

De Karen a Nyumbani... Algunos dicen que el Continente Negro no debería llamarse más que el continente rojo. En lo que respecta a la zona en la que nos encontrábamos, la categoría no puede ser más acertada. Todos los caminos que conocieron nuestros pasos eran alfombras de una tierra suelta, fina y sobre todo roja. Es una tierra que invade cada rincón con una tozudez sorprendente. Hasta los ordenadores de allí, negros en origen, mostraban ese característico tono rojizo. Mis calcetines blanco nuclear que llevé siguen, casi dos semanas y algunos lavados después, con los talones y las plantas anaranjados ¿La persistencia de la memoria?

Me propuse conocer el porqué de dicho color, y hoy ha tocado investigar sobre ello. Como suele ocurrir, una vez que conoces la respuesta todo parece de una inmediatez y una evidencia tales que te hace pensar dos cosas: que eres más tonto de lo que crees, y que la respuesta estaba tan cerca que podrías haberla deducido tú mismo. El color rojo de la tierra tiene el mismo origen que el color de la sangre, de los tomates, y de la cadena oxidada de tu bicicleta. La culpa la tiene el hierro.

Un paso en el camino...En efecto, este tipo de suelo se forma “cuando la temperatura es elevada y la humedad suficiente, ya que las materias húmicas se descomponen rápidamente y se acelera la alteración hidrolítica, al desdoblarse los silicatos y desaparecer el ácido de hierro y aluminio. La coloración roja se debe a la pobreza de humus y a los hidróxidos de hierro, pobres en agua. El producto final de este desarrollo es la laterita. Si se mantienen los silicatos de aluminio, se forma limo rojo” (Diccionario Geológico).

Esta laterita, según la Wikipedia, es “el suelo propio de las regiones cálidas, caracterizado por la pobreza en sílice y su elevado tenor en hierro y alúmina”.

Ahora es cuando todos tenemos que exclamar, a coro: “¡Claaaaarooo!” 🙂

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África

lunes, 21 de septiembre de 2009

«CaraDeAfricaThroughout recorded history, Africa has been woefully misunderstood and misused by the rest of the world. Humanity simply does not recognize its debts and obligations to Africa. In western imagery, Africa is the “dark continent.” A synonym perhaps, but also the potent symbol of a persistent inclination to set Africa and its inhabitants apart from the rest of humanity. The double meaning of the phrase is clear. The “dark continent” does not refer only to the depths of Africa’s equatorial forest, to the density of its tropical shadows, to the blackness of African skin, or even to a widespread lack of knowledge concerning the continent. Above all, the phrase tacitly labels Africa as the place where a very particular form of darkness is found —the darkness of humanity. In this context, Africa is where the people do terrible things, not because the aptitude for such behaviour is a characteristic of all humanity, but because Africa is believed to be inherently more barbaric and less civilized than the rest of the world.

«That people have behaved barbarically in Africa is undeniable but, as events in other parts of the world have demonstrated time and again, this is not an exclusively African tendency. Indeed, civilization —as an expression of cultured behaviour— is a very transitory feature in human story. Civilization is not a predetermined consequence of human progress, as the Victorians believed, with white Anglo-Saxons leading the way, the rest of the world following in their wake, and the Africans straggling several centuries behind. On the contrary, civilization is more like a protective skin of enlightened self-interest that all societies develop as they learn to regulate their interactions with the environment, and with other people, to the long-term benefit of all parties

Africa. A Biography of the Continent.
John Reader

Que traducido de forma libre e informal por este su servidor, sería algo así (todas las negritas son mías):

A lo largo del registro histórico, África ha sido malinterpretada y ha sufrido el abuso del resto del mundo. Sencillamente, la humanidad no reconoce las deudas y obligaciones que tiene para con África. En el imaginario occidental, África es el “continente negro”. Quizá sea un sinónimo, pero también el poderoso símbolo de la persistente tendencia a considerar a África y a sus habitantes aparte del resto de la humanidad. El doble sentido de la frase es claro. El “continente negro” no se refiere únicamente a la oscuridad de los bosques ecuatoriales africanos, a la densidad de sus sombras tropicales, a la negrura de la piel africana, ni incluso a la extendida falta de conocimiento relativo al continente. Sobre todo, la frase etiqueta tácitamente a África como el lugar donde puede encontrarse una forma muy particular de oscuridad –la oscuridad de la humanidad. En este contexto, África es el lugar donde la gente comete cosas terribles, no porque la aptitud para ese comportamiento sea característico de toda la humanidad, sino porque se cree que África es inherentemente más brutal y menos civilizada que el resto del mundo.

Que la gente se ha comportado de forma brutal en África no puede negarse pero, como otros eventos en otras partes del mundo han demostrado una y otra vez, no es una tendencia exclusivamente africana. De hecho, la civilización –como expresión de un comportamiento culturizado- es una característica fugaz en la historia humana. La civilización no es una consecuencia predeterminada del progreso humano, como se creía en la época victoriana, con los anglosajones blancos liderando el camino, el resto del mundo siguiendo su estela, y los africanos rezagados varios siglos por detrás. Al contrario, la civilización es más una piel protectora de interés progresista que todas las sociedades desarrollan a medida que aprenden a regular sus interacciones con el entorno y con otras personas, para el beneficio a largo plazo de todas las partes.

La imagen es sólo una cara de África.

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De vuelta

sábado, 12 de septiembre de 2009

Pues ya hemos llegado todos. Ahora toca hacerse a la vida que teníamos aquí. Eso no significa que vaya a dejar de postear sobre Nyumbani, todo lo contrario.

Todavía queda mucho que contar 🙂

En el aeropuerto de Barajas, hace algo más de 55 días. Jorge, Nacho, Menda, María, Marta e Idoia.

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