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Archivo para la categoría ‘filosofía’

Keep death in mind

Miércoles, 5 de Octubre de 2011
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As long as you keep death in mind at all times, you will also fulfill the ways of loyalty and familial duty. You will also avoid myriad evils and calamities, you will be physically sound and healthy, and you will live a long life. What is more, your character will improve and your virtue will grow.

If people comfort their minds with the assumption that they will live a long time, something might happen, because they think they will have forever to do their work and look after their parents-they may fail to perform for their employers and also treat their parents thoughtlessly.

But if you realize that the life that is here today is not certain on the morrow, then when you take your orders from your employer, and when you look in on your parents, you will have the sense that this may be the last time-so you cannot fail to become truly attentive to your employer and your parents. This is why I say you also fulfill the paths of loyalty and familial duty when you keep death in mind.

Bushido Shoshinshu (o El Camino del Guerrero para principiantes),
Daidōji Yūzan (大道寺 友山)

Las negritas son mías.

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Esperanza

Sábado, 4 de Junio de 2011
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¡La esperanza…! La quintaesencia del engaño humano, que es al tiempo la fuente de vuestro mayor poder y de vuestra mayor debilidad.

El Arquitecto,
Matrix Reloaded

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Balas de plata

Jueves, 26 de Mayo de 2011

Hoy trataré de tender un puente entre la Ingeniería de Software y nuestro comportamiento.

Ahí queda eso.

silverbullet En 1987, Frederick P. Brooks publicó un artículo más conocido por una parte del título que por el título completo. El artículo en cuestión se llamaba “No silver bullet: Essence and accidents of Software Engineering”, y que podríamos traducir por “No existen balas de plata: la esencia y el accidente en la Ingeniería del Software” [nota para los filósofos: sí, se basó en la categorización aristotélica] [nota para los ingenieros en general: dejemos por ahora a un lado el debate sobre si la informática (así, en general) es ingeniería o no].

En el artículo, el autor separa las dificultades que se encuentran en el desarrollo del software en esenciales al software por su misma naturaleza (por ejemplo la mutabilidad, la complejidad o la invisibilidad), y en accidentales, aquellas que participan y nos encontramos en el software, pero que no son inherentes a él. La tesis principal del artículo es que, a pesar de lo que nos quieran vender los fabricantes de herramientas y entornos de programación, las mejoras en productividad que se consiguen actualmente  se hacen atacando las dificultades accidentales, pero no las esenciales, que las dificultades esenciales no pueden ser evitadas, y que como consecuencia de ello no podemos esperar una “bala de plata” que resuelva todos nuestros problemas en un orden de magnitud relevante. No me extenderé más, porque no es la idea. Quien esté interesado puede leer el artículo aquí [pdf]. No entra en muchos detalles técnicos, y ayudará a los entendidos a profundizar en su profesión, y a los no entendidos a entender a los entendidos. Todos ganamos.

A lo que voy es que, buscando la analogía en lo que corresponda y salvando la distancia donde sea necesario, en eso que de forma algo difusa y externa a nosotros llamamos “la Vida”, estoy seguro de que nos encontramos igualmente dificultades esenciales y dificultades accidentales. Se me ocurre pensar que una dificultad esencial es, por ejemplo, la imposibilidad de no decidir. Decide hacer lo que quieras, pero tienes que decidir hacer algo, aunque ese algo sea no hacer nada… Considéralo estar condenado a ser libre. ¿Una dificultad accidental? Voy a poner un ejemplo personal, y diré que es accidental el tener la memoria que tengo y haber tenido que volver esta mañana a casa para recoger pasta para el bonometro y la tarjeta para fichar en el trabajo.

Como suele ocurrir con las preguntas filosóficas, lo más importante de ellas no suele ser encontrar las respuestas (muchas veces imposible porque no existen o existen demasiadas o valen a medias, o lo que sea), sino elegir (¿recuerdas?) una y vivir acorde a ellas, tomar una posición respecto a la vida. ¿Qué vas a hacer ante las dificultades esenciales? ¿Te quejarás por ellas? ¿Las pondrás de excusa? ¿Y con las accidentales? ¿Te quejarás? ¿Son excusas ya?

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El combate

Jueves, 25 de Noviembre de 2010

Samurai Ser sólo uno mismo en un mundo que hace lo posible noche y día por hacerte como todos los demás es afrontar el combate más duro que pueda afrontar un ser humano y no dejar la lucha nunca.

E. E. Cummings

Me permito corregir a Cummings. En mi opinión, hay un combate aún más duro. El que consiste en luchar contra ti mismo para ser quien debes ser. El combate al que él se refiere, viene después.

O como poco, a la par.

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De círculos, metas y preguntas

Martes, 2 de Noviembre de 2010

Quién no conoce uno de esos círculos viciosos… Los hay de muchos tipos, como el del huevo y la gallina, en el que la explicación de uno surge de la existencia de otro, y así sucesivamente. Da igual lo que contestes, tu oponente en el duelo dialéctico estará obligado a contraatacar haciéndote ver la verdad de lo contrario, y demostrándose con ello la verdad de tu argumento. Ambas cosas parecen ser ciertas, y ambas cosas parecen ser falsas. A la vez.

Otro recurrente es el de la llamada “televisión basura”. Unos argumentarán que la oferta de esa televisión satisface las necesidades audiovisuales de cierto segmento de la población (algunos se atreverán también a decir que es la mayoría de la población). Otros defenderán que la existencia de ese grupo de consumidores surge por exposición a esos programas. ¿Qué será cierto? ¿Que la oferta define la demanda o que la demanda modula la oferta? ¡El círculo vicioso está servido!

Salir del círculo vicioso es difícil. Difícil porque nos mantiene ocupados en algo que satisface nuestra necesidad de argumentar, de tratar de convencer a nuestros oponentes en la incruenta batalla de las palabras. Difícil porque nos ofrece un mecanismo de satisfacción de esa necesidad que, ohseñorgraciasalcielo, no terminará nunca, y así está garantizada durante todo el tiempo que queramos.

escher_1 Sin embargo, es necesario salir de él. Por dos motivos que en el fondo son uno mismo. Primero porque consume nuestras energías sin que se produzca ningún resultado modificador. Nada nuevo surge del contraste y colisión de tesis y antítesis. Ninguna nueva síntesis que llevarse a la boca. Y mientras tanto Hegel removiéndose en su tumba. Segundo, porque nos desvía del verdadero problema. ¿Qué problema se resuelve si averiguamos que primero fue la gallina? ¿Cuál si primero fue el huevo? ¿Qué problema se escuda, oculto, tras la discusión entre el oferta y demanda en la televisión, tras la gallina-programa y el huevo-espectador? Contestar la pregunta se transforma en el nuevo problema, y se olvida el problema que originó la pregunta.

Afortunadamente, la misma definición de círculo vicioso nos aporta un salida que, por su naturaleza circular, está clara: podemos salirnos en el punto que nos apetezca. El huevo. La oferta. Pero sal. Como un Alejandro Magno de andar por casa, decidimos deshacer el nudo de Gordias de Gordión por el uso expeditivo de la espada y en lado de la cuerda que nos convenga, nos interese, o nos dé igual. Y a otra cosa mariposa.

Hay una segunda manera. Me la descubrieron el otro día en la clase de Gestión de Personas y Habilidades Directivas. Siempre había defendido que, entre las preguntas, había una mucho más potente que las otras. Por encima de “qué”, “quién”, “cuándo” o “cómo”, surgía reinante “por qué”. Todas tienen sus fuerzas, y en último extremo todas son importantes y deben ser contestadas. Pero es el “por qué” lo que nos descubre los motivos, la finalidad, el objetivo, o la meta. Es la que mueve, la que inicia la acción, mientras que las otras la complementan describiéndola.

Estaba equivocado. En la mayor parte de las situaciones, contestar a “por qué” nos lleva a los motivos más superficiales o, en otros casos, a los motivos que la originaron en el pasado. ¿Por qué estás leyendo este post? Porque estás suscrito, porque te ha salido en el feed, porque te lo han enviado. Son explicaciones más que motivos. Hay una pregunta que excava más profundamente, que intenta buscar la veta esencial. Esa pregunta es “para qué”.

Haz la prueba.

PS: Después de contestar a ese “para qué” en vez de “por qué estoy leyendo este post”, no podré echaros en cara que mi número de lectores disminuya. Para los que lo decidan cancelar la suscripción, buen viaje y gracias. Para los que se queden, gracias y feliz estancia… 🙂

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Para pensarlo

Domingo, 8 de Agosto de 2010
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La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantienen por debajo de ellos. Así son capaces de reinar sobre todos los torrentes. De igual modo, el sabio que desea estar por encima de todos los hombres se coloca por debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos, se coloca detrás. De esa manera, aunque su lugar sea por encima de los hombres, éstos no sienten su peso; aunque su lugar sea delante de ellos, no lo toman como insulto.

Lao-Tsé

Via Yoriento.

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Alicia

Viernes, 6 de Agosto de 2010

Hay libros que tienen más de una lectura. ¡Qué digo! Todos los libros tienen más de una lectura, dado que cada vez que los lees, el lector es distinto, ha cambiado y no es el mismo. Frases, situaciones, diálogos que antes pasaron desapercibidos pasan al frente, como quien no quiere la cosa, destacando por encima de los demás. No es lo mismo leer “El Principito” siendo un niño que un adulto que antes fue niño (¿verdad, León?). Y la “Rebelión en la granja” toma una perspectiva distinta cuando, más allá de una fábula moderna, lo lees como un crítica política.

El gato de Cheshire, según TennielOtro libro de estos es “Alicia en el País de las Maravillas”. Es uno de mis libros favoritos, y desde la primera vez que lo leí, dos fragmentos se quedaron marcados. No son grandes descubrimientos (como casi nada), ni desvelan magnas verdades. Más bien al contrario, son verdades humildes, de andar por casa, de las que en la Biblioteca de Borges van encorvadas, en zapatillas de felpa, olvidadas de tantas veces que han sido vistas. Y esa es su riqueza y su condena: las tenemos delante de la nariz, y no las hacemos caso.

El primero de los fragmentos es un diálogo entre Alicia y el Gato de Cheshire:

—¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?
—Depende mucho del punto adonde quieras ir.
—Me da casi igual dónde.
—Entonces no importa qué camino sigas.
—… siempre que llegue a alguna parte.
—¡Ah!, seguro que lo consigues, si andas lo suficiente.

El segundo de ellos lo encontraréis en la escena del juicio por el robo de las tartas:

El Conejo Blanco se puso las gafas. —¿Por dónde debo empezar, con la venia de Su Majestad? —preguntó.
—Empieza por el principio —dijo el Rey con gravedad— y sigue hasta llegar al final; allí te paras.

Sencillo, ¿verdad?

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Optimismo

Lunes, 24 de Mayo de 2010

De uno de los blogs que resigo desde hace poco (resigo porque ya lo seguí en su momento y lo dejé, y porque la palabra no existe), copio una cita de mi admiradísimo José Ortega y Gasset. Es esta:

Ver no es algo que nosotros hacemos, sino algo que nos pasa. Lo primero que hacemos nosotros viene después de ver. Y es sobremanera curiosa esto que primero hacemos. Porque consiste en mirar en derredor, en nuestro contorno social buscando, sea en las conversaciones, sea en los libros -por tanto, y en suma, ahí en derredor, ahí en nuestro mundo-, algunas palabras, algunas opiniones que nos aclaren lo que esa cosa, para nosotros más o menos nueva, es. Se trata de un primer movimiento, elementalísimo, como instintivo, que todos tenemos. Debía haberse hecho notar, porque revela algo estupendo. Revela que el hombre, en su primer movimiento, espera, confía en que eso de que ha menester- en este caso, una aclaración- lo hay ahí, en el mundo. Por tanto, que en el mundo hay lo que el hombre necesita. Por tanto, que el mundo es bueno y que da gusto estar en él. ¡Estupendo!, ¿no es cierto? Todas las experiencias sufridas, todos los desencantos, todas las angustias que ha padecido desde hace un millón de años, no han sido capaces de impedir que el hombre en primer movimiento sea optimista. El sencillo fenómeno tiene una trascendencia que no es fácil exagerar. Porque hay sobradas razones para que el hombre no sea optimista y no hay ninguna para que de suyo, inicialmente y en su más pura espontaneidad, resulte que lo es.

Papeles sobre Velázquez y Goya
José Ortega y Gasset.

Me voy a permitir una adenda. Sencilla, una observación al pensamiento del maestro. Además del mensaje optimista, también percibo un aspecto más. Lo primero que hace es buscar, es cierto, pero no lo busca en cualquier sitio. Palabras, opiniones. Contorno social. Lo busca en sus semejantes.

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Cuando las palabras no sobran

Domingo, 20 de Diciembre de 2009

No os perdáis esta exposición de motivos.

Gracias, Sergio.

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La profundidad cotidiana

Miércoles, 10 de Junio de 2009

¡Cuán a menudo pasan inadvertidos a nuestros sentidos la caterva de pequeños gestos cotidianos que inundan nuestros días, uno tras otro, y que no por ello se encuentran exentos de un profundo significado!

Fíjate bien, están ahí. ¿Cuáles son los tuyos?

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