Vivir
Y cuando terminó la Batalla, miró triste y abatido, extenuado, hacia atrás. Vio cómo se extendía ante sí el campo donde había combatido, rebosante de los espectros de presentes que dejaron de serlo. Trajo a su memoria a todos los hermanos que había perdido en la dura Lid, que lucharon con valor hasta que el gélido filo de la espada enemiga cercenó su futuro.
Recordó también a todas aquellas caras, desconocidas en su momento, que la Ventura tuvo a bien presentarle, y entre las que brotó una hermandad templada en la forja de la Contienda, merced a toda vez que habían salvado sus vidas mutuamente.
Y luego, recordó a los hermanos que acudieron con él a este último enfrentamiento y que habían compartido ya otras Batallas, otros esfuerzos, todos aquellos que vertieron su sangre con la suya, sus hermanos de siempre.
Entonces, el Guerrero clavó su espada en el suelo y apoyándose en ella hincó la rodilla en Tierra. A sus ojos acudieron, serenas, mil lágrimas amargas.
Los vio a su alrededor, a todos ellos: los que fueron, los que nacieron, los que son y están, los que han de venir. Por todos ellos, rezó. Después, ayudándose igualmente de su espada, se irguió, dejó el campo tras de sí, y empezó a andar lentamente, de nuevo en el camino, esperando el siguiente embite del destino, fuera bueno o malo.
Crónicas del Caballero Oscuro
La imagen en blanco y negro se llama Across the Wilson’s Creek Battlefield, y es de Rob Shenk. La fotografía de la espada se llama Love is a battlefield y es de Midnight-digital.
familia, momentos de furia, paleohistoria, Secretos del corazón, un amigo es un tesoro, what is the matrix

Genial texto. Hay que preferir ser de los que andan el nuevo camino que de los que se quedan atrás en el campo de batalla. Aunque un día todos estaremos juntos de nuevo, igual que lo estuvimos antes
La única batalla que jamás libraré es la que tengo cada día contra mi mismo por ser mejor. El resto no me interesa. Todo para la humanidad
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@Miri Gracias por tu comentario. En el camino estamos, y nos encontraremos en nuestro destino…
@Banyú ¿Hay otra? ¡A por ella!