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De la adaptación de una solución a un problema

miércoles, 18 de junio de 2008

Hoy todo el mundo habla de procrastinación, ya sabéis, el ir retrasando en el tiempo aquello que debe hacerse en favor de otras tareas menos útiles, pero más apetecibles.

Y a mi me sonaba que ya había escuchado esa palabra antes, mucho antes, allá por mis principios en el mundo universitario… Procras, procas, porcras… A la vista de la definición, estaba claro que no coincidía con lo que yo recordaba de la palabra: su historia. La palabra provenía del nombre de un individuo que tenía la desafortunada costumbre de hacer dormir a los altos en camas pequeñas y cortarles las piernas, y a los bajos en camas grandes y estirarlos hasta desmembrarlos. Claramente nada que ver con la procrastinación. Estaba claro que la palabra era otra, pero no conseguía recordarla.

El caso es que gracias a Santa Internet y por intermediación de San Google, con la plegaria "mitología griega cama altos bajos" por fin encontré la palabra. Procusto (del griego Προκρούστης, estirador) era el bandido y posadero que poseía esa extraña costumbre.

Imagen:Theseus Prokroustes Louvre G104.jpgEn la Wikipedia he encontrado que la palabra también se aplica a la informática. Se dice que una cadena es procusteana si es de longitud fija y, al almacenar texto en ella, se rellena con espacios al final si el texto es de menor longitud, y se truncan los caracteres sobrantes si es de mayor longitud. Esto da explicación a muchos fenómenos "extrañ" en ciertas "aplicaci".

Y aprovechando la charla, se me ha ocurrido pensar que los informáticos somos muy partidarios del procustismo porque, ¿cuántas veces no hemos intentado adaptar una solución a un problema, sin darnos cuenta de que lo estiramos y estiramos hasta desmemblarlo, haciendo que la solución deje de ser válida para el problema? ¿Y tantas otras veces que intentamos "recortar" aquí y allá una solución a todas luces inapropiada al problema que tenemos entre manos? Claro está que es de buen ingeniero aprovechar una solución de forma razonable para resolver un problema, pero todo tiene un límite: el de la Cama de Procusto (en términos de patrones: contexto, fuerzas, aplicabilidad, consecuencias…).

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