Inicio > ciencia, filosofía > El hombre de ciencia como hombre-masa

El hombre de ciencia como hombre-masa

viernes, 18 de enero de 2008

El encanallamiento no es otra cosa que la aceptación como estado habitual y constituido de una irregularidad, de algo que mientras se acepta sigue pareciendo indebido. Como no es posible convertir en sana normalidad lo que en su esencia es criminoso y anormal, el individuo opta por adaptarse él a lo indebido, haciéndose por completo homogéneo al crimen o irregularidad que arrastra.

(José Ortega y Gasset, «La Rebelión de las Masas», XIV, ¿Quién manda en el Mundo?, 4).

Sólo la técnica moderna de Europa tiene una raiz científica, y de esa raíz le viene su carácter específico, la posibilidad de un ilimitado progreso»

(ibid. XII, La Barbarie del «Especialismo»).

¿Realmente puede ser ilimitado el progreso de la técnica científica? ¿No es limitado en ningún sentido? ¿no tiene la técnica científica una verdad de destino (en palabras de Ortega) de tener que ser y no ser cualquier cosa que le plazca? ¿No está limitado el progreso técnico por lo que no se debe hacer? ¿No hay límites físicos o químicos? ¿No hay límites económicos? ¿No hay límites éticos?

[…] resulta que el hombre de ciencia actual es el prototipo del hombre-masa. Y no por casualidad […] sino porque la ciencia misma […] lo convierte automáticamente en hombre-masa

(ibid., XIV).

Argumenta Ortega que tras un periodo de unificación durante el s. XVII (Newton), sucedió un periodo de especialización del hombre de ciencia, necesario para el progreso de la ciencia, y le evita un conocimiento más amplio y unificado del Universo (este amplio conocimiento del Universo piensa Ortega que no es otra cosa que Ciencia, Cultura, Civilización Europea). Luego alega que ese hombre de ciencia encuentra virtud en desentenderse conscientemente de esa otra ciencia que no entra en su especialización.

A continuación presenta varias ideas importantes para el análisis de su pensamiento. La primera es que según él, se puede hacer avanzar la ciencia estudiando sólo en una estrecha sección de ella, sin conocer el resto de la ciencia. Que dicho avance se ha realizado también por científicos mediocres, a los que la ciencia moderna da cabida, y que dicha combinación (mediocres progresando en ciencia) se da por una característica de la ciencia, a la vez positiva y negativa: su mecanización, gracias a la solidez y precisión de sus métodos.

El investigador que ha descubierto un nuevo hecho de la Naturaleza tiene que sentir por fuerza una impresión de dominio y de seguridad en su persona.

Por ello el científico no puede ser categorizado como ignorante (porque sabe su fracción de ciencia) ni como sabio (porque no conoce más allá de ella). De ahí deduce (erroneamente en mi opinión) «que se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio«.

No creo que por todos estos motivos el hombre de ciencia se haya transformado en hombre-masa, sino más bien que esos motivos han favorecido la entrada en la ciencia del hombre-masa.

Este hombre-masa ha aprendido lo mínimo imprescindible para (mecánicamente, eso sí) ganarse la vida en ciencia. Es esa cerrazón mental a algo que no sea él mismo y su conocimiento lo que evita que el hombre-masa haga caso a otras áreas de la ciencia externas a la suya. Esta entrada sí está favorecida por el mecanicismo, y no al contrario.

ciencia, filosofía

Comentarios cerrados.