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Archivo para Mayo, 2011

Power

Domingo, 29 de Mayo de 2011

 

Discurso final
El Gran Dictador, de Charlie Chaplin

Zoon politikon , ,

Balas de plata

Jueves, 26 de Mayo de 2011

Hoy trataré de tender un puente entre la Ingeniería de Software y nuestro comportamiento.

Ahí queda eso.

silverbullet En 1987, Frederick P. Brooks publicó un artículo más conocido por una parte del título que por el título completo. El artículo en cuestión se llamaba “No silver bullet: Essence and accidents of Software Engineering”, y que podríamos traducir por “No existen balas de plata: la esencia y el accidente en la Ingeniería del Software” [nota para los filósofos: sí, se basó en la categorización aristotélica] [nota para los ingenieros en general: dejemos por ahora a un lado el debate sobre si la informática (así, en general) es ingeniería o no].

En el artículo, el autor separa las dificultades que se encuentran en el desarrollo del software en esenciales al software por su misma naturaleza (por ejemplo la mutabilidad, la complejidad o la invisibilidad), y en accidentales, aquellas que participan y nos encontramos en el software, pero que no son inherentes a él. La tesis principal del artículo es que, a pesar de lo que nos quieran vender los fabricantes de herramientas y entornos de programación, las mejoras en productividad que se consiguen actualmente  se hacen atacando las dificultades accidentales, pero no las esenciales, que las dificultades esenciales no pueden ser evitadas, y que como consecuencia de ello no podemos esperar una “bala de plata” que resuelva todos nuestros problemas en un orden de magnitud relevante. No me extenderé más, porque no es la idea. Quien esté interesado puede leer el artículo aquí [pdf]. No entra en muchos detalles técnicos, y ayudará a los entendidos a profundizar en su profesión, y a los no entendidos a entender a los entendidos. Todos ganamos.

A lo que voy es que, buscando la analogía en lo que corresponda y salvando la distancia donde sea necesario, en eso que de forma algo difusa y externa a nosotros llamamos “la Vida”, estoy seguro de que nos encontramos igualmente dificultades esenciales y dificultades accidentales. Se me ocurre pensar que una dificultad esencial es, por ejemplo, la imposibilidad de no decidir. Decide hacer lo que quieras, pero tienes que decidir hacer algo, aunque ese algo sea no hacer nada… Considéralo estar condenado a ser libre. ¿Una dificultad accidental? Voy a poner un ejemplo personal, y diré que es accidental el tener la memoria que tengo y haber tenido que volver esta mañana a casa para recoger pasta para el bonometro y la tarjeta para fichar en el trabajo.

Como suele ocurrir con las preguntas filosóficas, lo más importante de ellas no suele ser encontrar las respuestas (muchas veces imposible porque no existen o existen demasiadas o valen a medias, o lo que sea), sino elegir (¿recuerdas?) una y vivir acorde a ellas, tomar una posición respecto a la vida. ¿Qué vas a hacer ante las dificultades esenciales? ¿Te quejarás por ellas? ¿Las pondrás de excusa? ¿Y con las accidentales? ¿Te quejarás? ¿Son excusas ya?

filosofía , ,

¿Qué le vamos a hacer?

Martes, 17 de Mayo de 2011
Comentarios desactivados en ¿Qué le vamos a hacer?

“El mundo es así”.

“Eso no vas a poder cambiarlo”.

“Yo ya lo he intentado mil veces y nada”.

“La gente es como es”.

“¿Paco? Ese es ya un olivo retorcido”.

“Si no puedes cambiarlo, ¿para qué te vas a esforzar?”.

“Si funciona, no lo toques”.

“¡Puff! ¡Menudo jardín ese!”

“¿Eso? Siempre lo hemos hecho así…”

“No se puede hacer nada”.

“Yo lo haría, pero es que…”

“¿Qué le vamos a hacer?”.

¡Eso! ¿QUÉ COÑO VAMOS A HACER?

momentos de furia , , ,

Seguridad ante todo

Sábado, 14 de Mayo de 2011

El otro día, mientras tomaba un café con Miriam y Arol, cometí un fallo imperdonable para un fotógrafo. No fue que se me quemara una foto. No fue disparar el flash para fotografiar un edificio a 50 metros en un día soleado. Fue un fallo de seguridad. La cámara siempre, digo siempre, debe ir anudada a algún lugar de tu cuerpo, preferiblemente el cuello o la mano. Yo no lo hice, y la dejé apoyada sobre la bolsa que tenía sobre las piernas, sentado a la mesa. El momento crítico fue en el que me eché ligeramente hacia delante para acomodarme en la silla.

El golpe fue espantoso. Estábamos sentados en mesas altas, así que la caída fue de algo más de un metro. Y además, iba casi en la configuración más pesada posible, con el grip y el 18-105 montados. La duda sobre qué había sido ese ruído duro unos pocos milisegundos, los que necesitó para asentarse el convencimiento de que había sido la cámara la que lo había originado al golpearse contra el suelo. Después pensé (o sentí) que se habría partido el anillo del objetivo, o sus lentes, o el prisma, o que se habría partido directamente el cuerpo…

Pero gracias a Dios, no fue tan grave. Si que se rompió algo, pero no es parte vital de la cámara: el panel digital superior:

Display D90 roto

Esa mancha oscura que veis en la esquina superior izquierda del display es el cristal líquido desparramado, y muestra más o menos el punto del impacto.

De verdad que después del golpe, parece un milagro que no le haya pasado nada más que eso. Comprobé que espejo, sensor, objetivo, enfoque, etc… funcionaba correctamente. Hasta hice video para probar que funcionaba el micrófono y el altavoz, y parece que está todo en su sitio. Miriam y Arol también me ayudaron a ver que, a pesar de todo, el tema no era tan grave. De no haber estado ellos, probablemente mi enfado hubiera ido a más.

¿Cómo voy a hacer ahora? Pues aprovechar una función de la cámara que me permite ver en la pantalla principal (en la espalda de la cámara) lo mismo que vería en el display (es muy útil cuando estás manejando la cámara en un trípode y está más bien alto). Lo único es que el uso de la cámara se hace un pelín más incómodo, pero mira, lo prefiero así a no poder hacer fotos.

La duda ahora es si la llevo a Finicon o no. Por lo que he leído en foros, el servicio técnico de Nikon no es para tirar cohetes (al menos el de Madrid), y no me apetece estar sin cámara durante dos meses o lo que sea. Y luego está el coste de la reparación. Estoy seguro de que no cambiarán sólo el display, sino toda la sección superior de la cámara. ¿Flash y todo? Pues es posible. La alternativa es no llevarla, e invertir el coste de la reparación en ahorros para comprarme un cuerpo nuevo cuando tenga el viento de popa. Lo primero será informarse, así que el lunes llamaré a Finicon a ver qué pasa.

Y como todas las tragedias, mayores o menores, maestras o aprendices, llevan una lección, aquí va la de ésta: si llevas cámaras (incluso las compactas) y no quieres deshacerte de ellas, siempre al cuello o siempre a la muñeca. Sin excepción.

¡Ya os contaré!

a la caza de la luz , , , , , , ,

Ilusión

Jueves, 5 de Mayo de 2011
Comentarios desactivados en Ilusión

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¿Has visto alguna vez la imagen de la derecha? Si la respuesta es afirmativa, ya sabes de qué va. Si no la has visto, siéntate y después lee lo que voy a escribir:

El cuadrado marcado con la letra A y el marcado con la letra B tienen el mismo color. Te lo creas o no. El mismo color.

No es mentira. Es sólo que el cerebro interpreta los colores en contraste con los colores circundantes, y “decide” por ti que los dos dolores son distintos porque uno es oscuro rodeado de blancos, y el otro blanco rodeado de oscuros. He dicho “decide por ti”, pero no lo olvides: tu cerebro también eres tú.

De este tipo de “juegos” recibimos en nuestro correo un montón de ellos, y estoy seguro de que nunca dejan de sorprendernos y asombrarnos. Pero a mí me gustaría plantear una breve reflexión. Cada uno de estos juegos son una prueba palpable de que nuestro cerebro nos engaña de formas sutiles. Diviértete con ellos, reenvíalos a tus amigos, coméntalos, colecciónalos… Pero son eso, prueba irrefutable de que debes tener cuidado con tus percepciones.

Me pregunto cuántas veces pasamos de largo este asunto, dando por hecho que lo que está ahí fuera y lo que acabamos teniendo en nuestra mente coinciden. No digo que no haya que confiar en nuestros sentidos o en nuestro cerebro. Seguimos vivos gracias a ellos, no son un sistema perfecto, pero para hacer lo que hacen, lo hacen muy bien. Sin embargo, creo que no podemos dejar de tener presente que la posibilidad de error existe, y que debemos ser cuidadosos a la hora de defender según qué posiciones ante otros.

Por otra parte, en este caso es fácil comprobar que son del mismo color. Por ejemplo, basta con imprimirlo, recortar los cuadros y ponerlos uno junto a otro. O puedes utilizar un editor de imágenes que te permita averiguar el valor numérico del color de cada cuadro. Es un único gris (#787878, RGB: 120, 120, 120). Pero, ¿qué ocurre en esos casos en los que la percepción no es algo fácilmente verificable en el MundoReal™? ¿En esos casos en los que hablamos de una idea política, religiosa o filosófica? ¿O de emociones? ¿Seremos capaces de observar nuestras armas de argumentación desde la distancia y comprobar que son en una medida u otra erróneas o, para nuestra sorpresa y asombro, más cercanas a las de nuestro interlocutor de lo que habíamos pensado?

Precaución, amigo pensador…

mens sana , , , ,