Dos mil nueve

jueves, 31 de diciembre de 2009

Hay explicaciones para todos los gustos: que es cosa de la edad, de la rutina, del modo de vida… Lo que está claro es que a veces el tiempo parece pasar tan rápido que cuando termina un año, te da la sensación de que nada ha sucedido, o si acaso, un par de cosas importantes. A mí eso me preocupó, porque no quería sentir que el tiempo había pasado en vano. Así que hace unos dos años tomé una decisión. Entonces pedí por Reyes una agenda moleskine, de a día vista. En ella apuntaría las cosas más importantes del día, siguiendo una variante del juego aquel de “lo bueno y lo malo”, que yo he transformado, por arte de birblibirloque, en “lo bueno y lo mejor”. Esas agendas vienen con un calendario pequeñín, con una fila por día, en la que resumo cada día con lo más destacado. ¡No os podéis imaginar la de cosas que pueden suceder en sólo 365 días! A continuación, un resumen de lo que ha dado de sí este año para mí. Seguro que faltan cosas, pero no lo puedo poner todo 🙂

En este año he desvirtualizado a Almudena, a Eva, a Elena, a Cere, a Jorge, a Antonio, a Nesta, a Ana Belén, a Millán, a César, a Pedro y a Vicky. Descubrí el cine Doré y el Lolina. Cené con mis amigos postaleros, y seguí la pista de vacas de colores acompañando a Miriam y Cere.

Perdí la oportunidad de una batcueva bien cerca del trabajo, pero al final estrené una, cerca de mi antiguo colegio, aunque algo más lejos del trabajo. Encontré la entrega de dos amigos que me ayudaron en la batmudanza. Conduje por primera vez una furgoneta de esas grandes.

Salí a hacer fotos con la gente de Ojo Digital. Disfruté con amigos de una de mis ciudades favoritas: Salamanca. Perdí un hermano. Celebré mi cumpleaños con los míos (incluso con los que no estaban), y tomé un último café. Me lié la manta a la cabeza y dije sí a enfrentarme a mis miedos. Di el primer paso para terminar uno de mis proyectos vitales más importantes.

Estrené batmóvil. Me saqué, por primera vez en mi vida, mi pasaporte. Regalé magia. Caí en la red del ADSL de Telefónica. Escapé de una cárcel hecha con dos árboles y una cuerda, y conocí así a mis compañeros de aventura. Tejí una red de sueños. Escribí una carta a mi yo del futuro. Me vacuné de fiebre amarilla, fiebre tifoidea, hepatitis A, hepatitis B, tétanos, difteria y cólera.

2009Tuve la satisfacción de ver una vez más a Abe Rábade, acompañado de un buen amigo, Ernesto. Jugué el partido de fútbol más divertido que recuerdo, con dos niños: Yago y Jorge. Y aprendí mucho. El Estado me confirmó que no tiene nada malo apuntado de mí en sus registros. Pisé por primera vez territorio keniano sin salir de España. Se me cayó el mundo cuando vi que la grúa se había llevado el batmóvil gracias a las Elecciones Europeas, y se erigió de nuevo cuando me dijeron que no tenía que pagar nada para retirarlo.

Despegué de Barajas para llegar a Ámsterdam, desde donde partimos a nuestro destino final. Vi con mis propios ojos la Cruz del Sur por primera vez en mi vida. Conocí a Pascal. Reaprendí el padrenuestro en inglés. Me vi rodeado por decenas de niños, que me enseñaron a recordar lo importante que son los pequeños detalles. Me enfadé en inglés. Visité Kibera. Vi el trabajo inmenso e increíble que hacen en Lea Toto. Visité un orfanato de elefantes, toqué una jirafa, vi una cebra albina, y el sueño de un cocodrilo. Acaricié un guepardo. Aprendí que el arte también es una terapia, y visité la plantación de té cerca de Limuru. Viajé en matatu de noche, por las afueras de Nairobi. Aprendí a decir gracias, quétalestás, y venidaquí en swahili. Aprendí dos palabras en massai, y dos en kikamba. Visité la casa de Karen, y comprobé que el agua más allá del ecuador gira al revés. Conversé sobre mil temas bajo el cielo keniano, y forjé amistades en acero con mis hermanos. Aprendí a regatear, pero me timaron igual. Me vi cara a cara con el Niño de Turkana. Lloré y reí como un niño. Aprendí que amar no es sólo decir sí. Comí maíz por 0,05 euros, asado en un pequeño puesto cerca del Nakumatt de Karen. “You’re the best!”. Vi una familia de elefantes, uno de los animales con el que más me identifico, y desde luego uno de mis favoritos. Conocí un nuevo océano, y vi el amanecer de una hermosa luna naranja, bajo el cielo estrellado del sur.

kenia Tuve mi momento warholiano, en un ámbito restringido pero importante. Me estrellé contra la realidad de Madrid, y me recuperé trece días después. Saqué conclusiones en el Ajenjo, y redefiní objetivos en el San Julián. Escribí un libro, mi primer libro. Sobresaliente. Recibí una mala noticia, y acompañé al amigo que la sufrió. Cerré un capítulo (en realidad, doce), lo celebré en un restaurante con mi apellido, y me invitaron a charlar con la gente de 11870.com. Aprendí a programar controles de usuario en ASP.NET (todavía sigo con ello), y finalicé con un equipo de personas increíble el proyecto del que me siento más orgulloso, haciendo de scrum master. Aprendí lo que son los pomodoros y la manera en la que te ayudan a trabajar. Me traicionaron, pero aprendí. Aprendí nuevas palabras, e hice daño. Se atrevieron con lo más sagrado, y sufrieron la consecuencia.

Me encontraron una pequeña caries y la cerraron. Disfrute de dos twittcroquetadas y me hice switcher. También soy ubuntiano, y cada vez menos ventanero. Volví a Sevilla, y asistí al EBE 2009 donde me reencontré con buenos amigos. Disfruté con la charla de Alfonso Alcántara. En el batmóvil desplumamos a más de uno a la vuelta, tuvimos un montón de ideas, charlamos sobre todo, y nos lo pasamos genial. “Señor Wilsssoonnnnn!”. Y me tocó ser el Conde Draco. Ya en el curro, me llegó a la consulta una query y la hice adelgazar de 59 segundos a 9, devolviendo el mismo número de filas: cinco mil quinientas. Dormí cerca de quince horas. Hacía años que no lo conseguía.

2009_2 Visité de nuevo Córdoba, y disfruté de las tierras portuguesas del sur (¡gracias, Nacho!). Me dieron un susto tremendo cuando me dijeron que un amigo sufrió un amago de infarto que por fortuna se quedó en pericarditis sin lesiones. Llegué al Finisterre de verdad. Di las clases más cercanas a la auténtica docencia que he dado nunca, sobre técnicas de presentación. Y me gustó. Escribí, envié y recibí felicitaciones de Navidad. Cociné por primera vez dos piernas de cordero. ¿Y sabéis qué? Salieron tan bien que…

Hoy me toca cocinar otras dos 🙂

a la caza de la luz, en busca de mis valores, en la batcueva, familia, nyumbani, un amigo es un tesoro, what is the matrix

  1. Miriam
    jueves, 31 de diciembre de 2009 a las 14:53 | #1

    Yo me pido a los Reyes otro año saliendo en la moleskine resumenaria anual de Wilsoke. A ver si me lo traen, porque éste me lo he pasado pipa 🙂

  2. jueves, 31 de diciembre de 2009 a las 18:10 | #2

    Menudo año más productivo. Yo también espero volver a tener un cameo en tu moleskine 😀

  3. antonio
    viernes, 1 de enero de 2010 a las 09:16 | #3

    Un placer estar en tu moleskine. Hay que repetirlo.

  4. sábado, 2 de enero de 2010 a las 10:33 | #4

    …Y conocí estatucasa!!El año ha acabado con descubrimientos incluidos, una suerte!

  5. sábado, 2 de enero de 2010 a las 11:30 | #5

    @Miriam Cuenta con ello 🙂

    @Nesta La verdad es que no me puedo quejar 🙂 Intentaré que este año sea igual de productivo. Y desde luego, estás invitado a mi moleskine todas las veces que quieras 🙂

    @antonio Desde luego que sí. Un abrazo 🙂

    @coro jajajajaja, ¡y yo el tuyo! 😉 ¡Feliz Año!

  1. Sin trackbacks aún.
Comentarios cerrados.