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Archivo para la categoría ‘familia’

Doce años

Miércoles, 27 de Junio de 2012


Te queremos.

familia

Cena de Nochebuena 2011

Martes, 27 de Diciembre de 2011

Fragmento en movimiento del árbol de Navidad de los Alonso Atienza.
Este año la cena de Navidad ha sido muy especial. Como eres un lector avezado, pensarás que ha sido, seguro, por lo que se comió y bebió, y no andas desencaminado. Todo lo servido estaba bien bueno, y se notó el certero saber de los cocineros. No se te escapará que ha sido el lugar, en una casa distinta a la del año pasado. Y acertarás de nuevo, porque cenamos en un lugar cálido y familiar, amable y acogedor, en el que sentirse como en casa. Dirás que ha sido por las personas que estuvimos.

Y eso es lo más importante. Este año recibimos la amable invitación de la familia de Jorge para compartir con ellos una de las cenas familiares por excelencia. No os negaré que al principio, como es natural, me dio la sensación de que no encontrábamos ninguno nuestro sitio (¡o al menos yo!), pero fue durante poco tiempo. La risa de este, el comentario divertido de aquella, o las observaciones de aquel otro nos fueron poco a poco hilando en la misma madeja, y nos hicieron fácil a mi madre y a mí, no que nos sintiéramos parte de ellos, sino serlo.

Y por lo visto, nos quedamos con ganas de más, porque al día siguiente, también fuimos invitados a comer con ellos, una comida como las que a mí me gustan, coronadas con una larga sobremesa como debe ser, y que extendió su halo hasta casi la hora de la cena. Y como una Navidad sin villancicos no es Navidad, los cantamos juntos y nos reímos viendo la habilidad que el pequeño Mateo tenía para bailarlos, con sus casi dos años de experiencia 🙂

Así que sirva esta breve entrada para dar las gracias por todo a la abuela Felisa, a José Andrés y a Felisa, a Jorge y a Macarena, a Felipe, a Lorena y a Rodrigo, a Andrés y, cómo no, al pequeño Mateo 🙂

Muchas gracias de corazón.

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Cinco años

Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Autumn’s coming…

Lunes, 29 de Agosto de 2011

Over the last few days, relatives and friends have been recalling me, time again and again, as if it were sort of a mantra, that my holidays are coming to an end. That they are about to finish, that there is barely nothing left. That every summer has its day. I don’t blame them. I should be banned from going here and there telling everyone how many (holy)days I have and, consequently, would avoid these more than deserved vendettas 🙂

However, all these “interventions” have made me reflect. It’s not about the days left, but about the way I took advantage of the past ones, how I employed my time during these summer days. It’s hard not to remember and compare those days in Karen, where I found much more than I expected, not only outside me, by mainly inside me. Nevertheless, and circumscribed to this almost finished month, I have to state that I have enjoyed this past time in ways I couldn’t ever imagine before them.

Was it for the food or the sun? Was it because of the relaxed time in Madrid and Chiclana, or the goals I achived while I was here? Definitely, the answer is no. What this summer has filled me up with, what really gave me the gift of joy, was the people. All my friends, old and new, and all my relatives, they all showed me, time and again, that I have to consider myself a very lucky loved one. They were more than kind giving me the presents of their smiles, their time, patience, help and sympathy.

And, of course, I love to do the same with them 🙂 As the old saying goes: “Don’t let the grass grow in the path of friendship”.

(el post empezó en castellano, pero sin saber muy bien cómo, derivó rápidamente al inglés)

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11 años

Lunes, 27 de Junio de 2011
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Te queremos.

familia

Mi norte

Jueves, 28 de Abril de 2011

Lo cierto es que el concepto de brújula da mucho juego si aplicamos su función orientadora fuera del ámbito geográfico que le es propio. Lo digo porque, intentando buscar una explicación a lo que me ha sucedido desde principio de año, he encontrado que el aparatito de la aguja imantada mantiene buenas analogías para ello. Lo bueno de ello es que me permite visualizar la situación y poder razonar sobre ella aprovechando la analogía. Me explico.

El año empezó con una increíble estabilidad de mi campo magnético personal. En lo definido de sus líneas de campo, las pequeñas variaciones e interferencias se veían atenuadas por una especie de ritmo vital. Todo estaba perfectamente sincronizado con el exterior, como si fuera una continuación de mi yo interior, mostrando un equilibrio admirable entre las distintas facetas, entre los distintos roles… Sentía que a lo largo del tiempo había encontrado las herramientas mentales para acometer mis objetivos de mejor manera: la misión personal, el equilibro entre roles, y la planificación semanal de Covey, la peculiar manera de gestionar tiempo y tareas de Allen y su GTD, el concepto de Cuadro de Mando Integral, la definición SMART de objetivos, el concepto de pequeñas victorias, el ejercicio del orden y la disciplina… Había definido mi norte, había ajustado mi brújula, y había tomado el timón con decisión.

brujula Sin embargo, desde el 28 de febrero, he descubierto que hay un aspecto que no había tenido en cuenta y que es necesario considerar (y resolver incluyendo algún otro mecanismo) si quiero llegar a bien a buen puerto. Tiene que ver con el efecto de otros campos magnéticos, perturbaciones en el mío que hacen que mi brújula interior apunte a treinta nortes distintos. Estos campos magnéticos pueden tomar formas muy distintas: caseras con piel de cordero y ambición de lobo, la sensación de estar en dos casas distintas y no pertenecer del todo a ninguna, una pérdida transitoria de ese ritmo al que antes hacía referencia, o la percepción de tener que modificar hábitos ya establecidos. Per se, nada de eso es malo o pernicioso (más allá del efecto perturbador que digo) y en todo caso, a efectos prácticos es mejor considerarlo como algo cuya solución está en mis manos, antes que dejarlo en manos de algo externo y echarle la culpa por ello. Todavía no sé qué haré, pero sé que tengo que hacer algo. Necesito desarrollar la habilidad que me permita “apantallar” las interferencias externas, y mantener la brújula apuntando donde debe.

Por (buena) suerte, parece que las cosas se van normalizando. Las perturbaciones han cesado casi por completo, y siento que el campo se ha visto reforzado por otro tipo de perturbaciones, que esta vez han sido beneficiosas, y han tomado forma en familiares y amigos. Desde el final del máster, he retomado contacto con amigos que había tiempo que no veía y resultó de lo más sanador. La Semana Santa ha servido para repartir besos, abrazos y risas entre un montón de buena gente y pasármelo pipa con siete de mis sobrinos (el Gran Demiurgo tuvo a bien que Sevilla fuera el centro de una conjunción planetaria de amigos y familia). Pero no debo despistarme, hace falta crecer por ese flanco, y desarrollar el sistema PPMAI, o Protección Personal Magnética  Anti-Interferencias 🙂

Y para que quede constancia, nombro a los culpables de la estabilización magnética que empezó allá por el 8 de abril, porque se lo merecen: Miriam y Arol, María, Jorge e Idoia, Nuño, Raquel (la rubia), Diego y Juanvi, Raquel (la morena), Mario, Santi y Javi, Ana, Sergio, Sara y Gonzalo, Alfonso, Cristina, Quique y Jorge, Ernesto, Alma, Diego, Olga y Dani, Antonio y Luisa, Pedro, Marta y Moisés, Rocío, Álvaro, Aitana, y el pequeño Alonso, Macarena y Jorge, Manolo, Hermas, Nicolás y Claudia, Rafa, Irene, Asia y Sergei… Seguro que me dejo alguno, pero estoy seguro de que sabe de mi permanente despiste.

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Dos mil diez

Jueves, 30 de Diciembre de 2010

Caeré en el tópico.

Y eso a pesar de que un fin de año no es más relevante a efectos prácticos que cualquier otra fecha del año. Podríamos evaluar qué tal nos fue desde el último comienzo de curso académico, o desde el último equinoccio. Desde nuestro cumpleaños, o desde el último día para entregar la declaración del IRPF. También podríamos evaluarnos cada tres meses, o cada cuatro. O cada dos años. O cada 300 días exactos. Cualquier fecha es buena. Por eso precisamente caigo en el tópico.

Lo que es indiscutible es que es una buena estrategia ésta de revisar qué hemos hecho (y no hemos hecho). No con el ánimo de fustigarnos, o elevarnos a los altares, sino de hacer una revisión crítica de nuestra última vuelta al Sol. De mirar hacia atrás, es decir, de irnos a las primeras páginas de nuestro diario o agenda y de contrastar qué tal nos fue en nuestros objetivos, hasta qué punto hemos cumplido con nosotros mismos. Aquí va lo mío…

El principal de mis objetivos, y al que por desgracia o fortuna, todos los demás han quedado relegados, ha sido el proyecto Norman. Este objetivo está siendo más o menos fácil de conseguir, porque el plan de estudios, las prácticas, y las fechas vienen todas dadas, así que lo único que hay que hacer es esforzarse en estudiar, y cumplir con las fechas. Lo terminaré el próximo marzo, y eso planteará nuevos objetivos y miras que aún estoy dilucidando.

Respecto al proyecto Albión, darle tralla a la lengua de Shakespeare, he de decir que aunque se ha avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer. Me lo he pasado pipa con Ted Robin, Lily y Marshall y Barney (mi favorito), viendo How I met your mother, me vi algún que otro capítulo de Futurama, comprobé lo complicado que es comprender a la gente de Bones, y salté de aquí a allá con Fringe, Warehouse 13 y algunas otras. Pero lo más relevante en ese sentido es haber conocido a Iain, mi partner en estos temas de intercambio cultural. Fue gracias a Miriam que vio una oportunidad de compartir conmigo la suerte que tuvo de trabajar con él. Iain es una persona increíble, de los que te cruzas muy de vez en cuando. Aunque nos encontramos sólo unas pocas veces, ha dejado marca, y en el fondo le echo de menos. Espero que le vaya muy bien allí en Edimburgo, con Claire y su bebé.

El proyecto Newton, el que tiene que ver con la fuerza con la que la Tierra y yo nos atraemos mutuamente, ha sido un completo fracaso (aunque siempre podría haber ido a peor), algo que el burndown chart que me hice al efecto me echa en cara, burlón, todos los días. Pero mira, entre él y yo, ganaré yo.

El resto de los objetivos, de menos envergadura, han sido cumplidos en menor o mayor medida, aunque por su naturaleza deben extenderse aún unos pocos meses en el año que viene. Formarán parte del cuadro de objetivos del año que viene, pero sabiendo que les queda poco de vida. De cuáles son y de cómo han ido se dará cumplida cuenta en su momento 🙂

El tiempo en 35mm ¿Y ya en concreto y fantaseando un poco a lo Big Fish sobre las cosas que ocurrieron este año? Pues veréis: arranqué el año rebautizado como psicólogo de programas, algo que me encanta, y bajo una hermosa frase tuiteada por Lola. Recibí el regalo iluminado de Antonio. Pateé Madrid buscando su luz rodeado de amigos. Me recetaron comida africana, con la promesa de compartirlas con aquellos que me lo recetaron. Decidí apuntar al cerebro en un Gimnasio para la Mente. Aprendí a ver la vida en 35mm a través de una nueva lente, respiré el aire sevillano en primavera, me permití robar parte de la ilusión que una veintena de personas tenían puesta en lugares tan distantes como Karen e Ilo, y me ayudaron a recordar gratas experiencias pasadas.

Me confirmaron en mi idea de regresar, por cierto.

Me lancé en rápel, y descubrí al querer hacerlo que mi aversión al riesgo había bajado puntos. Me escapé de una cárcel de cuerdas con la ayuda de mis compañeros, y con ellas hicimos un cuadrado a ciegas. Felicité por primera vez a un viejo amigo casi olvidado. Perdí al que fue la raíz de mi nombre, deseando con todas mis fuerzas que los hombres buenos no murieran nunca. Volví a vivir África en el escenario de África Vive, con mis compis de Amigos de Nyumbani, rodeados de batiks y percusiones. Navegué mares de papel con la compañía imprescindible de Miriam, Arol, Ernesto y Alma. Sobrevolé el cielo de Madrid desde la azotea del Círculo, protegido por Palas Atenea. Volví a rasgar las cuerdas de mi raqueta, imitando a Mark en aquella bendición que es Alchemy. Volé a lomos de un A380 en construcción, y fui testigo del (casi) nacimiento de un Eurofighter. Me vestí de nuevo con la bata de profesor chiflado para proyectar una mudanza con Project 2007. Pisé de nuevo el Auditorio. Desvirtualicé a Diego y un poco más tarde a Olga. Desvirtualicé a Alejandra (en América), una mujer excepcional sin duda. Conocí en persona al Chico de la Bolsa, y a la legendaria Angie. También cayeron en la red de la realidad, Sylvia, José Luis, Claudia y Mario, en la primera blipada a la que acudí.

Inside music Compartieron conmigo una de las 11870 ideas que esta gente crea al año. Me sentí orgulloso (nunca vanidoso) y honrado por haber ganado un premio pequeño pero con mucho significado para mí. Me puse en la piel del quinto Beatle de la mano de Jorge y Susan, y en compañía de Miri, Arol, Ernesto, Alma, el ya no tan pequeño Dani, Luisete, Laura y el pequeño Eric, lo que ayudó a rebajar el impacto que el maligno doctor Retired le propinó al Batmóvil. Recordé de nuevo lo que es trabajar con un buen equipo, y lograr cosas más allá de uno mismo, gracias al Equipo 2 (la vez anterior fue gracias al equipo que hizo posible PlanDoc). Espié el aterrizaje de aviones en mi primer planespotting (que yo rebauticé como plainspotting, quién sabe por qué). Fui a Zaragoza para reencontrarme con Óscar, Arantxa, Hugo y la pequeña Luna, tan pequeña que no había nacido aún. Llevé a la Virgen de Belén y me escapé unas horas a mi querida Sevilla. Y subí a Santurtzi para saldar una cuenta en números rojos desde hacía tiempo con Indye, a la que agradezco de nuevo los días que me regaló para conocer mejor aquella ciudad en su compañía. Glorioso el Maloka 😉

Al final casamos a Raquel y a Diego, en un día en el que me poseyó el Espíritu de la Risa. Me regalaron dos abrazos inesperados, uno de un volcán asturiano y otro de un amigo que regresó con la intención de irse a Kenia a vivir, de lo que me siento en parte culpable y responsable. Gestioné durante unos pocos días el almacén de una bodega, y estudié la estructura de costes de algunas empresas. Buceé en la cuenca de Santos para encontrar que economía, política, recursos naturales y finanzas están mucho más vinculadas de lo que puede deducirse de un titular, y me atreví a contárselo a Mipedro. Descubrí que paraqué es mucho más útil que porqué, y el mundo de las soft skills me hizo verlo todo “con pelotitas”. El que pregunta dirige. Descubrí que los astronautas también hacen huelga (o motín, mejor), que los tributos y los convenios laborales son leyes, que Kelsen ideó una pirámide, y que el IRPF es más fácil de lo que parece si te lo explica alguien tan apasionado como Antonio. Gracias.

Descubrí a Lori Meyers, a Lusine, a Pixies y a Metronomy. A The xx, y a Crystal Castles, me traje a Nikolai del pasado, y me (re)encontré con Crystal Method. Digitalism, Hybrid, Tastexperience, Aphex Twin, Magnetic Man, Sascha Funke, Booka Shade y tantos otros también se unieron a la fiesta, en un año más bien prolífico por lo promiscuo que ha sido musicalmente hablando.

Y tantas otras cosas, unas ocultas en mi memoria, otras detrás de todo lo que ha dado el año de sí, tantas cosas que no he escrito en esta entrada, pero que forman ya parte de mí. Sentimientos y emociones nuevos y reencontrados, y una sensación de haber profundizado un poco más en mí, en los demás, y en el mundo que me rodea. Quizá no tanto como en otras ocasiones, pero los pasos llevan lo que llevan. Ni más ni menos.

Siento que es casi obligado acabar todo esto que os he contado con un resumen, algo que cierre lo expuesto, el epílogo del 2010. Se me viene una única palabra. Gracias.

Gracias.

a la caza de la luz, en busca de mis valores, es bueno echarse unas risas, familia, mens sana, nyumbani, ocio, Secretos del corazón, un amigo es un tesoro, what is the matrix ,

Treinta y ocho

Martes, 16 de Marzo de 2010

Si miro atrás y veo todo lo que ha ocurrido desde la última vez que celebré mi vuelta al Sol, sólo me queda concluir que, por todo lo bueno y a pesar de lo malo, siento que he avanzado por mí mismo unas cuantas casillas en el juego de la Vida. No han sido muchas, pero algunas sí han sido muy importantes. Mi idea no es ir rápido sino disfrutar del juego. Y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Me preguntó qué haré que ocurra de aquí a una nueva vuelta al sol…

Quiero aprovechar para dar las gracias a toda la gente que me ha felicitado, ¡y a los que quedan por hacerlo! 😉 Suelo decir que mi cumple es como san Valentín en El Corte Inglés: es un día, pero dura toda una semana, así que tenéis tiempo de sobra 😛

También me he dado cuenta de que en todas estas vueltas, hay una persona conocida de todos que no me ha felicitado ninguno de mis cumpleaños, y eso no puede ser. Soy yo. Así que…

treinta_y_ocho_castañas

Miguel: ¡Feliz cumpleaños!

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La realidad y un deseo

Viernes, 5 de Marzo de 2010
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Los hombres buenos no deberían morir.

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Fin de semana

Viernes, 19 de Febrero de 2010
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Este pasado fin de semana, el último que he tenido enteramente para mí, ha sido de lo más movido. He parado en boxes lo justo para el cambio de vestimenta, picar algo y pensar poco. Pero ha merecido la pena. Comí con mi madre y, como es costumbre, arreglé alguna cosilla aquí y allá. Como premio, me subió en la máquina del tiempo y retrocedí veinticuatro años para verme de nuevo en súper-8. Me di cuenta de todo lo que ha sucedido desde entonces, todo el camino recorrido desde aquellos momentos hasta ahora, y todos los otros caminos que dejé sin recorrer. No tenía razón el que dijo que cada persona debería tener dos vidas. Debería tener muchas más que dos.

La tarde vino de la mano de mi hermana y mi cuñado, que me invitaron a su casa para merendar. De la mano también venía una sorpresa: resulta que Koby se había pasado por allí. Entre charla, fotos, café lisboeta y jamón del rico se pasó, hasta que desembarcamos en la noche, y aprovechamos para hacerle una visita a Juan Luis Fnac y tapear un poco por allá. Unos más que otros, todos estábamos más bien cansados.

Además, era necesario dormirse pronto, porque tenía apalabrado un desayuno a las 9:30 del domingo, y hubiera sido una falta de educación haber llegado tarde a la casa de Miriam y Arol. Aquí, también, los tres tomamos la máquina del tiempo, pero en dirección al futuro, porque estuvimos desayunando, exactamente, ¡cuatro horas! y se nos pasó en nada. Como suele ocurrir, arreglamos el mundo y de paso, que eso de desfacer los entuertos mundanos es asaz cansado, tomé un riquísimo té y un croissant mixto que estaba tremendo. Pero lo que sí me dejó noqueado durante unos momentos fue un regalo. Y un regalo muy especial. Sabedores de mi gusto por la gastronomía, de mi afición a la fotografía y de mi pasado viaje, me regalaron un libro con muchos significados. Este:

lacocinadelarcoiris

Está lleno de buenas fotos y mejores recetas, y lo mejor de todo es que muchas de ellas tienen ingredientes bien fáciles de encontrar. Eso sí: pasar sus páginas es recorrer de nuevo la camino de la memoria, volver por un momento a pisar esa peculiar tierra roja, a profundizar en esa conexión africana que va madurando. Desde aquí, de nuevo muchas gracias.

Fue una pena que ese fin de semana terminara, pero no lo pudo hacer con mejor broche que quedar con Alfonso y Cristina, y los dos peques, para ponernos al día y encontrar la tranquilidad en la risa de un niño (y no en el sitio en el que estábamos, a tope de otros pequeños individuos gritones y cascabeleros). Quizá no exista mejor manera de conectar de nuevo con nuestro pequeño yo que mirando el inocente jugueteo de los niños.

Me encantan los fines de semana sociales 1.0 🙂

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