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Archivo para Noviembre, 2010

Belleza

Martes, 30 de Noviembre de 2010

Parece inevitable pensar en la idea de belleza y no pensar en una flor, en una mujer (o un hombre, vosotros, queridos lectores, decidís), o en un cuadro de Velázquez o Vermeer. De hecho, no piensas en ello. Simplemente la ves en tu mente, y después de verla, una agradable pero sutil sensación de satisfacción remueve tu fondo. Si la sensación no es sutil o agradable, ten cuidado porque estás sufriendo el síndrome de Stendhal.

Más difícil es que a alguien se le venga a la cabeza, así de primeras, un edificio, un puente o un coche. Es un segundo paso, si piensas primero en un edificio, un puente o un coche, inmediatamente lo evalúas en términos de más o menos bello. Hablarás de la suavidad de sus líneas, las simetrías que muestra, los colores, la cuidadosa combinación de los elementos que conforman su estructura…

Y llegamos al tercer nivel. El conjunto de aquellas cosas que no consideramos bellas, o que directamente no consideramos. ¿Alguna vez escuchó alguien de boca de un matemático aquello de la “belleza de la demostración de un teorema”? Es difícil visualizar algo así, sobre todo si no te gustan las matemáticas. Pero existe. Como si de una obra de teatro se tratara, hay finales demoledores, toda una trama que nos dirige a ellos, cambios bruscos, confluencia de argumentos, contradicciones que se tornan útiles y algún punto de genialidad. Y al final, una vez que la demostración ha terminado, y quedas sentado en la platea, te das cuenta de que la historia era mucho más sencilla de lo que parecía mientras la recorrías.

Abstract Grid Structure, por Toby Horne Shepherd No soy matemático, pero me gustaría reivindicar el derecho a usar el concepto de belleza a lo que es mi pasión: el diseño e implementación de sistemas software. Un programa, un sistema software, pertenece a la categoría de “¿bello? ¿estás loco o qué?”. Ignoro si poseen belleza por sí mismos, o porque son dignos hijos de sus madres, la Lógica y la Matemática. No me importa. Pero lo que sí puedo afirmar sin ningún género de duda es que la belleza existe en ellos. Se aprecia en la manera en la que los distintos componentes que la integran se enlazan y relacionan, en la manera en la que un concepto se repite de una estructura a otra, con las mínimas variaciones necesarias, en la simplicidad que destilan sus estructuras o en lo genial del uso de una determinada representación. Impacta la elección de una determinada manera de concretar en líneas de código un concepto intangible.

Escribir no significa necesariamente crear, y mucho menos significa crear algo bello. Cuando el artista crea por medio de la palabra, se deja en el papel y la tinta su piel y su sangre, lo más profundo que de ello tiene. Y así, programar y tirar líneas de código no significa crear, y mucho menos significa crear algo bello. Sé que aquí me tacharán de hereje: el diseño y la programación del software tiene mucho de creación artística, mucho de literatura. Pero para hacer surgir la belleza, debes dejarte, entre las líneas de código que forman la historia, a ti mismo.

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El combate

Jueves, 25 de Noviembre de 2010

Samurai Ser sólo uno mismo en un mundo que hace lo posible noche y día por hacerte como todos los demás es afrontar el combate más duro que pueda afrontar un ser humano y no dejar la lucha nunca.

E. E. Cummings

Me permito corregir a Cummings. En mi opinión, hay un combate aún más duro. El que consiste en luchar contra ti mismo para ser quien debes ser. El combate al que él se refiere, viene después.

O como poco, a la par.

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Shepherd moons

Domingo, 21 de Noviembre de 2010

Una de mis pasiones, englobada en la gran pasión que para mí supone aprender, es la astronomía. Desgraciadamente no le puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría, y muchas veces veo que temas de astrofísica o cosmogénesis se me quedan muy grandes. La física de primero de carrera da para lo que da. Para mí la astronomía, además de recordarnos desapasionadamente y en todo momento cuál es nuestra posición y velocidad (la posición real en el Universo y la velocidad que lleva nuestra Vida), tiene la capacidad de asombrarnos con algunos “comportamientos” curiosos y divertidos. Es el tema que hoy traigo al blog: los culpables de la existencia del anillo F de Saturno.

Voyager1-saturn-f-ring Cuando las naves Voyager llegaron en a Saturno, primero el Voyager en 1980 y ya en 1981 el Voyager II, tuvieron la posibilidad de tomar fotos a muy poca distancia de su anillo F. Una vez transmitidas las fotos del Voyager I, los astrónomos aquí en la Tierra comprobaron que dicho anillo presentaba ondulaciones, rizos y trenzados a los que no supieron dar una respuesta inmediata. Esperaban que la llegada de la Voyager II echara algo de luz sobre ello. Pero fue al contrario: las fotos de la Voyager II ya no mostraban esas irregularidades, y sí algunos cambios estructurales en el anillo.

Puedo imaginarme a los astrónomos, delante de las fotos, sin más información que ellas, intentando comprender qué pudo originar lo que en ellas veían. La explicación vino un poco después. Los culpables eran dos pequeños satélites que orbitaban al gran gaseoso, uno por dentro (Prometeo) y otro por fuera (Pandora). Ambas lunas fueron descubiertas por la primera de las sondas.

En efecto, en su órbita alrededor del planeta, cada luna acelera o desacelera las partículas que se encuentran dentro en su campo gravitatorio. Cuando una partícula se desacelera disminuye su órbita (se acerca al planeta), mientras que si la partícula se ve acelerada aumenta su órbita (y se aleja). El efecto combinado de ambas lunas ocasiona que la mayor parte de las partículas del anillo se aceleren por el paso de la luna interior, y se desaceleren por el paso de la luna exterior, con lo que el efecto neto es que ambas lunas confinan a dichas partículas en el estrecho margen que les dejan (entre 30 y 500 kilómetros), formando así el anillo. El nombre que los astrónomos le dan a las lunas que ocasionan este fenómeno no puede ser más apropiado: las denominan lunas pastoras (o en inglés, shepherd moons).

¿Os apetece verlo en movimiento?

¿Interesados en saber algo más sobre “el Señor y sus Anillos”? Phil Plait (el editor de Bad Astronomy, un ameno blog sobre astronomía que desde aquí os recomiendo) nos da algún dato curioso. Disfrutad.

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Mutual

Jueves, 11 de Noviembre de 2010
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xkcd, que es una máquina…

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De círculos, metas y preguntas

Martes, 2 de Noviembre de 2010

Quién no conoce uno de esos círculos viciosos… Los hay de muchos tipos, como el del huevo y la gallina, en el que la explicación de uno surge de la existencia de otro, y así sucesivamente. Da igual lo que contestes, tu oponente en el duelo dialéctico estará obligado a contraatacar haciéndote ver la verdad de lo contrario, y demostrándose con ello la verdad de tu argumento. Ambas cosas parecen ser ciertas, y ambas cosas parecen ser falsas. A la vez.

Otro recurrente es el de la llamada “televisión basura”. Unos argumentarán que la oferta de esa televisión satisface las necesidades audiovisuales de cierto segmento de la población (algunos se atreverán también a decir que es la mayoría de la población). Otros defenderán que la existencia de ese grupo de consumidores surge por exposición a esos programas. ¿Qué será cierto? ¿Que la oferta define la demanda o que la demanda modula la oferta? ¡El círculo vicioso está servido!

Salir del círculo vicioso es difícil. Difícil porque nos mantiene ocupados en algo que satisface nuestra necesidad de argumentar, de tratar de convencer a nuestros oponentes en la incruenta batalla de las palabras. Difícil porque nos ofrece un mecanismo de satisfacción de esa necesidad que, ohseñorgraciasalcielo, no terminará nunca, y así está garantizada durante todo el tiempo que queramos.

escher_1 Sin embargo, es necesario salir de él. Por dos motivos que en el fondo son uno mismo. Primero porque consume nuestras energías sin que se produzca ningún resultado modificador. Nada nuevo surge del contraste y colisión de tesis y antítesis. Ninguna nueva síntesis que llevarse a la boca. Y mientras tanto Hegel removiéndose en su tumba. Segundo, porque nos desvía del verdadero problema. ¿Qué problema se resuelve si averiguamos que primero fue la gallina? ¿Cuál si primero fue el huevo? ¿Qué problema se escuda, oculto, tras la discusión entre el oferta y demanda en la televisión, tras la gallina-programa y el huevo-espectador? Contestar la pregunta se transforma en el nuevo problema, y se olvida el problema que originó la pregunta.

Afortunadamente, la misma definición de círculo vicioso nos aporta un salida que, por su naturaleza circular, está clara: podemos salirnos en el punto que nos apetezca. El huevo. La oferta. Pero sal. Como un Alejandro Magno de andar por casa, decidimos deshacer el nudo de Gordias de Gordión por el uso expeditivo de la espada y en lado de la cuerda que nos convenga, nos interese, o nos dé igual. Y a otra cosa mariposa.

Hay una segunda manera. Me la descubrieron el otro día en la clase de Gestión de Personas y Habilidades Directivas. Siempre había defendido que, entre las preguntas, había una mucho más potente que las otras. Por encima de “qué”, “quién”, “cuándo” o “cómo”, surgía reinante “por qué”. Todas tienen sus fuerzas, y en último extremo todas son importantes y deben ser contestadas. Pero es el “por qué” lo que nos descubre los motivos, la finalidad, el objetivo, o la meta. Es la que mueve, la que inicia la acción, mientras que las otras la complementan describiéndola.

Estaba equivocado. En la mayor parte de las situaciones, contestar a “por qué” nos lleva a los motivos más superficiales o, en otros casos, a los motivos que la originaron en el pasado. ¿Por qué estás leyendo este post? Porque estás suscrito, porque te ha salido en el feed, porque te lo han enviado. Son explicaciones más que motivos. Hay una pregunta que excava más profundamente, que intenta buscar la veta esencial. Esa pregunta es “para qué”.

Haz la prueba.

PS: Después de contestar a ese “para qué” en vez de “por qué estoy leyendo este post”, no podré echaros en cara que mi número de lectores disminuya. Para los que lo decidan cancelar la suscripción, buen viaje y gracias. Para los que se queden, gracias y feliz estancia… 🙂

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