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Archivo para la categoría ‘Secretos del corazón’

Mónica y Marcos

Martes, 19 de Febrero de 2013

Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Primera carta de san Pablo a los Corintios, 13, 1-7.

Marcos y Mónica se casaron en 1947. Es fácil imaginar lo que podrían estar sintiendo en ese momento. Sentimientos arrebatadores, intensos, puros. Es fácil imaginar aquel momento, y sentir lo que ellos podían sentir: que nada podía pararlos si estaban juntos. Que cualquier camino que recorrieran, por duro que fuera, sería su camino. El camino de los dos.

El camino que ambos recorrían les reservaba un trágico encuentro. El año en que Mónica cumplió 82 años se le diagnóstico Alzheimer. Marcos, con 84 años, pasó a ser su principal cuidador. Y como no podía ser de otra forma, su vida cambio por completo, en formas que sólo alguien que pase por una experiencia así puede saber.

Ya no es tan fácil imaginarlo.

El nieto de ambos, Alejandro Kirchuk, nos puede ayudar a dar un paso más en ese sentido. En 2009, decidió fotografiar el día a día de sus abuelos en esas dramáticas circunstancias. El resultado es una seria de instantaneas que ganaron el premio de la World Press Photo del año 2012, en la sección de “Daily life”. Os animo a conocer la historia, a conocer a las personas, y a acercaros durante un momento a ellos. Y sentid.

Secretos del corazón

Explicaciones no deseadas

Miércoles, 29 de Febrero de 2012

Las charlas telefónicas con mi amigo Pedro pueden tratar prácticamente de cualquier tema. Ya sea relacionado con nuestra profesión o nuestras circunstancias vitales, o con cualquier otro tema, nos atrevemos con todo con temeridad y más o menos inconsciencia. Estamos tan orgullosos de su contenido, y de lo profundo de los temas lidiados, que el pasado fin de semana bromeábamos con la idea de grabarlas y emitir nuestro propio podcast. Pagando claro, a ver si creéis que vamos a compartir gratuitamente lo que decimos. ¡Somos autores de palabras! 🙂 Y aquí termino la sorna.

phone Recordaba hace un momento, mientras iba al trabajo, una de nuestras reflexiones. Es alucinante todo el proceso que tiene que ver con la comunicación humana. Desde el momento en el que surge una intuición en nuestro cerebro, detrás de quién sabe qué reacciones bioquímicas, hasta el momento en el que nuestro interlocutor forma una idea en su mente, han sucedido una tras otra una serie de transformaciones: de la idea abstracta en nuestro lado derecho del cerebro a las palabras escogidas, definidas, claras del lado izquierdo; de ellas a las señales eléctricas que articulan laringe, lengua, y labios, y que consiguen hacer vibrar el aire; de las ondas sonoras transmitidas hasta el oído de nuestro oyente, y su impacto en él; del movimiento óseo en el interior de su oído a los cambios de potencial en la membrana celulares de las neuronas que lo conectan a su cerebro; y por fin la interpretación y generación de algo abstracto a partir de esos voltajes alternados. Si encima los comunicantes no comparten el mismo idioma nativo, en mi opinión, el proceso pasa de alucinante a casi milagroso.

El proceso visual es similar, pero en éste elimino el casi y me quedo sólo con milagroso (si queréis en los comentarios discutimos si se puede hacer uso de este término desvistiéndole de cierta componente religiosa). Donde allí teníamos ondas sónicas aquí tenemos ondas electromagnéticas (¡pura energía!), y donde allí teníamos interlocutor, aquí tenemos “la realidad tal cuál ha sido puesta ante nuestros ojos”. Donde allí teníamos palabras, aquí tenemos imágenes. Y sin embargo, de alguna forma que no alcanzo a comprender, transformamos una catarata de frecuencias, fotones, energías, amplitudes y fases en bordes, en colores, en sombras y luces, en formas, y en definitiva, en imágenes. Es a este punto al que quería llegar.

Los que me leéis desde hace tiempo sabéis que mi formación ha tenido una importante componente científica y tecnológica. Hasta cierto límite, el de mi ignorancia, puedo explicar científicamente las causas de la visión, haciendo uso de la óptica allí y la física de partículas allá, y acariciaría apenas algo de cuántica. Pero creo que hay algo que no puedo explicar, de hecho, que no querría explicar con esas herramientas. Es cierto: trillones de fotones por segundo incidirán sobre una superficie, algunos serán absorbidos por ella, y otros saldrán rebotados hacia nuestros ojos con una determinada frecuencia, y por tanto llevando con ellos un cierto color, y de allí hasta nuestro cerebro, donde se formará una imagen. Es cierto. Pero, ¿cómo explicar la emoción sentida cuando ves ese cuadro de Vermeer?

¿Quién quiere transformar en ciencia descarnada la realidad emocional de un sentimiento cuando ves delante de ti a la persona querida? ¿Qué importa aquella ley termodinámica cuando sientes un abrazo o una caricia?

¿Quién piensa en eso cuando da un beso?

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Cinco años

Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Concesiones

Sábado, 3 de Diciembre de 2011
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—Te quiero.
—Yo también te quiero.
—Yo te quiero más.
—¡No! ¡Yo te quiero más!
—Yo te quiero más.
—No, yo te quiero más.
—Yo te quiero más.
—¡No! ¡Yo te quiero más!
—Yo te quiero tanto que es casi ridículo.
—Yo te quiero tanto que ES ridículo.
—¡Te quiero infinitas veces!
—Yo te quiero… infinitas veces más uno.
—Te quiero tanto que concederé que me quieres más, porque eso te hará feliz, y tu felicidad es lo más importante para mí.
—…
—Idiota.

Visto en Savage Chickens. ¿Todavía no le sigues?

Secretos del corazón

Algunos motivos por los que algunas parejas nacen ya rotas

Miércoles, 8 de Junio de 2011

Sin ánimo de ser exhaustivo…

Porque piensas que en su momento se podrán “corregir” esos defectillos tan monos que hace a la pareja tan simpático/a.

Porque decides arrancar una relación para salvar el vacío ocasionado por una necesidad propia.

Porque crees que la sensación de estar enamorado/a durará para siempre [Pista: lo que debe trabajarse para que dure es “amorar” a la otra persona].

Porque estás seguro de que el otro no va a cambiar. Vaya que no.

Porque estás seguro de que tú no vas a cambiar. Vaya que no.

Secretos del corazón

Un final (y un comienzo) a un clic de distancia

Viernes, 8 de Abril de 2011

Parecía que no iba a llegar nunca. Pero al final todo llega. Incluso el último envío de los trabajos del máster. Hoy, a las 23:32, puedo dar por concluido, definitivamente, y para el beneficio mío, de mi familia y de mis amigos, el proyecto Norman.

Aquí, la prueba:

¡Enhorabuena a los premiados!

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Dos mil diez

Jueves, 30 de Diciembre de 2010

Caeré en el tópico.

Y eso a pesar de que un fin de año no es más relevante a efectos prácticos que cualquier otra fecha del año. Podríamos evaluar qué tal nos fue desde el último comienzo de curso académico, o desde el último equinoccio. Desde nuestro cumpleaños, o desde el último día para entregar la declaración del IRPF. También podríamos evaluarnos cada tres meses, o cada cuatro. O cada dos años. O cada 300 días exactos. Cualquier fecha es buena. Por eso precisamente caigo en el tópico.

Lo que es indiscutible es que es una buena estrategia ésta de revisar qué hemos hecho (y no hemos hecho). No con el ánimo de fustigarnos, o elevarnos a los altares, sino de hacer una revisión crítica de nuestra última vuelta al Sol. De mirar hacia atrás, es decir, de irnos a las primeras páginas de nuestro diario o agenda y de contrastar qué tal nos fue en nuestros objetivos, hasta qué punto hemos cumplido con nosotros mismos. Aquí va lo mío…

El principal de mis objetivos, y al que por desgracia o fortuna, todos los demás han quedado relegados, ha sido el proyecto Norman. Este objetivo está siendo más o menos fácil de conseguir, porque el plan de estudios, las prácticas, y las fechas vienen todas dadas, así que lo único que hay que hacer es esforzarse en estudiar, y cumplir con las fechas. Lo terminaré el próximo marzo, y eso planteará nuevos objetivos y miras que aún estoy dilucidando.

Respecto al proyecto Albión, darle tralla a la lengua de Shakespeare, he de decir que aunque se ha avanzado, todavía queda mucho camino por recorrer. Me lo he pasado pipa con Ted Robin, Lily y Marshall y Barney (mi favorito), viendo How I met your mother, me vi algún que otro capítulo de Futurama, comprobé lo complicado que es comprender a la gente de Bones, y salté de aquí a allá con Fringe, Warehouse 13 y algunas otras. Pero lo más relevante en ese sentido es haber conocido a Iain, mi partner en estos temas de intercambio cultural. Fue gracias a Miriam que vio una oportunidad de compartir conmigo la suerte que tuvo de trabajar con él. Iain es una persona increíble, de los que te cruzas muy de vez en cuando. Aunque nos encontramos sólo unas pocas veces, ha dejado marca, y en el fondo le echo de menos. Espero que le vaya muy bien allí en Edimburgo, con Claire y su bebé.

El proyecto Newton, el que tiene que ver con la fuerza con la que la Tierra y yo nos atraemos mutuamente, ha sido un completo fracaso (aunque siempre podría haber ido a peor), algo que el burndown chart que me hice al efecto me echa en cara, burlón, todos los días. Pero mira, entre él y yo, ganaré yo.

El resto de los objetivos, de menos envergadura, han sido cumplidos en menor o mayor medida, aunque por su naturaleza deben extenderse aún unos pocos meses en el año que viene. Formarán parte del cuadro de objetivos del año que viene, pero sabiendo que les queda poco de vida. De cuáles son y de cómo han ido se dará cumplida cuenta en su momento 🙂

El tiempo en 35mm ¿Y ya en concreto y fantaseando un poco a lo Big Fish sobre las cosas que ocurrieron este año? Pues veréis: arranqué el año rebautizado como psicólogo de programas, algo que me encanta, y bajo una hermosa frase tuiteada por Lola. Recibí el regalo iluminado de Antonio. Pateé Madrid buscando su luz rodeado de amigos. Me recetaron comida africana, con la promesa de compartirlas con aquellos que me lo recetaron. Decidí apuntar al cerebro en un Gimnasio para la Mente. Aprendí a ver la vida en 35mm a través de una nueva lente, respiré el aire sevillano en primavera, me permití robar parte de la ilusión que una veintena de personas tenían puesta en lugares tan distantes como Karen e Ilo, y me ayudaron a recordar gratas experiencias pasadas.

Me confirmaron en mi idea de regresar, por cierto.

Me lancé en rápel, y descubrí al querer hacerlo que mi aversión al riesgo había bajado puntos. Me escapé de una cárcel de cuerdas con la ayuda de mis compañeros, y con ellas hicimos un cuadrado a ciegas. Felicité por primera vez a un viejo amigo casi olvidado. Perdí al que fue la raíz de mi nombre, deseando con todas mis fuerzas que los hombres buenos no murieran nunca. Volví a vivir África en el escenario de África Vive, con mis compis de Amigos de Nyumbani, rodeados de batiks y percusiones. Navegué mares de papel con la compañía imprescindible de Miriam, Arol, Ernesto y Alma. Sobrevolé el cielo de Madrid desde la azotea del Círculo, protegido por Palas Atenea. Volví a rasgar las cuerdas de mi raqueta, imitando a Mark en aquella bendición que es Alchemy. Volé a lomos de un A380 en construcción, y fui testigo del (casi) nacimiento de un Eurofighter. Me vestí de nuevo con la bata de profesor chiflado para proyectar una mudanza con Project 2007. Pisé de nuevo el Auditorio. Desvirtualicé a Diego y un poco más tarde a Olga. Desvirtualicé a Alejandra (en América), una mujer excepcional sin duda. Conocí en persona al Chico de la Bolsa, y a la legendaria Angie. También cayeron en la red de la realidad, Sylvia, José Luis, Claudia y Mario, en la primera blipada a la que acudí.

Inside music Compartieron conmigo una de las 11870 ideas que esta gente crea al año. Me sentí orgulloso (nunca vanidoso) y honrado por haber ganado un premio pequeño pero con mucho significado para mí. Me puse en la piel del quinto Beatle de la mano de Jorge y Susan, y en compañía de Miri, Arol, Ernesto, Alma, el ya no tan pequeño Dani, Luisete, Laura y el pequeño Eric, lo que ayudó a rebajar el impacto que el maligno doctor Retired le propinó al Batmóvil. Recordé de nuevo lo que es trabajar con un buen equipo, y lograr cosas más allá de uno mismo, gracias al Equipo 2 (la vez anterior fue gracias al equipo que hizo posible PlanDoc). Espié el aterrizaje de aviones en mi primer planespotting (que yo rebauticé como plainspotting, quién sabe por qué). Fui a Zaragoza para reencontrarme con Óscar, Arantxa, Hugo y la pequeña Luna, tan pequeña que no había nacido aún. Llevé a la Virgen de Belén y me escapé unas horas a mi querida Sevilla. Y subí a Santurtzi para saldar una cuenta en números rojos desde hacía tiempo con Indye, a la que agradezco de nuevo los días que me regaló para conocer mejor aquella ciudad en su compañía. Glorioso el Maloka 😉

Al final casamos a Raquel y a Diego, en un día en el que me poseyó el Espíritu de la Risa. Me regalaron dos abrazos inesperados, uno de un volcán asturiano y otro de un amigo que regresó con la intención de irse a Kenia a vivir, de lo que me siento en parte culpable y responsable. Gestioné durante unos pocos días el almacén de una bodega, y estudié la estructura de costes de algunas empresas. Buceé en la cuenca de Santos para encontrar que economía, política, recursos naturales y finanzas están mucho más vinculadas de lo que puede deducirse de un titular, y me atreví a contárselo a Mipedro. Descubrí que paraqué es mucho más útil que porqué, y el mundo de las soft skills me hizo verlo todo “con pelotitas”. El que pregunta dirige. Descubrí que los astronautas también hacen huelga (o motín, mejor), que los tributos y los convenios laborales son leyes, que Kelsen ideó una pirámide, y que el IRPF es más fácil de lo que parece si te lo explica alguien tan apasionado como Antonio. Gracias.

Descubrí a Lori Meyers, a Lusine, a Pixies y a Metronomy. A The xx, y a Crystal Castles, me traje a Nikolai del pasado, y me (re)encontré con Crystal Method. Digitalism, Hybrid, Tastexperience, Aphex Twin, Magnetic Man, Sascha Funke, Booka Shade y tantos otros también se unieron a la fiesta, en un año más bien prolífico por lo promiscuo que ha sido musicalmente hablando.

Y tantas otras cosas, unas ocultas en mi memoria, otras detrás de todo lo que ha dado el año de sí, tantas cosas que no he escrito en esta entrada, pero que forman ya parte de mí. Sentimientos y emociones nuevos y reencontrados, y una sensación de haber profundizado un poco más en mí, en los demás, y en el mundo que me rodea. Quizá no tanto como en otras ocasiones, pero los pasos llevan lo que llevan. Ni más ni menos.

Siento que es casi obligado acabar todo esto que os he contado con un resumen, algo que cierre lo expuesto, el epílogo del 2010. Se me viene una única palabra. Gracias.

Gracias.

a la caza de la luz, en busca de mis valores, es bueno echarse unas risas, familia, mens sana, nyumbani, ocio, Secretos del corazón, un amigo es un tesoro, what is the matrix ,

Qué hacer en caso de rompimiento amoroso

Jueves, 12 de Agosto de 2010
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Cuatro de ocho…

Secretos del corazón

Mi vida en cincuenta palabras

Lunes, 5 de Abril de 2010

158163472Es complicado. No digo que no pudiera estar horas y horas hablando de mí, pero ¡sintentizarlo todo en cincuenta palabras…! A poco que uno se disponga a hacerlo, ya le aparecen en la mente al menos cincuenta vivencias que requerirían al menos quinientas palabras cada una para ser entendidas, o al menos transmitidas. ¿Qué destacarías? ¿Cuáles han sido tus principales etapas? ¿Qué te marcó? ¿Cuál fue el mejor momento, cuál el peor? ¿Qué repetirías y qué no? Podrías enumerar todas las personas que pasaron, las que se fueron y las que permacen, y de todas podrías dar cuenta. O podrías ir año a año, y cada uno te traería recuerdos suficientes para hacer una película. Pero cincuenta palabras…

No todo es importante, claro está. Muchas de las cosas que te han sucedido en la vida no dejan de ser instancias del mismo modelo, consecuencias derivadas del hecho común de compartir humanidad con nuestros semejantes. Son importantes para mí en mayor medida que para el resto, cómo no. Al fin y al cabo es mi vida. Pero nada que resulte relevante, nada que merezca ocupar alguno de los cincuenta primeros puestos. Así y todo… Cincuenta palabras…

Quizá la manera sería preguntarle a la gente cómo resumirían la parte de mi vida que conocen, en cincuenta palabras. Al menos de esa forma, se evitaría todo el ruído interior y se tendría una idea de lo proyectado e irradiado. Un catálogo de acciones, buenas y malas, que me definirían en los demás. Reflexiones positivas y negativas, resúmenes a favor y en contra. Cincuenta palabras…

Pensaba dedicarle más tiempo. Pensé en hacer una versión larga y luego ir reduciendo, esquirla a esquirla, y puliendo la irregularidad de los detalles hasta definir un perfil, una única línea que contuviera la esencia de mis 38 años de camino. Pero he decidido hacer otra cosa. Os voy a dejar aquí la primera aproximación. No será la última, porque la idea me ha gustado desde que la vi en el blog de Saray, y pienso hacer otras tantas, basada en ésta u otras nuevas. Y como informático que soy, y ferviente defensor de las técnicas ágiles e iterativas, pretendo ir construyendo esa definición a fuerza de dar vueltas sobre ella, aportando y eliminando cada vez pequeñas cosas.

La primera ha surgido con un tono que parece definir mi vida a lo largo de todo este tiempo. Un cierto regusto a las fresas con vinagre, como si el aliño fuera el plato principal y consistiera en una salsa agridulce de verdad, de la que sirven en los restaurantes chinos de verdad. Que me sepa dulce o ácida depende de toda la atención que le ponga a cada sabor, pero ambos están ahí. Y con cierto sabor a esperanza, por qué no decirlo, algo que mantengo orgulloso como un núcleo duro al que aferrarme en momentos difíciles. La esperanza de no perder la esperanza.

Me da cierto pudor, siempre lo he sentido así, pero qué demonios…

Cincuenta palabras… Éstas:

Me nacieron hace milenios, y llegué hace 38 años. Crecí entre algodón de azúcar, pero aprendí a vivir con el sabor de lo  agrio y amargo. Me decidí a ser feliz, a pesar de todo. Sigo luchando por encontrarme, y aún llevo clavada la doliente espina de la existencia. Moriré.

Secretos del corazón

¿No sería hermoso?

Miércoles, 22 de Abril de 2009

Aprovechando que soy lo que soy, y que lo que soy coincide (casi) con el título de la canción, no me digáis que no sería hermoso…

Visto en Mirando las musarañas.

Por cierto, lo de que soyloquesoy era una manera de hablar. No creo en horóscopos, si no es desde un punto de vista meramente lúdico. Me cuesta creer que los más de 6000 millones de personas tengan sólo 12 tipos de días al día.

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