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Música matinal

Domingo, 15 de Enero de 2012

Mi amiga María Antonia me ha contagiado una costumbre muy saludable. Cuando se levanta por la mañana, además de prepararse el café y asearse y vestirse y toda esa rutina común que todos tenemos, María Antonia se pone música animada para arrancar el día con buen humor.

Pequeños gestos como ese, que para algunos pueden resultar irrelevantes, ingenuos, pueriles, superfluos, livianos o inútiles, pueden suponer un pequeño empujón para empezar el día con otra actitud. Y tan energizante puede ser un tazón de cereales para el cuerpo como para la mente un tema que transmita buen rollo.

Y eso había que compartirlo. Así que llevo algo más de dos meses publicando cada día por la mañana (con alguna excepción, todo sea dicho) el tema que me ayuda a levantarme con otro humor. Disclaimer: no es que el resto del día dependa de esa canción, sino de lo que hago en él. Eso sí, lo primero que hago es ponerme una canción.

Te toca mover. Toda la música que voy compartiendo la puedes encontrar en esta lista de Grooveshark. Pero me gustaría que compartieras conmigo, y en definitiva con todos, tu música matinal ¿Qué música te anima? ¿Qué canción te hace abrir los ojos a fuerza de inyectar brillo en ellos? ¿Qué tema tira de la comisura de tus labios hacia arriba? ¿Con qué ritmo terminas diciéndote “¡oh yeah!” antes de salir de casa? ¡No te la guardes! Puedes dejar tu tema como comentario en esta entrada, o decírmela por Twitter, o por Facebook. También puedes enviar tu sugerencia a buenosdias a.r.r.o.b.a matrixredesigned.net .

¡Ánimate y anímanos la mañana! 😀

(la fotografía del smiley aparece por cortesía de manu díaz, gracias :).)

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Ítaca

Jueves, 1 de Septiembre de 2011

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones
ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Ítaca
Konstantinos Kavafis

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Adriano

Domingo, 12 de Junio de 2011
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No desprecio a los hombres.

Si así fuera no tendría ningún derecho, ninguna razón para tratar de gobernarlos. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o simplemente para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Entre el prójimo y yo las diferencias que percibo son demasiado desdeñables como para que cuente en la suma final. Me esfuerzo pues para que mi actitud esté tan lejos de la fría superioridad del filósofo como de la arrogancia de César.

Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo; ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error está en tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee. A la búsqueda de esas virtudes fragmentarias aplicaré aquí lo que decía antes, voluptuosamente, de la búsqueda de la belleza. He conocido seres infinitamente más nobles, más perfectos que yo, como Antonio, tu padre; he frecuentado a no pocos héroes, y también a algunos sabios. En la mayoría de los hombres encontré inconsistencia para el bien; no los creo más consistentes para el mal; su desconfianza, su indiferencia más o menos hostil cedía demasiado pronto, casi vergonzosamente, y se convertía demasiado fácilmente en gratitud y respeto, que tampoco duraban mucho; aun su egoísmo podía ser aplicado a finalidades útiles.

Me asombra que tan pocos me hayan odiado; sólo he tenido dos o tres enemigos encarnizados, de los cuales y como siempre yo era en parte responsable. Algunos me amaron, dándome mucho más de lo que tenía derecho a exigir y aun a esperar de ellos; me dieron su muerte, y a veces su vida.

Y el dios que llevan en ellos se revela muchas veces cuando mueren.

Memorias de Adriano,
Marguerite Yourcenar

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Ilusión

Jueves, 5 de Mayo de 2011
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¿Has visto alguna vez la imagen de la derecha? Si la respuesta es afirmativa, ya sabes de qué va. Si no la has visto, siéntate y después lee lo que voy a escribir:

El cuadrado marcado con la letra A y el marcado con la letra B tienen el mismo color. Te lo creas o no. El mismo color.

No es mentira. Es sólo que el cerebro interpreta los colores en contraste con los colores circundantes, y “decide” por ti que los dos dolores son distintos porque uno es oscuro rodeado de blancos, y el otro blanco rodeado de oscuros. He dicho “decide por ti”, pero no lo olvides: tu cerebro también eres tú.

De este tipo de “juegos” recibimos en nuestro correo un montón de ellos, y estoy seguro de que nunca dejan de sorprendernos y asombrarnos. Pero a mí me gustaría plantear una breve reflexión. Cada uno de estos juegos son una prueba palpable de que nuestro cerebro nos engaña de formas sutiles. Diviértete con ellos, reenvíalos a tus amigos, coméntalos, colecciónalos… Pero son eso, prueba irrefutable de que debes tener cuidado con tus percepciones.

Me pregunto cuántas veces pasamos de largo este asunto, dando por hecho que lo que está ahí fuera y lo que acabamos teniendo en nuestra mente coinciden. No digo que no haya que confiar en nuestros sentidos o en nuestro cerebro. Seguimos vivos gracias a ellos, no son un sistema perfecto, pero para hacer lo que hacen, lo hacen muy bien. Sin embargo, creo que no podemos dejar de tener presente que la posibilidad de error existe, y que debemos ser cuidadosos a la hora de defender según qué posiciones ante otros.

Por otra parte, en este caso es fácil comprobar que son del mismo color. Por ejemplo, basta con imprimirlo, recortar los cuadros y ponerlos uno junto a otro. O puedes utilizar un editor de imágenes que te permita averiguar el valor numérico del color de cada cuadro. Es un único gris (#787878, RGB: 120, 120, 120). Pero, ¿qué ocurre en esos casos en los que la percepción no es algo fácilmente verificable en el MundoReal™? ¿En esos casos en los que hablamos de una idea política, religiosa o filosófica? ¿O de emociones? ¿Seremos capaces de observar nuestras armas de argumentación desde la distancia y comprobar que son en una medida u otra erróneas o, para nuestra sorpresa y asombro, más cercanas a las de nuestro interlocutor de lo que habíamos pensado?

Precaución, amigo pensador…

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Un final (y un comienzo) a un clic de distancia

Viernes, 8 de Abril de 2011

Parecía que no iba a llegar nunca. Pero al final todo llega. Incluso el último envío de los trabajos del máster. Hoy, a las 23:32, puedo dar por concluido, definitivamente, y para el beneficio mío, de mi familia y de mis amigos, el proyecto Norman.

Aquí, la prueba:

¡Enhorabuena a los premiados!

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Dos mil diez

Jueves, 30 de Diciembre de 2010

Caeré en el tópico.

Y eso a pesar de que un fin de año no es más relevante a efectos prácticos que cualquier otra fecha del año. Podríamos evaluar qué tal nos fue desde el último comienzo de curso académico, o desde el último equinoccio. Desde nuestro cumpleaños, o desde el último día para entregar la declaración del IRPF. También podríamos evaluarnos cada tres meses, o cada cuatro. O cada dos años. O cada 300 días exactos. Cualquier fecha es buena. Por eso precisamente caigo en el tópico.

Lo que es indiscutible es que es una buena estrategia ésta de revisar qué hemos hecho (y no hemos hecho). No con el ánimo de fustigarnos, o elevarnos a los altares, sino de hacer una revisión crítica de nuestra última vuelta al Sol. De mirar hacia atrás, es decir, de irnos a las primeras páginas de nuestro diario o agenda y de contrastar qué tal nos fue en nuestros objetivos, hasta qué punto hemos cumplido con nosotros mismos. Aquí va lo mío…

El principal de mis objetivos, y al que por desgracia o fortuna, todos los demás han quedado relegados, ha sido el proyecto Norman. Este objetivo está siendo más o menos fácil de conseguir, porque el plan de estudios, las prácticas, y las fechas vienen todas dadas, así que lo único que hay que hacer es esforzarse en estudiar, y cumplir con las fechas. Lo terminaré el próximo marzo, y eso planteará nuevos objetivos y miras que aún estoy dilucidando.

Respecto al proyecto Albión, darle tralla a la lengua de Shakespeare, he de decir que aunque se ha avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer. Me lo he pasado pipa con Ted Robin, Lily y Marshall y Barney (mi favorito), viendo How I met your mother, me vi algún que otro capítulo de Futurama, comprobé lo complicado que es comprender a la gente de Bones, y salté de aquí a allá con Fringe, Warehouse 13 y algunas otras. Pero lo más relevante en ese sentido es haber conocido a Iain, mi partner en estos temas de intercambio cultural. Fue gracias a Miriam que vio una oportunidad de compartir conmigo la suerte que tuvo de trabajar con él. Iain es una persona increíble, de los que te cruzas muy de vez en cuando. Aunque nos encontramos sólo unas pocas veces, ha dejado marca, y en el fondo le echo de menos. Espero que le vaya muy bien allí en Edimburgo, con Claire y su bebé.

El proyecto Newton, el que tiene que ver con la fuerza con la que la Tierra y yo nos atraemos mutuamente, ha sido un completo fracaso (aunque siempre podría haber ido a peor), algo que el burndown chart que me hice al efecto me echa en cara, burlón, todos los días. Pero mira, entre él y yo, ganaré yo.

El resto de los objetivos, de menos envergadura, han sido cumplidos en menor o mayor medida, aunque por su naturaleza deben extenderse aún unos pocos meses en el año que viene. Formarán parte del cuadro de objetivos del año que viene, pero sabiendo que les queda poco de vida. De cuáles son y de cómo han ido se dará cumplida cuenta en su momento 🙂

El tiempo en 35mm ¿Y ya en concreto y fantaseando un poco a lo Big Fish sobre las cosas que ocurrieron este año? Pues veréis: arranqué el año rebautizado como psicólogo de programas, algo que me encanta, y bajo una hermosa frase tuiteada por Lola. Recibí el regalo iluminado de Antonio. Pateé Madrid buscando su luz rodeado de amigos. Me recetaron comida africana, con la promesa de compartirlas con aquellos que me lo recetaron. Decidí apuntar al cerebro en un Gimnasio para la Mente. Aprendí a ver la vida en 35mm a través de una nueva lente, respiré el aire sevillano en primavera, me permití robar parte de la ilusión que una veintena de personas tenían puesta en lugares tan distantes como Karen e Ilo, y me ayudaron a recordar gratas experiencias pasadas.

Me confirmaron en mi idea de regresar, por cierto.

Me lancé en rápel, y descubrí al querer hacerlo que mi aversión al riesgo había bajado puntos. Me escapé de una cárcel de cuerdas con la ayuda de mis compañeros, y con ellas hicimos un cuadrado a ciegas. Felicité por primera vez a un viejo amigo casi olvidado. Perdí al que fue la raíz de mi nombre, deseando con todas mis fuerzas que los hombres buenos no murieran nunca. Volví a vivir África en el escenario de África Vive, con mis compis de Amigos de Nyumbani, rodeados de batiks y percusiones. Navegué mares de papel con la compañía imprescindible de Miriam, Arol, Ernesto y Alma. Sobrevolé el cielo de Madrid desde la azotea del Círculo, protegido por Palas Atenea. Volví a rasgar las cuerdas de mi raqueta, imitando a Mark en aquella bendición que es Alchemy. Volé a lomos de un A380 en construcción, y fui testigo del (casi) nacimiento de un Eurofighter. Me vestí de nuevo con la bata de profesor chiflado para proyectar una mudanza con Project 2007. Pisé de nuevo el Auditorio. Desvirtualicé a Diego y un poco más tarde a Olga. Desvirtualicé a Alejandra (en América), una mujer excepcional sin duda. Conocí en persona al Chico de la Bolsa, y a la legendaria Angie. También cayeron en la red de la realidad, Sylvia, José Luis, Claudia y Mario, en la primera blipada a la que acudí.

Inside music Compartieron conmigo una de las 11870 ideas que esta gente crea al año. Me sentí orgulloso (nunca vanidoso) y honrado por haber ganado un premio pequeño pero con mucho significado para mí. Me puse en la piel del quinto Beatle de la mano de Jorge y Susan, y en compañía de Miri, Arol, Ernesto, Alma, el ya no tan pequeño Dani, Luisete, Laura y el pequeño Eric, lo que ayudó a rebajar el impacto que el maligno doctor Retired le propinó al Batmóvil. Recordé de nuevo lo que es trabajar con un buen equipo, y lograr cosas más allá de uno mismo, gracias al Equipo 2 (la vez anterior fue gracias al equipo que hizo posible PlanDoc). Espié el aterrizaje de aviones en mi primer planespotting (que yo rebauticé como plainspotting, quién sabe por qué). Fui a Zaragoza para reencontrarme con Óscar, Arantxa, Hugo y la pequeña Luna, tan pequeña que no había nacido aún. Llevé a la Virgen de Belén y me escapé unas horas a mi querida Sevilla. Y subí a Santurtzi para saldar una cuenta en números rojos desde hacía tiempo con Indye, a la que agradezco de nuevo los días que me regaló para conocer mejor aquella ciudad en su compañía. Glorioso el Maloka 😉

Al final casamos a Raquel y a Diego, en un día en el que me poseyó el Espíritu de la Risa. Me regalaron dos abrazos inesperados, uno de un volcán asturiano y otro de un amigo que regresó con la intención de irse a Kenia a vivir, de lo que me siento en parte culpable y responsable. Gestioné durante unos pocos días el almacén de una bodega, y estudié la estructura de costes de algunas empresas. Buceé en la cuenca de Santos para encontrar que economía, política, recursos naturales y finanzas están mucho más vinculadas de lo que puede deducirse de un titular, y me atreví a contárselo a Mipedro. Descubrí que paraqué es mucho más útil que porqué, y el mundo de las soft skills me hizo verlo todo “con pelotitas”. El que pregunta dirige. Descubrí que los astronautas también hacen huelga (o motín, mejor), que los tributos y los convenios laborales son leyes, que Kelsen ideó una pirámide, y que el IRPF es más fácil de lo que parece si te lo explica alguien tan apasionado como Antonio. Gracias.

Descubrí a Lori Meyers, a Lusine, a Pixies y a Metronomy. A The xx, y a Crystal Castles, me traje a Nikolai del pasado, y me (re)encontré con Crystal Method. Digitalism, Hybrid, Tastexperience, Aphex Twin, Magnetic Man, Sascha Funke, Booka Shade y tantos otros también se unieron a la fiesta, en un año más bien prolífico por lo promiscuo que ha sido musicalmente hablando.

Y tantas otras cosas, unas ocultas en mi memoria, otras detrás de todo lo que ha dado el año de sí, tantas cosas que no he escrito en esta entrada, pero que forman ya parte de mí. Sentimientos y emociones nuevos y reencontrados, y una sensación de haber profundizado un poco más en mí, en los demás, y en el mundo que me rodea. Quizá no tanto como en otras ocasiones, pero los pasos llevan lo que llevan. Ni más ni menos.

Siento que es casi obligado acabar todo esto que os he contado con un resumen, algo que cierre lo expuesto, el epílogo del 2010. Se me viene una única palabra. Gracias.

Gracias.

a la caza de la luz, en busca de mis valores, es bueno echarse unas risas, familia, mens sana, nyumbani, ocio, Secretos del corazón, un amigo es un tesoro, what is the matrix ,

Contradicciones

Viernes, 20 de Agosto de 2010

Quizá la más rotunda confirmación de la libertad del hombre es la posibilidad de contradecirse, como la más visible demostración de la propiedad de una cosa es destruirla. Una mudanza de opinión por convencimiento, por acopio de nuevos datos, o por un cambio de actitud ante los hechos, la considero no sólo honrosa, sino elogiable. Lo contrario sería una traición a lo que de mejor tiene el hombre: su capacidad de curiosidad, de enriquecimiento, de evolución. Cuando alguien sincero expresa su opinión actual, y alguien memorioso le recuerda que hace unos años opinaba lo opuesto, debe encogerse de hombros y responder: «Bueno, ¿y qué?» Las ideas fijas las encuentro privativas de locos, y los imbéciles son los únicos que no se moverán jamás de sus razones, entre otras cosas porque no las tienen. Qué atractiva esa cualidad irisada y múltiple y enriquecedora de no atornillarse, ni empecinarse, ni «mantenella y no enmendalla». Las contradicciones de cada uno son tan definitivas de su personalidad como sus coherencias y sus continuidades. Yo de mí sé decir que a quien ayer amé hoy no lo amo; que a quien ayer respeté hoy lo pongo en cuarentena; que pienso que una de mis más queridas y fundamentales certezas: la esperanza en el hombre, nunca tendrá que verse —ni en mi entorno ni en mi interior— contradicha. Y lo pienso precisamente porque el hombre es un ser contradictorio: si no, no habría remedio.

Contradicciones.
En propia mano, Antonio Gala.

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Mi equipo

Jueves, 22 de Julio de 2010
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the-a-team Y no porque sea mío, sino porque participo en él. La palabra no está escogida sin intención, más bien al contrario. Me gusta recrearme en la importantísima diferencia entre “equipo” y “grupo”, porque no es lo mismo. Por eso, todas las transparencias, todos los informes, todos los trabajos que presentamos en el máster, van firmados como “Equipo 2”. Pero vayamos a lo importante, sus componentes, mis compañeros:

Rubén es ingeniero agrónomo. Hasta hace muy poco estaba en paro, pero lleva poco más de un mes en su nuevo trabajo, contratado por una conocida empresa pública. Le encantan las motos y vive en Albacete, así que cada semana se hace unos viajecitos de vuelta e ida desde Madrid para poder ir a clase. Sabe resaltar algunos puntos que se nos quedan fuera cuando los demás estamos enzarzados en ciertas disquisiciones bizantinas 🙂

Jorge es ingeniero de telecomunicaciones, y uno de los mejores amigos de mi concuñado (y es que el mundo es muy pequeño). Es jefe de producto en una pequeña empresa de seguridad, y en estos días nos dará la sorpresa y nos llamará para decirnos que ya ha sido papi. Jorge tiene una espectacular capacidad de análisis y organización, y ayuda a conducir el trabajo de los demás por el buen camino.

Raquel es licenciada en administración y dirección de empresas, y hace falso eso que dicen algunos de que en Asturias no hay volcanes. Hace poco le pidieron la mano, y ha dicho que sí, así que se podría decir que Abde ya forma parte del equipo también. La capacidad creativa de la chica del equipo es increíble, y la complementa con una vertiginosa energía para el trabajo. Es sin duda la que mejores planes de marketing elabora.

Es este un pequeño homenaje a cada uno de ellos, sin los que hubiera sido imposible haber creado el plan para reflotar la Escuela de Vela, haber analizado la manera en la que objetivos y estrategias de recursos humanos estaban bien o mal alineadas en dos empresas, o la manera en la que presentar la implantación del teletrabajo en nuestra ficticia empresa. Estoy orgulloso de ellos y esto es lo mínimo que puedo hacer para demostrárselo.

Gracias.

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Momento para reflexionar

Miércoles, 21 de Julio de 2010
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Lo que son las cosas. Parece que fue ayer cuando un 19 de febrero empezaba el MBA. Con todo ese tiempo, el saco donde llevaba las expectativas se ha ido vaciando de ellas, y se ha ido llenando con apuntes y nuevas experiencias. Este sábado pasado tuvimos la última clase antes del verano, la de Marketing Estratégico, en la que presentamos nuestra solución al caso de negocio que más nos ha enganchado de todas las asignaturas que llevamos, y del que me gustaría escribir aquí (y es que ¡estamos muy orgullosos del trabajo que realizamos!).

Los últimos días de algo siempre despiertan la necesidad de sopesar lo ocurrido, y reflexionar sobre ello con el nuevo elemento de la perspectiva adquirida. Volcaré aquí cuál ha sido la mía. No entraré en los detalles sobre las cosas buenas y malas que he encontrado, porque en cualquier experiencia, sea la que sea, nos encontraremos una cantidad variable de cada variante, aunque sí diré que el saldo es positivo.

reflexionandoY de ese primera expresión económica “saldo positivo” surge la primera de las reflexiones. Me está cambiando la manera de hablar, o al menos soy más consciente de todas esas expresiones que tienen que ver más con el tema empresarial. Aunque quizá lo más relevante sea que ese cambio tiene que ver con un cambio mental. Y ese sí que es un buen indicador. Empiezo a considerar mi situación laboral a la luz del análisis sectorial de Porter, soy capaz de analizar con más rigor mi situación económica y financiera, consigo razonar mejor sobre ciertas declaraciones políticas y económicas, y, por fin, consigo entender en condiciones el Expansión 🙂

La segunda reflexión tiene que ver con la gente que he conocido. Somos mezcla de distintas disciplinas profesionales, desde ingenieros agrónomos hasta licenciados en administración y dirección de empresas o enfermeros. Distintos perfiles laborales, desde jefes de productos a comerciales, desde directores generales hasta religiosos responsables de toda una red educativa. Todos aportamos nuestras experiencias, nuestra visión particular de las cosas, y de esos distintos modelos surgen nuevas ideas, nuevas perspectivas (Hegel tenía razón, amigos). Es ciertamente enriquecedor.

La tercera reflexión ha ido elaborándose desde aquel post en el que detallaba como quería que fuera mi semana, dado que el máster es un ávido consumidor de tiempo. Y es que he empezado a apreciar con más profundidad lo valioso que es el tiempo que vivimos. No descubro nada nuevo, lo sé, quien más quien menos conoce el tempus fugit, el carpe diem, el tratado sobre la brevedad de la vida de Séneca y tantas otras cosas. Pero como decían en aquel cuento, “una cosa es saber que vamos a morir y otra cosa es sentirlo”. Se puede calcular una segunda derivada. La del valor y generosidad de quien decide pasar una hora contigo, cuando podría estar haciendo un millón de otras cosas. Sabéis quiénes sois. Gracias.

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Iain

Martes, 20 de Julio de 2010

Iain es un escocés en el proceloso mar de los españoles. Y tiene interés en aprender la lengua más allá de los giros típicos holacómoestás y muchasgracias. Pero empecemos por el principio.

Los que me seguís desde hace tiempo recordaréis que vine de Kenia con la sensación de que debía mejorar mi inglés. No es que no me enterara de nada, es sólo que no entendí todo lo que quise, sobre todo si la conversación era entre gente joven, más proclives a hablar rápido y con giros que desconocía. Nos pasa a todos: un inglés encontrará difícil traducir “loquepasque” y no tanto “lo que pasa es que”.

El caso es que una amiga me puso en contacto con Iain, un escocés que quería practicar nuestro idioma fuera del entorno laboral, un entorno en el que es más que normal hablar en el idioma de Shakespeare, con lo que las probabilidades de hablar el de Cervantes disminuyen. Aunque, por motivos distintos, los dos somos tipos muy ocupados y tal, hacemos por quedar algún domingo para hablar y darnos paliza de idioma. Hacemos por quedar porque entre unas cosas y otras, después de dos meses largos (si no más), hemos quedado dos veces y anteayer ha sido la segunda. En la primera compartimos dos cafés y cuatro horas de charleta alrededor de la política, geografía, historia o nuestra historia personal.

En esta segunda, por hacer algo distinto, hemos quedado en Sol y nos hemos dado una vuelta por la calle Arenal, el Teatro Real, el Palacio de Oriente, la Basílica de Nuestra Señora de la Almudena, los jardines de Sabatini, el Templo de Debod, la plaza de España, y Gran Vía para terminar en la plaza de Santo Domingo. Como os podéis imaginar, estábamos reventados, y pedíamos a gritos que por favor nos sirvieran cerveza y paella 🙂 Y he probado por primera vez el Paellador famoso. Mira, no está mal, pero desde luego no es la paella de verdad. He decidido que tengo que buscar en Madrid un sitio donde hagan buenas paellas e invitarle. Quizá en Los Arroces de Segis, pero se aceptan vuestras sugerencias…

¿El bonus? Que gracias a Iain he conocido una parte de Madrid que desconocía. Sí, tal cual, como os lo cuento. Desconocer las riquezas de Madrid es casi condición sine qua non para ser madrileño. Así que ha tenido que venir él para enseñarme los restos de la muralla árabe que podéis encontrar en la Cuesta de la Vega. Lo que son las cosas.

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Os seré sincero. Los que me conocen saben que, con matizaciones, le tengo mucha fe a la ciencia. Pero todavía me parece milagroso el complejísimo proceso por el que una intuición, una idea o un recuerdo consiguen encontrar su camino desde lo más profundo de uno mismo hasta alcanzar en la superficie la forma de microvariaciones en la densidad del aire para luego volver a entrar por un oído, y convertirse entonces en microvariaciones del potencial eléctrico en la pared celular de las neuronas, para terminar en lo más profundo de otra persona. ¡Y que esa persona reaccione de la misma forma para empezar de nuevo el mismo proceso!

La comunicación es un hecho mágico en sí mismo, amigos, algo que nos hace trascender, que nos hace formar parte de otra persona y a la vez apropiarnos de los demás. Comunicar nos hace humanos, y más humanos cada vez. Así que, gracias Iain.

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