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Archivo para agosto, 2008

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Domingo, 31 de agosto de 2008

quevedo Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

Francisco de Quevedo

Llegué a él por una nota en este texto:

baltasargracian[...] sobre los favores de la naturaleza asienta bien la cultura, digo, la estudiosidad y el continuo trato con los sabios, ya muertos en sus libros, ya vivos en su conversación. La experiencia fiel, la observación juiciosa, el manejo de materias sublimes, la variedad de empleos, todas estas cosas vienen a sacar un hombre consumado, varón hecho y perfecto, y conócese en lo acertado de su juicio, en lo sazonado de su gusto; habla con atención, obra con detención; sabio en dichos y cuerdo en hechos, centro de toda perfección.

El hombre en su punto (Diálogo entre el doctor don Manuel Salinas y Linaza, canónigo de la Santa Iglesia de Huesca, y el autor), realce XVII, en El Discreto, de Baltasar Gracián.

Entre sus obras, Gracián tiende multitud de puentes. A la cita anterior llegué cruzando uno de ellos desde aquí:

Hombre en su punto. No se nace hecho: vase de cada día perfeccionando, en la persona, en el empleo, hasta llegar al punto del consumado ser, al complemento de prendas, de eminencias. Conocerse ha en lo realzado del gusto, purificado del ingenio, en lo maduro del juicio, en lo defecado [depurado] de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, fáltales siempre un algo; tardan otros en hacerse. El varón consumado, sabio en dichos, cuerdo en hechos, es admitido y aun deseado del singular comercio de los discretos.

Aforismo 6, en Oráculo manual y Arte de Prudencia, Baltasar Gracián

Un camino, mil bifurcaciones…

en busca de mis valores, filosofía, mens sana

El efecto Lucifer

Viernes, 29 de agosto de 2008

¿Te consideras una buena persona, una persona incapaz de hacer sufrir a un semejante? ¿Eres una persona ética?

Si la respuesta es un sí rotundo, te sugiero que te leas El Efecto Lucifer. El porqué de la maldad, del profesor Philip G. Zimbardo.

El profesor Zimbardo es profesor emérito de psicología en la Universidad de Stanford y fue hasta hace poco presidente de la Asociación Americana de Psicológica (American Psychological Association). Entre sus trabajos destaca el que tuvo más impacto mediático, el Experimento de la Prisión de Standford, que comentaré en el próximo apartado, aunque igualmente destacable fue su implicación como perito en el juicio contra las torturas acaecidas en la funesta prisión de Abu Ghraib.

 

La tesis central del libro es que no se puede contestar categóricamente a la pregunta que os hacía al principio, y nos pide con ello que nos demos el beneficio de la duda y estudiemos qué habríamos hecho en dos de las situaciones que estudia el libro.

http://www.skeptic.com/eskeptic/07-04-04images/Stanford_Prison.jpgLa primera de ella fue el conocido Experimento de la Prisión de Stanford (EPS). Zimbardo estaba muy interesado en estudiar las dinámicas psicológicas que se dan en un entorno carcelario. La idea básica, descrita en la primera parte del libro, era adecuar uno de los sotanos de la Facultad de Psicología como si fuera una prisión real, seleccionar un conjunto de estudiantes mentalmente sanos, asignarles aleatoriamente el papel de preso o carcelero, y observar su evolución. El plazo inicial dado al estudio fue de dos semanas, durante las cuales la misión de los carceleros era controlar a los presos, sin maltratos físicos, como se les hizo explícito.

http://thesituationist.files.wordpress.com/2007/03/stanford-prison-experiment-2.JPGEl experimento tuvo que ser suspendido cuando tan sólo habían transcurrido seis días, después de que las cosas se desmadraran. Los carceleros se ensañaron con los presos con insultos, maltratos psicológicos, castigos arbitrarios y degradaciones de índole sexual. La actitud de los presos cubrían un amplio abanico de comportamientos, desde la sumisión hasta la rebeldía. Recordad que todos eran alumnos mentalmente sanos; afortunadamente para ellos, dicha sanidad y la corta duración de la experiencia no supuso daños psicológicos permanentes. La transcripción día a día de lo ocurrido en el experimento es a la vez asombrosa y aterradora.

http://images.usatoday.com/news/_photos/2004/08/23/frederick.jpgCasi por casualidad, el profesor Zimbardo se vio envuelto como perito de la defensa en el juicio contra el sargento Ivan "Chip" Frederick, el que fuera responsable de la gestión de la prisión de Abu Ghraib, bajo las órdenes del general de brigada Janis Karpinski. En la segunda parte del libro intenta transmitir, así como hizo en el juicio, y utilizando como argumento su experiencia en el EPS, lo que es una de sus aportaciones más importantes a la psicología social: que la conducta de una persona no depende únicamente de factores disposicionales (los aspectos personales que inclinan a un individuo a actuar con maldad o con bondad), sino que también deben considerarse los factores situacionales (es decir, el contexto en el que se ve inmerso una persona) y más allá, los factores sistémicos (el sistema que favorece la aparición de dichas situaciones). Aunque no niega la responsabilidad personal en el comportamiento del sargento Frederick, sí defiende que dichos factores situacionales y sistémicos deberían pesar como atenuadores de la que fue su condena.

A continuación, el autor se involucra políticamente, de forma coherente con su forma de pensar y su experiencia, y asume el papel de fiscal para acusar, no ya sólo a la escala de mando que permitió las torturas ocurridas en la prisión irakí (los oficiales que ignoraron lo que ocurría e hicieron oídos sordos a los informes del sargento y que conformarían lo que se ha llamado "la situación"), sino que va más allá y acusa directamente a los factores sistémicos, encarnados esta vez en el ex-director de la CIA, George Tenet, el ex-secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el vicepresidente Dick Cheney y hasta el mismísimo presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

http://www.uweb.ucsb.edu/~lain/ghandi2.jpgA pesar del tono pesimista que te invade al leer este libro, la última parte transmite un mensaje positivo en dos facetas. La primera de ellas es un elogio a la heroicidad, al comportamiento más allá de lo esperado, de la gente normal en situaciones y sistemas que dan origen a la maldad. El segundo mensaje positivo es que llegar a ser consciente de los factores situacionales y sistémicos, y de la forma en la que afectan a nuestro comportamiento, pueden ayudarnos a luchar contra ellos. Para ello, ofrece una serie de breves consejos, que se amplían en la página web del libro, http://www.lucifereffect.com.

 

A pesar de la contundencia de sus más de 600 páginas, el libro te atrapa desde el principio, y te deja a la vez desconcertado y horrorizado por lo que en él se muestra. Como dije, describe por primera vez en detalle el Experimento de la Prisión de Standford, junto con otros experimentos también famosos como el de la Obediencia Ciega a la Autoridad, de Milgram (en YouTube podéis encontrar una película francesa que describe fielmente y con todo detalle el experimento, y un fragmento del programa Redes sobre el mismo tema), o el de la profesora Jane Elliot y sus ojos azules vs. ojos marrones, impactante porque los implicados fueron niños.

La lectura de las dos primeras partes me ha resultado devastadora, y me ha dejado un sabor amargo, cierto pesimismo y la desazón de quien cree ciertas ideas y se ve enfrentado por las pruebas de lo contrario. ¿Somos buenos por naturaleza? ¿Llevamos la maldad en nosotros? ¿Será acaso que albergamos simultáneamente ambos embriones, esperando la circunstancia adecuada para brotar?

Y a pesar de todo, agradezco encontrar inspiradora la última parte del libro, la pequeña llama de la esperanza en la raza humana, capaz de lo indecible y de lo admirable. ¿No creéis que hacen falta más héroes? ¿Más ejemplos de esa lucha? ¿Cuántos de nosotros darían la voz de alarma en Abu Ghraib, como hizo Joe Darby, a pesar de las consecuencias que tuvo para él? ¿Cuántos se arriesgarían a salvar vidas como hizo en su momento Oskar Schindler? No eran personas ni mejores ni peores que nosotros, pero actuaron en función de unos principios profundamente aceptados, en contra de una situación brutal, y a pesar de las consecuencias. Por otro lado, también podemos ser héroes en el día a día, con pequeñas batallas contra lo injusto, lo indignante, y en definitiva, contra lo malvado. La decisión, como tantas otras veces, es nuestra…

 

Enlace | Página del profesor Zimbardo
Enlace | El profesor Zimbardo en Wikipedia
Enlace | Sitio web del libro
Enlace | Página web del EPS
Enlace | American Psychological Association

en busca de mis valores, mens sana

Rocío

Miércoles, 27 de agosto de 2008

Un concierto, un café, una película, un paseo por el Madrid antiguo. Un nombre, un beso y un camino. Una risa y el andar hacia delante.

Aquí y allá gotas de un rocío pasado, en las calles, en los portales, en las ventanas, en el cielo, ya sólo en mis ojos.

Una palabra, o dos.
Un recuerdo. O mil.

Morning Dew, originalmente cargada por austinbarrow.

mens sana

There will never be another you

Martes, 26 de agosto de 2008

 

There will never be another you es un tema compuesto en 1942 por Harry Warren, con letra de Mack Gordon.

Harry Warren fue un compositor italo-americano (su nombre real es Salvatore Antonio Guaragna). Entre sus temas más populares, además de éste, son Chattanooga Choo-Choo (aquí en una versión de Glenn Miller) o I Only Have Eyes for You (aquí en una versión muy conocida de Flamingos).

Mack Gordon (nombre artístico de Morris Gittler) también fue compositor americano, y más que famoso que él, es su tema Al Last (puedes escuchar la versión de Etta James).

En este vídeo, el talento de estos dos compositores y letristas se funde con el talento de Oscar Peterson ante su piano. Hay muchos pianistas de jazz, y también muchos muy buenos, pero Peterson llega más profundo, en mi opinión gracias a que no se limita a reproducir la melodía. Cada vez que lo escucho parece que estén sonando dos pianos, y las melodías se me asemejan más a un retablo gótico que a lo adusto de un retablo románico… No sé si me explico…

ocio, videoclips

Banda sonora de Sevilla 2008

Sábado, 23 de agosto de 2008

Por estricto desorden alfabético…

compaysegundo

La flor de la vida (Compay Segundo)

Aunque no muy aficionado a la música latina, el son cubano es uno de esos ritmos que anima serenamente.

sailing

Sailing to Philadelphia (Mark Knopfler)

¿Qué mejor para un viaje que un álbum que haya nacido de uno? Knopfler compuso este disco tras un periplo por Estados Unidos.

cafedelmar

Café del Mar, volumen 5 (Varios)

Chill out ibicenco para un viaje tranquilo.

supertramp

Even in the quietest moments (Supertramp)

Sus temas nos siguieron por la Sierra Norte de Sevilla…

eels

Beautiful freak (Eels)

Como no todo iba a ser musiquilla relajante, Eels puso el toque ácido a la experiencia transformadora que es un viaje.

glad

Gladiator  (Banda Sonora Original)

Magnífica banda sonora para una magnífica película. Se dio la sorprendente coincidencia de estar escuchando este disco al pasar por Mérida, ciudad natal del protagonista (juro que no lo hice a posta :-)

older

Older (George Michael)

En mi opinión, uno de los discos más maduros de este artista. Imprescindible.

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Charango (Morcheeba)

El primer tema, Slow down (y la alarmilla de velocidad superada) ayudaba a mantener la velocidad en su sitio ;-)

thecure

Mixed up (The Cure)

Madrid-Córdoba fue el escenario, entre otros, de los chicos de Robert Smith. Temas sombríos como Lullaby, divertidos como Hot hot hot! o con tono desesperado como Fascination Street.

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The very best of Smooth Jazz (Varios)

La vuelta se hizo más llevadera con lo que llaman smooth jazz, que tiene menos de jazz que de smooth. Con todo, cumplieron su misión :-)

coldplay

X&Y (Coldplay)

Cuanto más lo escucho más me gusta. Talk y Speed of Sound ayudaron en el solitario camino de Sevilla a Palma del Río.

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Missing… Presumed having a good time (The Notting Hillbillies)

El viaje no dio para escuchar este disco.

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Street fighting years (Simple Minds)

Lamentablemente, este álbum corrió la misma suerte que el Missing…

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Selections (Najwajean)

La voz evanescente de Najwa Nimri y la música de Carlos Jean también hicieron algunos kilómetros, en particular los primeros de la carretera de Córdoba a Lora.

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Jazz Café (Varios)

Sólo dos temas de este álbum sonaron en el viaje. A veces, el humor no coincide con la música, y es mejor dejar paso al silencio.

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Memorias de un espantapájaros (M-Clan)

Como ha sido una de mis últimas adquisiciones, su presencia en la BSO de Sevilla 2008 era obligatoria. Tremendos.

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El secreto de las tortugas (Maldita Nerea)

Con el secreto entré en Palma…

¿Y tú? ¿Qué banda sonora le pones a tus viajes? ¿Cuál es tu "música del camino"?

ocio

Razones para seleccionar la peor solución

Viernes, 15 de agosto de 2008

[En un proyecto de desarrollo en problemas] Los consultores, usualmente con la ayuda de los empleados "de las trincheras" emplearían su tiempo, esfuerzo y experiencia en analizar el sistema en desarrollo o ya en producción. Alcanzarían un solución limpia, llevadera y esencial —técnica, arquitectónica, metodológica, organizativa, lo que sea. Dicha solución se presentaría a la alta dirección… En cuyo caso, la alta dirección (o la dirección del proyecto) diría: "No, no podemos hacerlo".

En ocasiones, no darían un motivo concreto por el que la solución no era aceptable. En otras, dejarían claro que esa no era la solución que querían o que pensaban que sería aceptable. Si llegaran a explicar el rechazo, con frecuencia sería en términos presupuestarios o políticos.

Entonces, el equipo investigador regresaría y buscaría una solución alternativa (y menos óptima). Si se llega a una, se rechazaría de igual manera, y así sucesivamente, habitualmente hasta la solución menos deseable. Barry [Glasco] dijo que él y otro colega, Chuck McCorvey habían pasado por estas situaciones tantas veces con un cliente que bromeaban con presentar primero, sencillamente,  la peor solución, dado que normalmente era la única solución que aceptaría el cliente.

Webster, Bruce F., Resistance to the Right IT Project Solution, Baseline (traducción propia).

El artículo de Webster continúa explicando los motivos, en su opinión, de este comportamiento, a todas luces paradójico. Según él, son tres las razones: política interna (la solución propuesta debe satisfacer a más de un grupo de interesados en el proyecto, con necesidades en conflicto), presupuesto (la dirección tiende a favorecer una solución de pequeños gastos sucesivos en vez de un único y gran gasto inicial, aunque la acumulación de aquellos supere con creces éste último), y miedo u orgullo (los fallos no suelen recompensarse, y los que se cometen son difícilmente reconocidos).

Salvando el primero de los motivos, me parece que los dos últimos tienen que ver más con cierta madurez, ya no profesional, sino personal, de los implicados por un lado, y con la prevalencia de la intuición sobre el razonamiento. ¿Seguiremos alentando soluciones de mínimos que suponen un beneficio inmediato, frente a mejores soluciones, más costosas inicialmente, pero más rentables a largo plazo? ¿Seguiremos pensando que cometer un error en el trabajo conlleva ineludiblemente un castigo? Y aunque así fuera, ¿qué mejor castigo que arreglar el problema causado? Con una política o cultura que castiga los errores (de los que el camino de la exploración está jalonado) sólo se conseguirán dos cosas: que los fallos se oculten o que se "transfieran" a otro. Ninguna de las dos es buena.

Y por favor, si has cometido un error en tu trabajo, acepta tu faceta humana (errare…) y gasta tus energías en encontrar una manera de solucionar el problema, y más aún, en evitar que dicho fallo vuelva a repetirse. Nota al margen para los demás que ven que alguien que ha cometido un error, lo acepta (y en particular para sus jefes): echadle una mano, que criticar es muy fácil, pero estar en lo correcto no. Además…

Cuando el hombre abre la boca, se juzga a sí mismo.

Ralph W. Emerson

profesión

Losing my religion

Viernes, 15 de agosto de 2008

Ahora que lo pienso, R.E.M. es una de las bandas que más himnos han dado a mi vida. Lo único que de un momento a otro parece que varía es el mensaje que me envían. Qué cosas… Pero no sé de qué me extraño…

Oh, life is bigger, it’s bigger than you, and you are not me. The lengths that I will go to, the distance in your eyes. Oh no, I’ve said too much, I set it up.

(estribillo)
That’s me in the corner, that’s me in the spotlight, I’m losing my religion, trying to keep up with you and I don’t know if I can do it. Oh no, I’ve said too much, I haven’t said enough. I thought that I heard you laughing, I thought that I heard you sing, I think I thought I saw you try

Every whisper of every waking hour I’m choosing my confessions, trying to keep an eye on you like a hurt, lost and blinded fool, fool. Oh no, I’ve said too much, I set it up.

Consider this, consider this, the hint of the century, consider this. The slip that brought me to my knees failed. What if all these fantasies come flailing around? Now I’ve said too much, I thought that I heard you laughing, I thought that I heard you sing, I think I thought I saw you try.

But that was just a dream, that was just a dream

(estribillo)

But that was just a dream, try, cry, why try? That was just a dream, just a dream, just a dream, dream.

Losing my religion (Out of Time)
R.E.M.

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Mark Knopfler

Martes, 12 de agosto de 2008

mark-knopfler Tal día como hoy, pero de 1949, nació en Glasgow (Escocia) el compositor, guitarrista y voz de Dire Straits, Mark Knopfler. Cumple por tanto, 59 años.

Algunas reseñas sobre su vida:

  • Su segundo nombre es Freude, y su apellido es de origen húngaro (su padre emigró desde su país de origen por motivos políticos).
  • En sus inicios, trabajó como periodista y  profesor de literatura (es licenciado en Filología Inglesa).
  • En 1977 funda Dire Straits junto con su hermano David.
  • 1995 es el año que supuso el final de Dire Straits.
  • Es la mano, la mente y el corazón tras la banda sonora de "La princesa prometida". Ha compuesto otras muchas bandas sonoras: Local hero (en España: Un tipo genial), Cal, Wag the dog (Cortina de humo), Last Exit to Brooklyn (Última salida a Brooklyn)…
  • Según la revista Rolling Stone, Knopfler ocupa el puesto 27 entre los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos.
  • Probablemente sea de los pocos músicos que han dado su nombre (o mejor, su apellido) a una especie de dinosaurio, el Masiakasaurus Knopfleri). El paleontológo que lo descubrió escuchaba su música en ese momento.

¡Feliz cumpleaños!

Para celebrar desde aquí su cumple, ahí va uno de los temas que más me gustan. Es "What it is", de su album en solitario Sailing to Philadelphia.

 

The drinking dens are spilling out, there’s staggering in the square, there’s lads and lasses falling about and a crackling in the air. Down around the dungeon doors the shelters in the queues everybody’s looking for somebody’s arms to fall into. And it’s what it is, it’s what it is now.

There’s frost on the graves and the monuments but the taverns are warm in town. People curse the government and shovel hot food down. The lights are out in city hall, the castle and the keep, the moon shines down upon it all the legless and asleep. And it’s cold on a tollgate with the wagons creeping through, cold on a tollgate, God knows what I could do with you. And It’s what it is, it’s what it is now.

The garrison sleeps and the citadel with the ghosts and the ancient stones high up on the parapet. A Scottish piper stands alone and high on the wind the highland drums begin to roll. And something from the past just comes and stares into my soul. And it’s cold on a tollgate where the Caledonian blues, cold on a tollgate, God knows what I could do with you. And It’s what it is, it’s what it is now.

What it is it’s what it is now.

There’s a chink of light, there’s a burning wick , there’s a lantern in the tower, Wee Willie Winkie with a candlestick still writing songs in the wee wee hours. On Charlotte Street I take a walking stick from my hotel, the ghost of Dirty Dick is still in search of Little Nell. And it’s what it is, it’s what it is now, oh it’s what it is, what it is now.

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Un regalo inesperado

Lunes, 11 de agosto de 2008

Me encanta Alicia en el País de las Maravillas

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Me gustan mucho las películas de Tim Burton.

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Me gustan las películas de Johnny Depp cuando lo dirige Tim Burton.

charlie y la fabrica de chocolate

Si las cosas salen como se espera, Tim Burton dirigirá a Johnny Depp en una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas.

A veces la vida te obsequia con estos pequeños regalos.

ocio

¿Dónde lo dejé?

Lunes, 11 de agosto de 2008

Me levanto por la mañana. El despertador me rescata de los brazos de Morfeo y me lleva de nuevo a la vida consciente, con voz de comentarista de noticias. Empieza un nuevo día.

En mis abluciones estoy acompañado por la música de una sintonía de radio fórmula, que por pereza no cambio a otra más "seria".

Desayuno con café, una tostada, una fruta y el noticiario de La Primera. Algunas ya las había oído al despertar, otras son nuevas, todas refuerzan el titular con una imagen… Reviso que no me deje nada, echo un último vistazo a las tareas del día, me cargo con el pan nuestro de cada día que es el portátil, la agenda, los cachivaches electrónicos, mi libro de turno y salgo disparado. Hoy será un día intenso.

El ruido de la vorágine urbanita, con sus sinfonías de cláxones, sus adagios de alarmas de la policia, los bomberos y las ambulancias, y los conciertos de los motores gasolina y diesel, aterriza en mis odios, apenas despiertos aún, elevando un nivel más mi consciencia. Me sumerjo en las entrañas de la ciudad, y tomo el metro.

Una amable señorita me recuerda por megafonía los tramos cerrados y los problemas de tráfico en cierta línea, a la que no hago demasiado caso porque no es la mía. Ya en el andén, el jumbotrón entre las vías atrae involuntariamente mi atención, a pesar de que ayer decidí que no iba a dejarme llevar y resistiría la tentación hundiéndola entre las hojas del libro de turno. Compruebo, y me consuelo como los tontos, que los demás también lo hacen.

El convoy interrumpe bruscamente mi conexión con la pantalla (de la que no me ha quedado muy claro qué me ha transmitido) con la presencia y estruendo típicos, ayudado por los ecos de la bóveda que transita. El dejar salir antes de entrar se cumple a medias, y algunas bolsas de los que han llegado a su estación se atascan con los brazos de los que entran. El chun chun del vagón y los avisos de una amable pareja avisando de las paradas a las que vamos llegando me acompaña hasta la parada final. En la superficie, las cosas no han cambiado mucho y se mantiene la misma composición musical que dejé al adentrarme en las tripas madrileñas.

La entrada en el trabajo supone el habitual y, por otro lado más que cortés, recepción de "buenos días", buenos deseos que espero se cumplan.

El trabajo es el que es. Reuniones, charlas informales, contestaciones inmediatas al niño caprichoso que es el teléfono, que no para de gritar en todo el día. La impresora hace su trabajo, para eso está hecha. Las conversaciones de un lado al otro de la oficina ondulan como sonora brisa. Ocho horas pasan sin darte cuenta.

Ya de vuelta, y de nuevo en un vagón del metro, un adolescente con pintas de mafioso en prácticas disfruta de la música de su móvil, y la comparte con todos nosotros por altavoz, imagino que con la intima convicción de que necesariamente nos gusta lo que escucha, porque lo escucha él y a él le gusta.

Al llegar a casa, me siento nada más llegar, agotado, sin ganas de hablar. Poco después, me pongo a preparar la cena, que hoy me toca. Aunque no es tampoco algo que desee con mucha ilusión, acompaño el hervor de aquí y la fritura de allá con una cadena de música melódica o, si apetece y acompaña, alguna de clásica. Algunas veces, las menos, la radio me regala alguna composición de jazz.

Si no hay charla agradable, descuidada y a salto de mata sobre las jugadas del día, a la cena también asisten los locutores de Antena 3 que repiten de nuevo las noticias harto sabidas ya, quizá con alguna pequeña novedad y rellenando los huecos con lo más visto en Internet. El deporte —raro que es uno— pasa a ser sordo rumor en alguna de mis neuronas. Las noticias sobre el tiempo corren la misma suerte.

Cuando ya quedo compañero de la almohada, y mientras escucho las tertulias de la noche sobre ningún asunto nuevo, o al menos disfrazado de novedad, me asalta una duda…

— ¿Dónde —me pregunto— me dejé el silencio?

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