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El regalo de Jose

domingo, 10 de mayo de 2009

Este pasado viernes Jose, el responsable de la cafetería del curro, me ha sorprendido con un extraño y a la vez valioso regalo, como muestra de gratitud por un favor que le he hecho, o más bien, que le he hecho a su portátil.

No sé cómo reaccionar ante esas muestras. Antes tendía a rechazar de forma lo más amable posible el regalo, porque lo veía como una especie de pago por algo que había hecho con el ánimo de echar una mano, y no con el ánimo de cobrarlo. Ahora sin embargo, pienso que es una muestra sincera y que lo regalado no es pago sino agradecimiento materializado. Y así, como en muchas otras cosas, me balanceo entre dos o más opciones, todas más o menos válidas, y todas más o menos erróneas. Siempre incompletas. Y no dudo que cambiaré de nuevo una y mil veces más.

Esta vez el péndulo, como digo, estaba del lado de la aceptación, y le he dado las gracias por dos botellas.

DSC_0600 La primera de ellas, es una botella de aceite de oliva, Dauro, que ha recibido estos dos últimos años el premio al mejor aceite de oliva virgen extra de extracción en frío. Es de uso exclusivo para el desayuno, y si se toma sólo con pan, el pan sabe a tomate, Jose dixit.

La segunda es una botella del único vermouth reserva que se embotella en España, de las Bodegas Martínez Lacuesta. Imprescindible beberlo frío con una rodajita de naranja y una oliva. Si os pasáis algún día por casa, estáis por supuesto, invitados 🙂

¿Y vosotr@s? ¿Cómo reaccionáis ante este tipo de regalos? ¿Cuál ha sido el más simbólico para vosotros?

de la pitanza , , ,

  1. domingo, 10 de mayo de 2009 a las 13:52 | #1

    Mi regalo más simbólico que he recibido ultimamente ha sido un caleidoscopio. No solo porque venía de un amigo, porque me encantó o porque el pobre se fue hasta el quinto carajo a buscarlo: también porque días antes había sido su cumpleaños y a mí no se me había ocurrido regalarle nada.

    Pensé en rechazarlo, claro; pero ¡¡es que me encantaba, aquel regalo!!

  2. domingo, 10 de mayo de 2009 a las 15:14 | #2

    Yo todavía no he sido tan afortunada de recibir algo así, pero sí que he visto muchas veces cómo a mi padre le regalaban cosas por hacer la declaración de la renta a sus compañeros de la oficina o los viejecitos del INSERSO (esto ya era más sorprendente, le regalan cosas por hacer su trabajo). Sin embargo, por la parte que me toca, yo sí que soy muy dada a hacer regalos: me encanta y muchas veces es por algo tan simple como estar ahí 🙂

  3. domingo, 10 de mayo de 2009 a las 17:07 | #3

    Yo creo que lo mejor es aceptarlos, aunque no hagan falta, es su manera de decir que está muy agradecido, de que te enteres de que le has hecho un gran favor, aunque no te haya costado nada, pero para él ha debido de significar mucho.
    Es como cuando te dicen «lo siento», por algo que tú consideras que no hace falta que se disculpen. Pero es que a veces necesitas simplemente decirlo para quedarte agusto. Es peor cuando te piden perdón, y hasta que no les perdonas no se quedan agusto, aunque tú sientas que no tienes nada que perdonar…

  4. antonio
    lunes, 11 de mayo de 2009 a las 10:13 | #4

    Estoy con Nimbusaeta por que hicimos lo mismo cuando nacio nuestro hijo. Despues de pagarle sus honorarios, quisimos agradecerle con un detalle lo bien que había hecho su trabajo. Era como dar las gracias. No era una propina ni nada parecido. Es que no todo el mundo entiende en su trabajo que cumplir no es suficiente. Se puede hacer bien y además con alegría y eso hay que valorarlo y ,si te apetece, mostrar agradecimiento.

  5. lunes, 11 de mayo de 2009 a las 18:47 | #5

    Qué arte. Yo siempre los acepto, pues creo que es un feo enorme rechazar un regalo. A veces tengo muchos escrúpulos a la hora de aceptarlos, como tú bien cuentas, por los mismos motivos. Pero piénsalo, si lo rechazas le haces un feo, así que acéptalos, y disfrútalos si encima son cosas útiles y de tu agrado.

  6. martes, 12 de mayo de 2009 a las 22:13 | #6

    @Miri: Estoy seguro que ese amigo tuyo que dices no se sentirá molesto por eso del regalo que comentas… 🙂 Y se hubiera cabreado muchísimo si le hubieras rechazado el regalo, por descontado.

    @MadameTafetan: No me puedo creer que nunca te hayan hecho un regalo en esa línea 🙂 Por otra parte, te entiendo perfectamente en eso que haces y que yo llamo «regalos porque sí». Creo que el hecho de que no haya ningún motivo todavía les da más valor 😉

    @Nimbusaeta, @Banyú: No me malinterpretéis, nunca los rechazaría de plano (sería un feo colosal, como bien dices, Banyú). Sin embargo, no puedo evitar esa sensación de «incomodidad»… De ahí la torpeza en mi comportamiento… Reeducando ando 🙂

    @antonio Gestos así de bonitos sólo pueden provenir de gente con espítitu generoso 🙂 Y estoy de acuerdo, realizar un trabajo de mínimos es sólo la mitad del camino… ¿No crees que la palabra «excelencia» es hermosa?

  7. viernes, 15 de mayo de 2009 a las 14:20 | #7

    Que te hagan un regalo, es una maravillosa muestra de aprecio. Ojalá todos tuviésemos esa sensación a menudo.

    Coincido con Banyú en que rechazar o devolver un regalo es algo generalmente feo, claro que, recibir regalos, a veces, puede ser algo problemático. Menos mal que no eres político 🙂

    Un saludo.

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